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Ante una maratón eleccionaria de los próximos años y uno de los procesos democráticos más importantes que vive el país, urge la necesidad de promover la educación cívica en todos sus niveles a lo largo de Chile. Como forma de colaborar con aquella misión, la iniciativa Cívica para Chile busca crear una red de voluntarios que enseñen conceptos de educación ciudadana en diferentes territorios a lo largo del país y que así la población obtenga las herramientas necesarias para comprender y, sobre todo, participar en los cambios que vienen.

Chile está entre los peores países con conocimiento cívico. Eso fue lo que arrojó en 2017 el Estudio Internacional de Educación Cívica y Formación Ciudadana, organizado por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA, por sus siglas en inglés), que comparó la temática en países de América, Europa y Asia.
El dato preocupa, sobre todo en un contexto como el que vive el país: la redacción de una nueva Constitución ha capturado el debate público durante gran parte del año. Personas de todas las profesiones, grupos económicos y sectores políticos han opinado al respecto, ya sea a favor, en contra, con dudas, con esperanzas, pero también con desconocimiento. Según la última encuesta elaborada por IPSOS y Espacio Público, aunque el 75% de los encuestados se identificó como personas interesadas en el proceso constituyente, menos de la mitad consideraba estar informada respecto a la elección de convencionales en abril de 2021, las materias que regula la Constitución o el plebiscito ratificatorio que habrá una vez que el trabajo de la Convención Constitucional termine.
Además, el cargado cronograma electoral que se viene para los próximos dos años pondrá a prueba no sólo el valor que las personas otorgan a las instituciones democráticas, sino que también su conocimiento de ellas, del funcionamiento del Estado y de sus propias atribuciones como ciudadanos y ciudadanas.
Gran parte de esos contenidos eran hasta fines de los ‘90 parte del currículum escolar. La educación cívica fue una asignatura por sí sola hasta 1997, estableciendo a cambio la “Formación Ciudadana” como un objetivo transversal a lo largo de todo el proceso educativo. Y aunque ha habido intentos de reponerla como una materia independiente por ley o incluso como reforma constitucional, los proyectos no han prosperado en el Congreso.
No obstante, hay iniciativas que buscan aportar y cambiar el diagnóstico, como el trabajo que prepara la agrupación Cívica para Chile, plataforma abierta a independientes y militantes, organizaciones sociales y juntas de vecinos, entre otros.
¿En qué consiste? Cívica para Chile busca crear una red de voluntarios que enseñen conceptos de educación cívica en diferentes territorios a lo largo del país, y así entregar herramientas para que la ciudadanía participe y se organizarse de forma vinculante. Sus tres pilares son: la educación cívica, la participación vinculante y la profundización del diálogo.
Actualmente, se encuentran recibiendo inscripciones –que estarán abiertas hasta el 31 de diciembre–  para poder ser capacitado y ejercer como docente en grupos barriales, familiares o comunitarios. No existen restricciones: no piden estudios, solamente “la voluntad de enseñar y aportar en un Chile más justo e igualitario”.
Una vez que cierren las inscripciones, convocarán a una reunión telemática donde se entregará un plan de enseñanza basado en tres ejes: Ser ciudadano en el Chile del siglo XXI; Institucionalidad del Estado y cómo intercede en las vidas de los ciudadanos; y Desafíos y problemáticas de la democracia chilena actual.
“Vivir con otras personas en un espacio común lleva a que muchas veces tengamos que ponernos de acuerdo y a enfrentarnos a que no siempre coincidimos en cuál es la mejor decisión para todo. Tener ideas, soluciones y opiniones distintas está bien, pero debemos aprender a distinguir cómo convivir en nuestras diferencias”, señalan en el primer eje de la iniciativa, donde además hacen una revisión de todos los procesos eleccionarios que vendrán y las diferentes formas de participación que se pueden ejercer.
Asimismo, harán una revisión de las diferentes temáticas como la situación medioambiental y desarrollo sustentable; una sociedad con perspectiva de género; desigualdad y acceso a servicios básicos; derechos de disidencias sexuales, pueblos indígenas y personas en situación de discapacidad; defensa de derechos humanos; protección de la infancia; y transparencia y probidad.
Si bien tienen una guía base de trabajo, también buscan responder a las necesidades específicas que pueda tener cada localidad en la que trabajen, atentos a los intereses que se puedan sumar por parte de los participantes y convirtiéndolo en una instancia de aprendizaje horizontal.
Para ellos, la finalidad de llegar a todos los espacios es fundamental: “Si bien existe una idea de trabajar en todos los territorios, los voluntarios pueden entregar estas clases o conocimientos donde quieran sin la obligación de hacerlo estrictamente, por ejemplo, entre sus vecinos o en su barrio. Por ejemplo, si alguno tiene un grupo que juega a la pelota u otro es parte de alguna compañía de teatro o movimiento de algún tipo, puede convocar a enseñar educación cívica en ese espacio, sin la necesidad de que sean del mismo territorio o algo por el estilo. Incluso, en ese sentido, es bueno porque pueden poner énfasis en aquello que a estos grupos les interesa más respecto a lo cívico y a la política”, señalan.
Cívica para Chile busca que participen voluntarios de todas partes del país y así llegar a todos los territorios. La inscripción se puede realizar en el siguiente link.
Por Valentina Matus Barahona
Fecha 16 Dic 2020