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Dignidad. Este es es uno de los conceptos que la ciudadanía espera que incluya en la nueva Constitución según la encuesta ‹‹¿Cómo vemos el proceso constituyente? Miradas a un proceso histórico›› de Ipsos y Espacio Público, al igual que diferentes percepciones del proceso constituyente, el estallido social y las expectativas de la propuesta de Carta Magna que realizará la Convención Constitucional. Revisa cuáles fueron sus otros resultados a continuación.

¿Sabías que la dignidad es un concepto clave para las personas en el proceso constituyente? ¿O que un 18% de las personas que votaron Rechazo de todas formas ven éste con alegría y esperanza? ¿O que casi un cuarto de la población considera que una nueva Constitución traería muchos cambios positivos para el país en los siguientes tres años?

Estos son algunos de los resultados de la encuesta ¿Cómo vemos el proceso constituyente? Miradas a un proceso histórico de Ipsos y Espacio Público, sondeo que se realizó a través de encuestas telefónicas a 800 personas, focus groups telemáticos a 120 personas y entrevistas a nueve líderes de opinión entre enero y marzo de 2021.

Esta es la primera entrega del proyecto que tiene como objetivo levantar información de la opinión pública respecto del proceso constituyente, que aporte al debate público y que permita conectar a la élite con las expectativas y anhelos de los chilenos y chilenas, para contribuir a contar con un proceso participativo, informado y que considere las expectativas de los ciudadanos.

¿Qué arrojó la encuesta?  

Alegría y esperanza, pero también incertidumbre y miedo

Para contextualizar, las encuestas telefónicas a 800 personas se realizaron entre mediados de febrero y comienzos de marzo a mujeres y hombres mayores de 18 años en la zona norte, centro, sur y Región Metropolitana del país.

De ellos y ellas, un 42% se considera de centro, 22 de izquierda, 19% de derecha y 17% de ninguna tendencia política. Asimismo, un 82% de los encuestados fue a votar el 25 de octubre de 2020 y un 17% no lo hizo. De quienes sí sufragaron, un 75% lo hizo por el apruebo, el 16% por el rechazo y un 9% optó por no decir.

Del total de los encuestados, un 52% señaló que el proceso constituyente le evoca esperanza, luego un 46% indicó que lo asocia con alegría, un 31% con desconfianza, un 23% con miedo, un 20% con confusión y un 15% con indiferencia.

Asimismo, de quienes lo asocian con alegría, un 64% corresponde a votantes del Apruebo, mientras que quienes señalan que les evoca desconfianza, un 45% corresponde a electores del Rechazo.

Respecto a las expectativas de cambio para los siguientes tres años, un 24% considera que una nueva Constitución traería muchos cambios positivos para el país, un 41% cree que traería algunos cambios positivos, 19% cree que todo saldrá igual, 8% cree que traería algunos cambios negativos y 7% que traería muchos cambios negativos.

¿Desinformación sobre el proceso constituyente?

La encuesta también arrojó resultados importantes sobre la información que tienen en el proceso:

–        Un 45% no está nada informado sobre las candidaturas de su distrito

–        Un 42% no está nada informado sobre el plebiscito de salida de la nueva Constitución

–        Un 41% no está nada informado sobre cómo trabajará la Convención electa

Asimismo, el porcentaje más alto de alta información se lo lleva la relevancia que tiene la Constitución para la vida cotidiana de las personas, alcanzando solo un 30%.

No obstante, solo un 24% considera hacer un esfuerzo personal alto por informarse del proceso.

Además, un 86% declaró que sí votará en las elecciones todavía calendarizadas para el 10 y 11 de abril, pero un 53% no lo tiene decidido y declara no conocer a los y las candidatas.

Los mismos de siempre

Los principales resultados de los focus groups realizados de forma online a 120 personas el mes de enero tienen dos percepciones en común: que en el país existe la clase política y “el resto” y que hay temor que el proceso constituyente esté liderado por los mismos de siempre.

“Existe una sensación generalizada de rechazo a que los políticos “se tomen” el proceso y, producto de la crisis de confianza que existe hacia la élite política, no se cumplan las expectativas que se habían levantado”, señalan desde el centro de estudios.

Asimismo, hay desconfianza producto de la falta de experiencia técnica que puedan tener los futuros integrantes de la convención y que las candidaturas provenientes de la farándula “banalicen” el proceso constituyente.

Por esto, dentro de las principales atribuciones que buscan en los convencionales constitucionales se señalaron vocación de servicio, coherencia, habilidades blandas, integridad, capacidad de lograr acuerdos y un perfil técnico.

Respecto al plebiscito y el proceso constituyente, para los partidarios del Apruebo fue un momento de alta intensidad en sus emociones. El entusiasmo entregado los hace sentir capaces de hacer cambios y construir una democracia más participativa protagonizada por las personas jóvenes.

“Me emocionaba ver que había tanta gente interesada en el proceso, si vemos la última elección presidencial, fue como nada de votación. (…) Va ser lo que quiere la gente, mucho más enfocado en las bases”, señaló un participante.

En tanto a quienes votaron por el Rechazo, las emociones predominantes post estallido social y en el plebiscito se asociaban al temor y malestar. Para ellos, hay tres principales responsables: el Gobierno, débil frente a las presiones de la calle, validando la violencia como mecanismo para manifestar demandas y necesidades; políticos, que engañaron a la gente haciéndole creer que una Constitución es la clave para resolverlo todo; y las y los votantes del Apruebo, caracterizados como “ilusos al creer que un cambio de Constitución va a mejorar las cosas”.

“No queremos perder lo que hemos construido”, indicó uno de los participantes.

La mirada de las y los líderes de opinión

Como tercera parte de recopilación de información, desde Espacio Público e Ipsos entrevistaron a nueve líderes de opinión respecto a sus opiniones y análisis del proceso constituyente: ellos fueron la presidenta de la Asociación Chilena de Emprendedores, Alejandra Mustakis; la fundadora de la Fundación Niños Primero, Anne Traub; la ex intendenta de Santiago, Carolina Tohá; la economista y directora de empresas, Catalina Mertz; el vicepresidente de Asuntos Corporativos y sostenibilidad de Transelec, David Noé; el sacerdote jesuita, Felipe Berrios; la decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez, Isabel Aninat, el abogado y académico de la Universidad Diego Portales, Javier Couso; y la exsenadora Lily Pérez.

Como parte de su metodología, no se asociaron las respuestas a los personajes, sin embargo, hubo interpretaciones similares a grandes rasgos.

Respecto a la gestación del estallido social y la violencia ocurrida en él hay diferentes interpretaciones: una parte la considera como una reivindicación necesaria para visibilizar la injusticia en el país, mientras que otra la ve como un factor que pone en riesgo la legitimidad del proceso constituyente.

Mientras algunos de las y los entrevistados describen una élite que no tiene necesidad de conocer los problemas de la vida cotidiana de las personas y que en su mayoría se siente amenazada por el proceso constituyente, hay otros que consideran que en Chile no existe una división clara y taxativa entre élites y ciudadanos, y que más bien hoy el clivaje se encuentra entre populistas y no populistas.

Asimismo, hay concordancia en que existen problemas de información sobre el proceso constituyente, y en especial respecto de las elecciones de constituyentes y que existen expectativas en algunos sectores de una democracia más directa y participativa por parte de los ciudadanos y ciudadanas.

¿Qué pasa después? Las y los líderes señalaron que lo único peor que una Constitución que no llene las expectativas que tenemos hoy, sería volver a la Constitución del ‘80, sobre todo después de que un porcentaje tan alto de Chile la rechazó de manera tajante en el plebiscito. No se trata solamente de lo que la Nueva Constitución pueda hacer concretamente por el futuro de Chile, sino que sin ella el futuro del país se vuelve difuso, incluso inviable.

Revisa los resultados completos en el siguiente link.

Por Valentina Matus Barahona
Fecha 30 Mar 2021