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La madrugada del 15 de noviembre de 2019, cuando se comunicó que se realizaría un plebiscito para decidir si se escribiría una nueva Carta Fundamental, no estuvo exenta de conflictos. El Partido Comunista y personeros del Frente Amplio se negaron a ser parte del acuerdo político, acusando falta de diálogo y representatividad. Hoy, a menos de tres meses del evento, todos se encuentran preparando activamente sus campañas a favor del “Apruebo” y “Convención Constituyente”. Dicen, eso sí, que no es que hayan cambiado de posición, sino que el acuerdo y el plebiscito son dos situaciones que deben mirarse por separado.

“Todo proceso de elaboración de una nueva Constitución debe respetar un principio básico de la democracia, que es: la soberanía reside en el pueblo. La forma de destrabar la oposición persistente de la derecha para elaborar una nueva Constitución, no puede violar ese principio y, por lo tanto, no puede restringir el derecho de la ciudadanía a escoger la alternativa que elija como la más idónea”.
El párrafo anterior forma parte de la carta que los jefes de comité, parlamentarios y presidentes de los partidos Comunista, Federación Regionalista Verde Social, Humanista, Comunes, Progresista y Convergencia Social firmaron el 14 de noviembre de 2019, rechazando el “Acuerdo por la paz y Nueva Constitución” que adscribieron los partidos de Chile Vamos, los de la ex Nueva Mayoría y, a mutuo propio, el diputado Gabriel Boric -quien terminó siendo sancionado por su partido, Convergencia Social-.
En su declaración argumentaban que, si bien eran partidarios de un plebiscito de entrada “donde la ciudadanía libre e informada, por medio de un proceso electoral decida si quiere o no cambiar la Constitución de 1980 vigente”, la elección de quienes redactarían la carta se debía dividir no en dos, sino en tres opciones: Asamblea Constituyente, Congreso Nacional o Convención Mixta.
La disputa mayor, entonces, era si el órgano constituyente sería una asamblea o una convención. Por lo primero, la asamblea, gran parte de la izquierda venía movilizándose hace años (particularmente a través del Movimiento Marca AC). Lo segundo, la convención, fue el mecanismo que los partidos que suscribieron el acuerdo pactaron para llegar a un consenso que le diera viabilidad al proceso, ante la negativa tajante de la derecha de aceptar una asamblea como proponían desde el PC, el Frente Amplio y otros actores de izquierda.
Por eso, la propuesta de los que se negaron a firmar no fue acogida y se mantuvieron las opciones originales para el órgano que redacte una nueva Constitución: Convención Mixta Constitucional y Convención Constitucional. Eso estará en la segunda papeleta del 25 de octubre. Y ahora que esa fecha se acerca, quienes criticaron arduamente el acuerdo de noviembre y las opciones que ofrecía, hoy son parte activa de los grupos que preparan sus campañas para un proceso que nació bajo un pacto del que no quisieron formar parte. Un antes y un después; así es cómo los que ayer criticaban hoy promueven el proceso constituyente.

Partido Comunista: con comando propio por el Apruebo

La diputada Karol Cariola, tuiteaba el 15 de noviembre“En simple, el arreglín de los 2/3: si no cumple quórum entonces no queda en la constitución y tendría q ser ley simple ¿quién decidirá entonces? Justo quien no quería la gente: #ElCongreso. Por tanto si hay veto, la #ConvenciónConstituyente queda en un espejismo ¡Esa es la trampa!”
No era sólo ella la que tenía esa postura respecto al “Acuerdo por la paz y nueva Constitución”, sino que estaba alineada con varios otros parlamentarios de su partido:

(Fuente: HertzLabra, Vallejo)

Un acuerdo “pésimo”, una forma de “darle la espalda al pueblo” y “algo deleznable en la historia de Chile” fueron algunas de las declaraciones que dieron las integrantes de la bancada de mujeres del PC, que además criticaron el quórum de ⅔ para su aprobación, la falta de paridad –medida que luego fue aprobada mediante una reforma constitucional– y escaños reservados para pueblos originarios, algo que aún se mantiene en discusión en el Congreso.
Desde el partido aclaran que el problema nunca fue con el plebiscito o el Apruebo. La crítica es respecto a cómo se gestó y llevó a cabo el pacto que le dio origen al proceso. Dicen que ya había una alternativa en curso: un proyecto para establecer el plebiscito que estaba en la Comisión de Constitución y que, de no ser por el acuerdo político, no saben cómo podría haber resultado, junto a la presión de las movilizaciones sociales.
El PC junto al Partido Progresista (PRO), Federación Regionalista Verde Social (FRVS), Partido Igualdad (PI), Izquierda Libertaria (IL) y Wallmapuwen Movimiento Autonomista, trabajan en la campaña “Apruebo Chile Digno”. Cuando fue lanzada en enero –antes que se postergara la votación del 26 de abril–, el presidente del partido, Guillermo Teillier, señaló que votarían “por el Apruebo y por una Convención Constituyente, donde todos sus integrantes sean escogidos democráticamente, pero marcando el voto con AC, para que quede expuesto que queremos una Asamblea Constituyente original”.

Daniel Jadue, el posible candidato presidencial

“Es incomprensible que los mismos que pactaron desde arriba la salida de la dictadura, estén planteando hoy un nuevo pacto por arriba, sin consultarle a la ciudadanía. El plebiscito de entrada debe permitir que la gente decida cómo redactar la #nuevaconstitucion”, publicaba el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, en su cuenta de Twitter el 14 de noviembre de 2019.
Aquel día y los que lo siguieron, Jadue fue muy crítico acerca de la decisión que habían tomado los partidos del oficialismo con sus antiguos aliados de la ex Nueva Mayoría. Decía que que se excluía a la ciudadanía, que los incidentes de violencia que prosiguieron en la fecha se debían a la falta de consenso y aseguraba que el gobierno no trabajaba por mantener sus promesas.
Diez meses después, el alcalde manifiesta e insiste en que el PC no se restará del plebiscito. En conversación con Contexto Factual, Jadue argumentó que “el Partido Comunista no firma las cosas que no comparte, pero eso no quita que participemos en todos los espacios democráticos que se van abriendo en nuestro país. Nosotros no íbamos a firmar un acuerdo sin paridad de género, sin asamblea constituyente como posibilidad, sin escaños protegidos para los pueblos originarios y la ciudadanía rechazó ese acuerdo, tanto así que tuvieron que empezar a incorporar todos los elementos que faltan mediante leyes complementarias que aún no se terminan de discutir”.
El alcalde hace un símil del pacto que se realizó entre la ex Concertación y las autoridades de la dictadura: “El PC no era partidario de salir de la dictadura con la Constitución, el modelo y la impunidad para los crímenes. La Concertación lo aceptó y en esa época fueron mayoritarios, pero una cosa fue no firmar y no ser parte de ese acuerdo y otra que, por eso, no hubiésemos participado nada más en el sistema político que ese pacto permitió. Para nosotros hubiese sido un error garrafal firmar algo que condenaba la violencia pero no hacía ninguna mención a todas las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de Piñera”.
No obstante, la posición de Jadue no ha sido de agrado para todos. En redes sociales se le ha criticado por el giro, incluso cuestionando su futuro como posible candidato presidencial de la izquierda:
Jadue responde que las críticas “son dos cosas que algunos con mala intención tratan de confundir y combinar, pero que no tienen nada que ver. Cada vez que se abra un espacio democrático, el PC va a estar ahí”.

El giro del Frente Amplio

En su característico estilo, la diputada Pamela Jiles dejaba en claro a través de Twitter que el Frente Amplio no participó del acuerdo, incluso señalando que habría sido una forma de negociar una eventual acusación constitucional al presidente Sebastián Piñera. Fue este evento el que determinó un quiebre en el conglomerado, donde diversos representantes manifestaron su descontento sobre el pacto al que se llegó, incluyendo a la diputada Gael Yeomans y el alcalde Jorge Sharp, ambos de Convergencia Social -correligionarios de Boric-; mientras que otros, como la excandidata presidencial Beatriz Sánchez y los diputados Giorgio Jackson y Vlado Mirosevic, lo aplaudieron.
Otro crítico fue el diputado Tomás Hirsch, quien señaló que “cualquier salida debería haber sido en diálogo con la ciudadanía, y lo digo de verdad. Acá nadie mandató a los los parlamentarios, diputados y senadores para que sean quienes lleguen a un acuerdo con el gobierno o entre sí respecto a cuál es la solución”.
Hirsch, quien en mayo renunció al Partido Humanista, señaló a Contexto Factual que el acuerdo se hizo “mal”: “Es claro que hemos estado siempre por una nueva Constitución, pero las formas importan. Cómo se genera, cómo se construye. Por eso rechazamos ese acuerdo. Sin embargo, hoy día estamos en situación de avanzar hacia una nueva Constitución, es la realidad. Por lo mismo, haré todo lo posible porque el Apruebo obtenga el más alto porcentaje de apoyo y, en segundo lugar, que esta constitución sea redactada por constituyentes que sean todos electos. Así que no hay ninguna contradicción entre no haber sido parte del acuerdo y haberlo rechazado y, hoy día, frente al plebiscito del 25 de octubre, aprobar, apoyar y buscar que la mayor parte de la ciudadanía se manifieste por una nueva Constitución y todos los constituyentes electos”.
Por otro lado, desde el Frente Amplio mueven sus redes y territorios a favor de una nueva Constitución con Convención Constituyente, también liderando la campaña titulada “Que Chile Decida”. Y aunque se han negado a ser parte de un único gran comando por el Apruebo, sí han tenido contactos con los partidos de oposición que sí fueron parte del acuerdo (ver reportaje). De hecho, han hecho circular un video donde aparece su coordinadora de campaña, Beatriz Sánchez, junto a la vicepresidenta de la DC, Carmen Frei, y la diputada comunista Carmen Hertz.