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Seis años lleva el médico y académico Ennio Vivaldi siendo rector de la Universidad de Chile y le quedan todavía dos más. Desde su inicio en el cargo, uno de sus desafíos era el rol que pudiera tener la principal casa de estudios pública del país en el eventual cambio de una Constitución que, él mismo dice, “impuso un modelo de sociedad extremo”. Ahora que el proceso constituyente ya está en curso, Vivaldi accedió a responder el Cuestionario Constitucional de Contexto Factual. De la importancia de fortalecer el derecho a la educación, de lo que espera que surja ya acabado el proceso y de cambiar una Carta Fundamental donde “a partir de unos pocos axiomas tomados como verdades absolutas se desprende todo un modelo de sociedad”.

“Son múltiples los temas atingente al sector público donde podemos y queremos tener presencia institucional: sustentabilidad, agua, catástrofes, vivienda y espacio público, energía, redes fotónicas, políticas de género y los temas jurídicos como reforma procesal civil y la nueva Constitución”.
Era junio de 2014 y ya el tema constitucional aparecía en el discurso que dio el médico y académico Ennio Vivaldi al asumir su primer período como rector de la Universidad de Chile. Desde esa posición, fue un actor importante en las reformas al sistema de educación superior que se implementaron durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet, como también en otros temas de interés público.
Vivaldi preside también el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH) desde 2016 y en mayo de 2018 fue reelecto para seguir por los siguientes cuatro años a la cabeza de la principal universidad estatal del país.
Ante la solicitud de Contexto Factual, el rector accedió a responder las 10 preguntas del Cuestionario Constituyente. A continuación, Vivaldi se refiere a lo que espera que surja después de acabado el proceso constituyente y la importancia del momento para cambiar el modelo de sociedad que se impuso con la Constitución vigente desde 1980,  no tanto porque no nos guste, dice, sino porque “no funcionó”.
Las que siguen son sus respuestas.

¿Cómo cree que será el país después del proceso constituyente?

Lo que yo esperaría del proceso es que alcancemos un nivel de conversación en que logremos garantizar derechos individuales efectivos para cada ciudadano, conjugándolo con el bien común de la sociedad toda.

Si tuviera que elegir uno sólo, ¿qué elemento le gustaría ver plasmado en la nueva Constitución y por qué?

Uno de los anhelos más grandes, y no sólo mío, es que la educación pública esté garantizada y articulada como algo que nos vincula a todos, nos da identidad y sentido de pertenencia a la República, permitiendo una auténtica cohesión social.

¿Cómo definiría la importancia de la Constitución para la vida cotidiana?

La Constitución del ‘80 impuso un modelo de sociedad extremo. Gran parte de los problemas que explotaron en el reciente estallido social se deben a ese modelo. El punto no es tanto que no nos guste, sino que no funcionó. Su aplicación directa a las áreas de educación, previsión, etc., forzaron situaciones que se hicieron intolerables. Un buen ejemplo es lo que ha ocurrido con el presupuesto de Educación Superior, donde los problemas principales (Gratuidad, Fondo Solidario) provienen precisamente de veredictos del Tribunal Constitucional.

Si tuviera la oportunidad de optar a un cargo público, ¿cuál sería y por qué?

Creo que ya tengo el privilegio de ocupar uno de los más altos cargos en el sistema público de nuestro país, que es el de rector de su principal universidad. Valoro mucho todas las actividades que he realizado en la Universidad de Chile, el consultorio en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), la docencia de pregrado en la Facultad de Medicina, la investigación sobre mecanismos del sueño y las responsabilidades institucionales.

¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de la sociedad chilena?

Es afectuosa y con un humor perceptivo y sagaz. A veces es poco auténtica.

¿Qué destaca de los que están en una vereda política distinta a la suya?

Mi deber hoy es ver el mundo desde la calzada.

¿Qué ha aprendido con el debate constituyente?

Que al escribir las reglas del juego se condiciona en gran medida el transcurso de los torneos que vendrán.

¿Cuál derecho cree que debería pesar más en la nueva Constitución?

Los que posibiliten que cada individuo desarrolle en plenitud su potencial talento y que la sociedad pueda integrarlos. El que más obviamente corresponde a esa imagen, es el derecho a la educación.

¿Qué mantendría y qué sacaría de la Constitución actual?

El “qué mantendría” resultaría insincero, pues por supuesto que hay afirmaciones válidas en ella, pero yo no me identifico con los valores de fondo que la sustentan. Lo más importante a sacarle es su carácter fanático e integrista, donde a partir de unos pocos axiomas tomados como verdades absolutas se desprende todo un modelo de sociedad. Por ejemplo, lo privado es bueno y lo público es malo.

Si tuviera que elegir un representante en la Convención -sea o no candidato o candidata-, ¿quién sería y por qué?

Pienso que lo que me corresponde es limitarme a hacer un llamado a toda la comunidad universitaria a participar, a todos los estamentos y con un especial énfasis en las y los jóvenes estudiantes. Creo que la legitimidad final de este proceso pasará en buena medida por ellos.
Por Juan Pablo Figueroa
Fecha 27 Nov 2020