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Quiénes Somos Contexto Factual Temas Constitucionales Lupa Electoral
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Desde que asumió en abril de 2018 como la primera defensora de la Niñez, la voz de la abogada Patricia Muñoz se ha alzado como una de las más potentes en la difusión y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes en Chile. No sólo representando sus intereses ante la justicia, sino que también promoviendo su inclusión en distintas instancias de participación, entre ellas, el proceso constituyente. Ella contestó las 10 preguntas del Cuestionario Constituyente de Contexto Factual. A continuación se refiere a cómo espera que sea el país que viene, a los derechos que deben estar sí o sí en la nueva Constitución y, entre otras cosas, los aspectos que mantendría de la Carta Fundamental que sigue vigente.

La Defensoría de la Niñez es una institución pública autónoma y nueva. Fue creada por ley en enero de 2018 y tres meses después, la abogada Patricia Muñoz se convirtió en la primera persona en dirigirla. Desde entonces, ocupa un puesto clave para la difusión, promoción y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes en Chile, convirtiéndose en una de las voces más relevantes del país en materia de infancia y el resguardo de sus derechos, un área que Muñoz ya conocía desde hacía tiempo.
Antes de llegar al cargo por concurso público y el voto unánime del Senado, Muñoz había recorrido un largo camino en el Ministerio Público. Primero, durante nueve años, como fiscal especializada en delitos sexuales y violentos. Luego asumió la dirección de la Unidad Especializada en Derechos Humanos, Violencia de Género y Delitos Sexuales y, posteriormente, pasó a ser gerenta de la División de Atención a las Víctimas y Testigos, ambas en la Fiscalía Nacional.
Ya como defensora de la Niñez, se ha perfilado como una mujer fuerte y decidida al momento de fiscalizar y velar por el cumplimiento de las obligaciones que tiene el Estado en virtud de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Tuvo un rol clave en la protección del menor que estaba con el comunero mapuche Camilo Catrillanca cuando fue asesinado de un tiro por la espalda por Carabineros en Temucuicui, en noviembre de 2018. Su voz sonó fuerte durante los meses que siguieron al estallido social del 18 de octubre de 2019 -llegando incluso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos- para exigir justicia por las violaciones a los derechos humanos de menores de edad en el contexto de la represión policial. En octubre figuró activamente en la defensa del joven que fue arrojado por un carabinero desde un puente al lecho del río Mapocho y la semana pasada ante el caso de los niños de un hogar del Sename en Talcahuano que fueron baleados por efectivos policiales -situación que terminó por costarle el cargo al general director de Carabineros, Mario Rozas-.
Su papel no sólo ha estado, en todo caso, en tribunales, sino también promoviendo una mayor inclusión de niños, niñas y adolescentes en el país y en el debate constitucional que está en curso. De hecho, fue impulsora de que para el plebiscito del 25 de octubre se permitiera votar a jóvenes desde los 16 años, idea que finalmente no prosperó.
Muñoz accedió a responder las 10 preguntas del Cuestionario Constituyente de Contexto Factual. Lo que sigue es lo que contestó.
  1. ¿Cómo cree que será el país después del proceso constituyente?

Yo creo, quiero creer y seguir creyendo que será un país más inclusivo y tolerante, que sea capaz de valorar la diversidad y de reconocer a todos y todas quienes, en el contexto del crecimiento, han ido quedando atrás.
  1. Si tuviera que elegir uno sólo, ¿qué elemento le gustaría ver plasmado en la nueva Constitución y por qué?

Obviamente, el reconocimiento explícito de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, con una declaración muy clara acerca de la preferencia e importancia que tiene para un Estado como el nuestro poner énfasis en su reconocimiento y en el resguardo efectivo de todos sus derechos, asegurándoles su ejercicio en su calidad de personas tan dignas e iguales como los adultos.
  1. En una frase, ¿cómo definiría la importancia de la Constitución para la vida cotidiana?

Aquella carta que da cuenta de los principios y valores que, no sólo desde la perspectiva jurídica, sino que también ética, guían el comportamiento de nuestra sociedad y de nuestra institucionalidad.
  1. Si tuviera la oportunidad de optar a un cargo público, ¿cuál sería y por qué?

Ya ocupo un cargo público y volvería a elegirlo: la posibilidad de defender los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes que viven en Chile sin ninguna discriminación y exclusión.
  1. ¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de la sociedad chilena?

Lo que más me gusta es la solidaridad y la capacidad que ha ido quedando en evidencia de denunciar los abusos y de luchar porque las cosas cambien. Y lo que menos me gusta es la segregación y la mantención permanente de espacios en los que, si no perteneces a grupos privilegiados, no puedes acceder a derechos que te son propios por el sólo hecho de ser persona.
  1. ¿Qué destaca de los que están en una vereda política distinta a la suya?

La verdad es que, independiente de la posición política de la gente, destaco la posibilidad de escuchar y atender argumentos, para darnos cuenta de que somos seres razonables y pensantes, que con buenas fundamentaciones podemos cambiar nuestras opiniones y, de esa manera, poner en el centro de nuestras decisiones el bienestar de a quienes dirigimos nuestra función pública. Si eso se potenciara, la política en nuestro país sería distinta y nuestra sociedad estaría mucho mejor.
  1. ¿Qué ha aprendido con el debate constituyente?

Creo que hay poco debate constituyente en este momento; más bien mucho candidato y candidata, pero poco de fondo, y espero que eso surja pronto. Creo que el profesor y maestro, Agustín Squella, ha relevado el debate poniendo énfasis significativos en los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales, en cómo éstos deben estar regulados en la Constitución y me parece que, en ese sentido, hay ahí un foco de atención específico sobre estos derechos que suelen verse como de menor categoría que los derechos civiles y políticos, pero que, por cierto, no lo son. Requieren ser atendidos, reconocidos y resguardados por nuestro país de forma efectiva para poder propender al desarrollo de los otros derechos humanos.
  1. ¿Cuál derecho cree que debería pesar más en la nueva Constitución?

El derecho a una vida en condiciones de dignidad me parece que es algo fundamental, y por ello me parece fundamental que el desarrollo de los derechos no sólo civiles y políticos, sino también los sociales, económicos, culturales y medioambientales, debe quedar muy claro en la nueva Constitución. En ese sentido, el desafío que representa esta nueva Carta Fundamental es cómo asegurar el ejercicio efectivo de los derechos, porque lo que hoy vemos en nuestro país es que un grupo importante de personas tiene sólo meras expectativas, pero no derechos que ejercer, y ese es un tema clave en este nuevo paso constitucional.
  1. ¿Qué mantendría y qué sacaría de la Constitución actual?

Sacaría… la verdad es que la cambiaría efectivamente. En términos de mantención, creo que ya hay un reconocimiento en la Constitución acerca de la necesidad de que el Estado esté en el ejercicio de funciones, o sea, que todos quienes somos funcionarios públicos estemos en servicio del bien común y de la sociedad. Esa declaración me parece esencial, pero necesitamos que si en la nueva Constitución se mantiene, tenga un correlato de realidad para todas y todos y que no ocurra que muchas de las personas que viven aquí vean una falta de cumplimiento evidente de esa declaración.
  1. Si tuviera que elegir un representante en la Convención -sea o no candidato o candidata-, ¿quién sería y por qué?

Bueno, el maestro Squella me parece que sí o sí debiera estar en la nueva Convención Constitucional, aunque no sé si va a postular o no. Creo que ha dado muestras de su destacadísima trayectoria como profesor y en lo que tiene que ver con la formación académica de muchas personas, no sólo en lo que tiene que ver con el compromiso con los derechos humanos, sino también con la claridad meridiana que tiene en relación de lo que nos jugamos en esta nueva Constitución, la relevancia que tiene una Carta Fundamental y de cómo la comprensión de este trabajo de la Convención es tan relevante para poder lograr que nuestro país evolucione y avance y que de esa manera todos y todas, incluyendo -por supuesto- a niños, niñas y adolescentes, podamos tener derechos y no sólo meras expectativas.