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Como parte de la tradición ancestral, durante agosto los pueblos originarios del Norte Chico del país celebran a la Pachamama protectora de bienes y guía del mundo espiritual. El homenaje a la madre del cosmos, universo, tiempo, espacio y tierra llegó a la Convención Constitucional, cautivando a la mayoría de sus integrantes, quienes se sumaron a los respetos y ofrendas, marcando un precedente de la presencia de representantes indígenas en la propuesta constitucional.

Todos los 1 de agosto, en diversos sectores del altiplano chileno, hay una gran celebración. Dan gracias y también piden por el año que vendrá, haciendo ofrendas como agua, alcohol, flora y fauna. Todo ello va en un gran hoyo que posteriormente se quema. ¿A quién le rinden honores? A la Pachamama, también conocida como la Madre Tierra.

Pueblos como el Diaguita, Quechua, Aymara o Colla se rinden ante la tierra, protectora de bienes y también guía del mundo espiritual. Son tradiciones de antaño de las naciones originarias que se celebran durante todo el mes.

En medio del proceso constituyente y con la presencia de escaños reservados, la celebración a la Pacha Mama, madre del cosmos, universo, tiempo, espacio y tierra, también llegó a la Convención Constitucional.

La Pawa

En mantas de colores tierra, rojo y naranjo se situaban una serie de recipientes de madera y mimbre, algunos vacíos y otros con elementos como maíz, fruta y semillas. Junto a ellas una manta blanca con un bordado de cruz color rojo, con alfarería del pueblo diaguita.

El pasto del frontis del Senado en el Congreso Nacional sede Santiago fue el elegido para dar inicio a la Pawa, ceremonia ancestral andina que agradece y hace peticiones a la Pachamama. “Pedimos formar un círculo sin darle la espalda al sol”, comenzó diciendo el cacique de la comunidad diaguita y ceremonial del Valle del Aconcagua, Hugo Riquelme, invitado junto a su compañera por el constituyente Eric Chinga para presidir el rito.

Se pidió apagar cámaras y celulares para que la ceremonia fuese lo más privada posible, pero se permitió la participación de prensa, asesores y constituyentes, de los que se reunieron alrededor de 100 para asistir a la instancia.

Luego de eso comenzó una danza llevada por el ritmo de flautas de madera y cajas andinas, liderada por los integrantes de la comunidad diaguita en la que también participaron los constituyentes Fernando Tirado del pueblo Chango e Isabel Godoy del pueblo Colla.

El llamado principal fue a agradecer a la madre tierra por permitir a los constituyentes a habitar en ella y junto a ello se hizo una entrega de ofrendas en las que participaron los representantes de las 10 naciones originarias, junto a la invitada especial del pueblo Selknam.

Entre las ofrendas se entregaron frutas como limones, piñas, manzanas junto a hojas de coca, agua, plumas y otros elementos naturales que forman parte de la entrega que requiere la ceremonia. Al mismo tiempo, alrededor del círculo formado se realizó un sahumo para promover la limpieza y protección de energías.

Entre más de 100 asistentes solo se escuchaba la música y palabras del cacique. Tras un esparcimiento de agua alrededor de todos quienes participaron, al unísono invitaron a gritar el saludo típico aymará “bueno está”

¡Jallalla! ¡Jallalla! Se escuchaba a las afueras de la calle Catedral.

Del los territorios a la Convención

Este tipo de ritos son comunes en los sectores del Norte Chico del país, pero escasa vez se ve algo de este tipo en la capital.

“Es educación también, enseñanza, porque estamos en una Convención plurinacional y para que entiendan por qué nosotros pedimos, no un trato especial, sino que pedimos que se entienda nuestra manera de ver el mundo y por qué nosotros necesitamos una Constitución plurinacional y ecológica y es enseñarles lo que han hecho nuestros ancestros que vivieron en total equilibrio con la naturaleza. Yo tomo lo que tú me das, pero también te agradezco por haberme dejado vivir acá”, señala Isabel Godoy acerca del significado de tener una ceremonia así en el órgano constituyente.

El constituyente del pueblo Aymara, Luis Jiménez señala que a pesar de no estar presencialmente en las tierras, es una forma de recuperar y revitalizar las tradiciones: “Uno de los grandes éxitos que hemos logrado estos últimos años, es que en la ciudad misma podamos practicar nuestras tradiciones y costumbres, la pawa, la wilancha, se recuperan memorias colectivas e históricas”.

Alejandra Flores, convencional electa por el distrito 2 pero también parte del pueblo Aymara, comenta que tener estos espacios es una forma de dar a conocer su cultura, que es parte de la historia del país y debe ser integrada a la propuesta de nueva Constitución. Desde su experiencia personal, relata que su llegada a la Convención también se basa en sus creencias. “Por diferentes motivos durante la campaña pensé en no seguir. Pero dije «será lo que la Pachamama quiera» y aquí estoy. Cuando gané quedé como en shock”.

Asimismo, Flores señala que lo que se realizó es propio de un sector específico del norte de Chile y que quiere proponer a los constituyentes hacer otras celebraciones también de sus pueblos durante el resto del mes.

Para Felix Galleguillos, representante del pueblo Atacameño Lican Antay, es una bonita coincidencia que la celebración haya ocurrido el mismo día que se cumplió un mes de trabajo del órgano: “Para mi representa un gran desafío de poder completar lo que venimos y estamos buscando. Para que la Pachamama, o la fe que tengamos, nos apoye en este proceso para completar, definir, tener la buena palabra, la oportuna, que lleguemos bien a las personas que queremos llegar, que nos apoyen. Todo eso es con esa ritualidad”.

La recepción del resto de los constituyentes

La idea de la ceremonia nació en la Comisión de Participación y Consulta Indígena para conmemorar el mes de la Pachamama. Hasta inicios de la semana no se sabía si invitaría sólo a los 17 constituyentes de la instancia o también el resto de la Convención.

Finalmente, se abrió el espacio para que asistiera quien quisiera y la recepción cruzó todos los sectores políticos y sociales. Junto con la participación de los 10 pueblos reconocidos, también escucharon con atención representantes del Frente Amplio –quienes incluso hicieron ofrendas–, de Independientes No Neutrales, La Lista del Pueblo y Movimientos Sociales Constituyentes, Lista del Apruebo y Colectivo Socialista y también Vamos por Chile, en los que estuvieron Alfredo Moreno, Bárbara Rebolledo, Claudia Castro, Cristián Monckeberg, Álvaro Jofré, y Ruggero Cozzi.

¿Cómo reciben los representantes de las naciones la participación del resto de la asamblea?

“Lo ven de buena manera. Es una instancia que no han tenido la oportunidad de ver. Y para nosotros también es importante mostrarles y visibilizar que existimos, que no solamente estamos aquí por algo particular, sino que es nuestra vida y esencia”, señala Galleguillos.

A esto se suma Jimenez, quien señala que es algo que en la teoría, convoca a todos: “Han tenido una gran recepción, porque entienden que es una tradición que viene de los pueblos originarios pero llama a agradecer los parabienes que nos da la madre tierra durante el año, y en ese sentido es un discurso bastante transversal”.

Para Eric Chinga, quien organizó la instancia, hay sentimientos encontrados.

“Aquí existe el racismo, lo hemos sentido, pero nosotros tenemos mucho más que decirle al pueblo de Chile. Somos quienes están resguardando el lugar en el que está la madre, todos los elementos naturales y tenemos mucho que decir y ojalá lo digo, ojalá ellos puedan plegarse”, indica.

Asimismo, Chinga hace referencia al significado de tener la instancia en los edificios del Congreso Nacional sede Santiago y lo que representa en la historia del país: “Aquí nace un poco la tortura, violaciones y esas cosas. Para nosotros tiene harta energía, harta fuerza. Son dos jóvenes quienes vienen a hacer la ceremonia después de 500 años, es una cuestión muy simbólica y eso es porque se está abriendo, madurando, entendiendo la sociedad que aquí hay más miradas y nosotros venimos con un mandato de nuestros pueblos de proteger lo que se ha desprotegido por muchos años”.

Para la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncon –quien también participó de la ceremonia como invitada– son instancias que inspiran a focalizarse en escribir la propuesta de nueva Constitución y los temas centrales como las regiones, los pueblos originarios, los derechos de la madre tierra.

“Desde que instalamos hemos estado hablando e instalando formas de participación en que se vean reflejados estos componentes. Los convencionales ya más o menos estamos entendiendo el lenguaje y fue un acierto esta invitación que hicieron los constituyentes del norte para hacer la ceremonia de la pawa. Se ha ido generando un clima positivo de darnos cuenta de lo que estamos haciendo y de las grandes necesidades que tenemos de actuar todos los convencionales sobre estos grandes temas transversales”, argumenta.

Si bien la celebración a la Madre Tierra con ceremonias es solo el primer día del mes de agosto, los constituyentes señalan que es una celebración de todo el mes. En sus casos, no solo agradecen sino que también enfatizan en que seguirán trabajando por la propuesta de nueva Constitución, con el objetivo final de lograr instaurar el reconocimiento plurinacional.

Si efectivamente ocurre solo se sabrá al finalizar el proceso constituyente luego de la entrega de la propuesta final y su posterior levantamiento en el plebiscito de salida pero las naciones originarias marcaron, con solo un solo rito ancestral, que su presencia en la Convención es transversal y respetada.

Por Valentina Matus Barahona
Fecha 05 Ago 2021