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Quiénes Somos Contexto Factual Temas Constitucionales Lupa Electoral
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Cómo será el funcionamiento de una eventual convención que redacte una nueva Constitución todavía no está resuelto. Más allá de su posible conformación y la principal tarea que se les encomienda, no hay mayor información, por lo que las campañas por cada órgano tienen poco que ofrecer. Sin embargo, la Convención Mixta tiene que contestar una pregunta más que la Convención Constitucional: ¿qué ocurrirá con los constituyentes que también son parlamentarios una vez que haya cambio del periodo legislativo en marzo de 2022 si no vuelven a ser reelectos en sus cargos? La norma no está resuelta y expertos y expertas señalan que se deberá determinar en el reglamento de funcionamiento interno que tenga la instancia, texto que será escrito por ellos mismos.

  • – Primer escenario: La ciudadanía elige la opción Rechazo y no se redacta una nueva Constitución.
  • – Segundo escenario: La ciudadanía aprueba redactar una nueva Constitución a través de una Convención Constituyente. Serán 155 personas electas de manera popular quienes escriban la nueva Carta Fundamental.
  • – Tercer escenario: La ciudadanía aprueba redactar una nueva Constitución a través de una Convención Mixta. 86 de sus integrantes serán electos de manera popular y los 86 restantes serán parlamentarios y parlamentarias que se elegirán entre ellos. 
Son las tres posibilidades que pueden ocurrir el próximo 25 de octubre. Según sondeos, son el segundo y tercer escenario los más probables, y los partidos y organizaciones civiles han puesto todos sus esfuerzos en promocionar las opciones que les parecen más aptas para el futuro de la Constitución y del país.
Pero, independiente de cuáles sean los puntos a favor y en contra que puede tener cada convención, es importante que se tenga la mayor cantidad de información posible respecto a su funcionamiento. El problema, es que según las condiciones establecidas por la reforma constitucional que determinó la realización del plebiscito y el curso del proceso constituyente en su conjunto, hay cosas que no se sabrán hasta que alguna de las dos convenciones esté conformada, como cuál será el monto de las asignaciones para costear asesorías y gastos operaciones, si se establecerán comisiones o incluso en qué lugar se establecerá la sede donde sesionarán a redactar una nueva Constitución.
En todo ese limbo de interrogantes todavía sin respuesta, la Convención Mixta tendrá una pregunta más a responder que la Constitucional: ¿qué ocurrirá con los constituyentes que también son parlamentarios una vez que haya cambio del periodo legislativo en marzo de 2022? ¿Cómo se asignarán sus escaños si no vuelven a ser reelectos en sus cargos?

La duda constituyente

La elección de convencionales -ya sea si gana la Convención Constitucional o la Mixta- será el 11 de abril de 2021. Una vez que sean electos y electas, habrá 30 días para que concluya el proceso de calificación de los constituyentes, es decir la tramitación que ratifica su elección. Luego de ese periodo, el Presidente Sebastián Piñera tendrá tres días para convocar, mediante decreto supremo exento, a la primera sesión de instalación de la Convención, que deberá ocurrir no más de 15 días después de la publicación del decreto.
Según esto, la Convención deberá tener su primera sesión a más tardar el 29 de mayo de 2021. En el mejor de los casos, la nueva Constitución podría estar lista el 29 de marzo de 2022, 9 meses después del inicio de las sesiones. Pero la Convención puede prorrogar su trabajo por tres meses más, es decir hasta fines de mayo del 2022.
¿El problema? El nuevo periodo legislativo comienza el 11 de marzo de 2022, es decir que hay un periodo entre 18 días y dos meses y medio en que parlamentarios y parlamentarias que participen en la Convención pero no sean electos nuevamente en su cargo estén en un vacío constitucional. ¿Qué va a pasar con su cargo en ese caso? ¿Se mantendrán con las dietas que recibían como diputados y senadores? ¿Bajarán su dieta a la de los convencionales electos popularmente?
Actualmente, estas preguntas no tienen una respuesta, dado que no está contemplado en la Constitución ni en el Acuerdo por la paz y la nueva Constitución firmado por algunos partidos políticos el 15 de noviembre de 2019.
“Efectivamente, el acuerdo y la norma constitucional no regula el aspecto del cambio. Yo creo que eso debiese ser interpretado en el reglamento que se establezca en la Convención. Ahí debería quedar estipulada esa transición. Y además, siguiendo el espíritu del acuerdo político, la idea es que si eres parlamentario, como dejas de serlo, lo lógico debiese ser que recibas la dieta que le corresponde a alguien electo”, argumenta el cientista político y director del Laboratorio Constitucional de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes.
La primera tarea de la Convención, aparte de elegir al presidente y vicepresidente de la instancia, los y las integrantes deberán definir un reglamento de funcionamiento interno por un quórum de 2/3 de sus integrantes: en el escrito se definirán los aspectos sobre cómo se desarrollará el trabajo del órgano que incluye, por ejemplo, definición de comisiones, modalidad para organizar el uso de los tiempos y otros aspectos administrativos y operativos.
Para la investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP), Sylvia Eyzaguirre, es un asunto secundario: “Si empieza el 29 de mayo significa que termina a fines de febrero. Si hay una prórroga, van a ser dos meses y medio y lo lógico sería que reciban la misma remuneración que los que no son parlamentarios, dado que ellos no son parlamentarios, me da la sensación que se puede interpretar así la ley. Tal vez hay ambigüedad al respecto y habría que verlo, que la misma Convención va a decidir cómo lo hace, pero estamos hablando de si hay prórroga y ni siquiera serían los tres meses completos, entonces pienso que es un problema marginal”.
El analista electoral y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, coincide en que se debe estipular en el reglamento, pero ve una alternativa más extrema: “Un legislador que entró como convencional a la Mixta y que no resultó electo, debiese recibir una dieta como convencional, y bajo ninguna perspectiva mantener su dieta como congresista. Es decir, pasaría de algo así como 7,3 millones a 2,5 millones de pesos. Es más, incluso resulta discutible que ese legislador continúe como convencional, pues entró a la Convención gracias a su condición de congresista. Si ya no es congresista, entonces no sería descartable que el reglamento indique que ese congresista-convencional sea reemplazado, y que sea su partido quien defina a ese reemplazante”.