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Quiénes Somos Contexto Factual Temas Constitucionales Lupa Electoral
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Tres reputadas organizaciones del ecosistema feminista -Corporación Humanas, Observatorio de Género y Equidad (OGE) y Centro de Estudios de la Mujer (CEM)- han elaborado un documento que viene a aportar al debate constituyente para llevar a cabo un cambio de paradigma que, desde una óptica feminista, permita un nuevo marco de entendimiento político, social y económico. Contexto Factual conversó con la presidenta de la Corporación Humanas, Lorena Fries, sobre estas propuestas enmarcadas en las ideas de un Estado social de derecho que garantice y proteja los derechos sociales, la plena inclusión de las mujeres en la toma de decisiones, entre otras.

En el marco del proceso constituyente, tres de uno de los centros de estudios más relevantes en materia de género en Chile como son la Corporación Humanas, el Observatorio de Género y Equidad (OGE) y el Centro de Estudios de la Mujer (CEM), han trabajado conjuntamente en un documento dirigido a organizaciones de mujeres, feministas y sociales para apoyar con sus propuestas al debate constitucional.

El documento de 13 páginas recoge bajo el título de Brújula Constituyente Feminista las 37 propuestas que, según expone en su escrito, buscan “instalar una nueva mirada que revele el carácter transformador que ofrece el feminismo” y “rescatar el carácter relacional e interdependiente de la vida social”.

Para ello, el texto aborda sus propuestas en materia de igualdad y autonomía de género desde tres focos: los cuidados como principio rector de la organización social; una democracia paritaria, inclusiva y deliberativa como norte del nuevo sistema político, y la reivindicación de lo común como condición del desarrollo pleno de las personas.

Los cuidados como principio rector de la organización social

Respecto a este eje, la abogada especializada en derechos humanos y presidenta de Corporación Humanas, Lorena Fries, explica que “se trata de poner a la base de la sociedad el cuidado y las tareas domésticas como una función primordial para la sostenibilidad de la vida”. En este sentido,  la abogada detalla que “no se trata sólo respecto de las tareas de cuidado y domésticas que realizan las mujeres mayoritariamente en Chile, sino que también se trata de tener un Estado cuidador que pone en el centro el cuidado de las personas y el cuidado de la naturaleza, ampliando el concepto del cuidado, que es parte de la agenda feminista, a una concepción que abarca el cuidado del otro y del medioambiente”.

“La sociedad actual, en Chile, el Estado subsidiario deja de brindar unos servicios a la ciudadanía recayendo en una mercantilización de los derechos y haciendo que las mujeres no tengan acceso a cierta protección social que podría permitir suplir ese trabajo”, asegura Fries. “En definitiva, las mujeres, al invertir el doble o el triple de horas que los hombres en las tareas de cuidado y domésticas, lo que hacen es limitar su tiempo para el ejercicio pleno de sus derechos”, denuncia la dirigenta.

Al respecto, el documento presentado hace nueve propuestas para considerar este principio en la discusión constitucional:

  • Definir el carácter del Estado, este puede pasar de subsidiario a cuidador con el mandato de garantizar el bienestar, dignidad y derechos de las personas y medioambiente.
  • Reconocer y promover las estrategias comunitarias autogestionadas como formas de organizar la sostenibilidad de la vida por fuera de la institucionalidad.
  • Plantear el principio de igualdad y la prohibición de discriminación de mujeres, niños, niñas y adolescentes, disidencias, personas adultas mayores, personas en situación de discapacidad y en situación de dependencia.
  • Establecer el derecho de todos y todas a cuidar y ser cuidados, en torno al mandato de implementación de un sistema nacional e integral de cuidados.
  • Garantizar un catálogo amplio y actualizado de derechos sociales en el marco de lo público, la gratuidad, la universalidad y el enfoque de género de los mismos.
  • Reconocer el trabajo doméstico y de cuidados, garantizando el cuidado de de las y los cuidadores.
  • Replantear el modelo de trabajo remunerado en la dirección de hacerlo compatible con la labor de cuidados y el tiempo libre, tanto para hombres como para mujeres.
  • Considerar un modelo de desarrollo sostenible, respetuoso de la naturaleza y reconocedor de la emergencia climática que vivimos a nivel global, estableciendo además un mandato para terminar con las zonas de sacrificio.
  • Recuperar la soberanía sobre los bienes comunes, especialmente del agua, estableciendo nuevas formas de administración pública de los mismos que sea compatible con la vida y el desarrollo de las comunidades.

Una democracia paritaria, inclusiva y deliberativa como norte del nuevo sistema político

Para conseguir una democracia paritaria, inclusiva y deliberativa, Fries considera que el primer paso es

“una Constitución que haga que la democracia sea efectiva para todos y todas, lo que significa tenerlo tanto a nivel de principios y de régimen político como fortaleciendo el acceso de las mujeres a todos los espacios de poder, no sólo al poder político del Gobierno y el Estado, sino también logrando la participación paritaria a nivel social y económico”.

En este sentido, la dirigenta explica que “solo cuando las mujeres estén en todos los espacios en igualdad de condiciones para exponer sus temas, experiencias y demandas sobre la mesa vamos a poder avanzar hacia la igualdad de géner”. Y añade, “la democracia paritaria es sustantiva porque lo que busca es la integración de las mujeres en todas las dimensiones de la vida”.

En relación este tema, el documento propone:

  • Definir el carácter del Estado como descentralizado, redistribuyendo el poder político, económico y administrativo en los gobiernos locales y regionales.
  • Definir el carácter de la democracia y el sistema político chileno bajo los principios de democracia paritaria, inclusiva y deliberativa.
  • Plantear el principio de igualdad y prohibición de discriminación de mujeres y niñas, en el marco de una consideración expresa de las múltiples “categorías sospechosas”.
  • Reconocer el carácter plurinacional del Estado en el marco de otorgamiento de grados de autonomía política, cultural y económica para los pueblos originarios a nivel territorial e incorporación plena en instancias de representación nacional.
  • Fijar la forma de integración paritaria de órganos estatales colegiados, de gabinete del gobierno y de elecciones o designaciones a cargos unipersonales.
  • Establecer requisitos de postulación o integración de órganos estatales que consideren las barreras institucionales que existen para mujeres y grupos minorizados.
  • Promover formas institucionales que tiendan a la distribución del poder, instando por conformación de órganos de integración colectiva más que unipersonal.
  • Establecer una forma de gobierno y de parlamento que tienda a la distribución del poder, que permita la expresión de las mayorías y que tienda a modelos representativos de la diversidad social.
  • Considerar formas de democracia directa y deliberativas que permitan una expresión activa del mundo social en la política institucional, como plebiscitos, mandatos revocables e integración de organizaciones sociales en la definición de políticas públicas y legislaciones.
  • Reconocer las acciones afirmativas como mecanismos de fortalecimiento de la democracia.
  • Establecer un mandato explícito al Estado y sus poderes de transversalización del género en políticas públicas, legislaciones, sentencias y desarrollo institucional.
  • Disponer el deber del Estado de favorecer la participación paritaria en las formas de organización social y profesional, pública y privada, económica y política a fin de superar las actuales segregaciones de género.

La reivindicación de lo común como condición del desarrollo pleno de las personas

Para lograr el desarrollo pleno de las personas, Fries explica que “las personas, por sí mismas, no son capaces de un pleno desarrollo”. “Los seres humanos somos sociales, mientras que lo que hace el modelo neoliberar es fortalecer el individualismo como una característica de la sociedad donde a las personas solo les importa lo que les pase a ellas y creen que solo su esfuerzo es el que hace que ellas avances en la vida y eso no es así. De hecho, tenemos una mayoría de personas que hoy se siente excluida”, critica la abogada.

Para la presidenta de Corporación Humanas, “lo común significa generar valor en torno a la idea de que los seres humanos crecen en una interrelación que son también producto del modelo económico”. En el caso de Chile, ella propone “sustituir el actual marco económico, donde hay un fuerte individualismo, competencia y fragmentación por uno que garantice derechos y valore el trabajo y la autonomía de las comunidades para generar también esa interrelación”. Asimismo, la abogada demanda “que se generen las condiciones sociales, económicas y políticas para que las personas efectivamente puedan decidir sus planes de vida ya que éstos no se definen en abstracto, por lo hay que generar condiciones de desarrollo”. 

En este sentido la Brújula Constituyente Feminista hace 16 propuestas agrupadas en tres tipos de soberanía: la económica, la del proyecto de vida y la política y cultural.

  • Soberanía en lo económico: Supone la democratización del poder económico, el derecho a una economía que proteja y otorgue bienestar a las personas, así como el reconocimiento del derecho a la autonomía económica y al reconocimiento del valor del trabajo de todos y todas. Concretamente, puede expresarse al momento de:

»  Orientar un modelo de desarrollo bajo el paradigma de la soberanía y la democracia económica, fortaleciendo aspectos centrales para ello, como la ciencia y la tecnología.
»  Reconocer el derecho a la soberanía alimentaria.
»  Garantizar el derecho a una renta básica universal.
»  Garantizar el derecho a cuidar y ser cuidado y cuidada.
»  Garantizar el derecho a un trabajo remunerado digno, sin discriminación y compatible con los cuidados.
»  Reconocer el trabajo doméstico como parte de la cadena de producción nacional.

Soberanía en el proyecto de vida: Supone reconocer el derecho de las personas sobre sus cuerpos y a contar con las condiciones sociales para el desarrollo individual y colectivo del proyecto de vida. En concreto puede expresarse al momento de:

  • »  Garantizar el derecho a una vida libre de violencia, estableciendo instituciones o mecanismos para su tutela efectiva.
  • »  Establecer un mandato para el diseño e implementación de políticas de prevención de la violencia de género.
  • »  Reconocer y garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las personas en el marco de los estándares de derechos humanos.
  • »  Reconocer el derecho a la identidad de género de toda persona, incluyendo niños, niñas y adolescentes.
  • »  Reconocer y proteger todas las formas de familias, las relaciones sexo-afectivas y el derecho a la intimidad.
  • »  Reconocer derechos sociales y socioambientales universales.

Soberanía política y cultural: Supone democratizar el poder político, considerando formas de democracia representativa, participativa y directa, el reconocimiento de la diversidad de pueblos y culturas, y el desarrollo de un marco decolonial de la política exterior. En concreto puede expresarse al momento de:

  • »  Establecer el principio de democracia paritaria, inclusiva y deliberativa en los términos desarrollados anteriormente.
  • »  Reconocer el carácter plurinacional e intercultural del Estado.
  • »  Reconocer el derecho a la conservación, desarrollo y difusión de la cultura
    y la memoria.
  • »  Desarrollar principios de política exterior respetuosa de la autodeterminación de los pueblos, que promueva la solución pacífica de controversias y la integración latinoamericana como estrategia para enfrentar los desafíos globales.

Finalmente, Fries enfatiza en que “esto es un cambio de paradigma, es un cambio de régimen político, social y económico”. Y para lograr que estos cambios se materialicen, la abogada explica que “lo más importante es destrabar los procesos democráticos para que estos se puedan expresar en relación a lo que son y que las decisiones se tomen por mayoría democrática, algo al menos las mujeres no hemos podido hacer en 30 años, lo que ha ralentizado el proceso hacia la igualdad de género”.

Revisa aquí el documento completo.

Por Agustín Vázquez
Fecha 08 Mar 2021