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Luis Jimenez (37) es abogado, independiente y dirigente social indígena. Catalina Cortés (39) es una ingeniera en prevención de riesgos, ex concejala y también postula como independiente a la Convención Constitucional por el pueblo Aymara. Son orgullosos de su cultura, tienen una agenda clara para la nueva Carta Magna y un largo recorrido en organizaciones sociales y luchas medioambientales en sus territorios. Conoce sus ideas en este nuevo Frente a Frente Constituyente.

La campaña electoral no ha sido fácil para las candidatas y candidatos de pueblos originarios. Así también les ha pasado a Luis Jimenez (IND- voto 115) y Catalina Cortés (IND- voto 121), ambos han contado con muy pocos recursos económicos para llevar adelante sus candidaturas. Sin embargo, han hecho una campaña que se ajustó a esa realidad ya que se encuentran con muy poca diferencia en la cantidad de aportes personales según datos del Servel.

Insisten en una educación que no discrimine la cosmovisión indígena, en un Estado Plurinacional y en un cambio de modelo que no explote la naturaleza ni nuestros recursos naturales. Aquí todas sus ideas para la nueva Constitución.

  1. ¿Por qué decidió ser candidata a la Convención Constitucional? ¿Hay alguna frase o reflexión que haya ocupado durante su campaña que refleje su visión para la Carta Magna?

Luis Jimenez: Siento que puedo ser un aporte en llevar a la Constitución las reivindicaciones históricas del pueblo Aymara, ya que desde joven he estado vinculado con dirigentes y organizaciones, y últimamente, he podido aportar desde mi rol de abogado ambientalista e indigenista. Los pueblos originarios, al igual que el pueblo chileno, hemos demandado cambios profundos a la institucionalidad que nos rige, pero, además, hemos demandado que en dichos cambios participemos, ya no como etnias, no como individuos, sino como pueblos con derecho a la autodeterminación.

Catalina Cortés: Mi decisión fue a conciencia. Desde los 17 años que soy dirigenta indígena, creo tener las capacidades para representar al pueblo Aymara, formada por grandes hombres y mujeres que me orientaron en mi caminar, pero lo fundamental es que esta candidatura nació de las bases de las organizaciones y ciudadanía piqueña, donde sus opiniones me llevaron a tomar este nuevo desafío dejando mi cupo en el concejo municipal para asumir este hermoso desafío. Efectivamente, ahora más que nunca debemos hacer valer los conocimientos de nuestros antepasados reflejados por el SUMA QAMAÑA (BUEN VIVIR).

  1. La pandemia más que nunca, ha dejado en evidencia los problemas que tiene nuestro sistema de salud. ¿Cuál es su propuesta para mejorar el acceso y también la calidad de la salud en el país y tomaría alguna medida especial para el pueblo Aymara?

L.J: Si bien hay excelentes profesionales, el sistema público de salud está en crisis, como sabemos todos quienes vamos al hospital: demasiado lento y sin la infraestructura necesaria. Es vital cambiar este sistema, donde cada uno se rasca con sus propias uñas, por un sistema solidario. Para ello la Constitución debe garantizar, primero, el derecho a la salud digna, y segundo, un plan universal de salud. Además, debe reconocerse nuestra medicina tradicional, así como el acceso a la salud general sin discriminación, en especial a los abuelos que viven en los territorios.            

C.C: Cuando hablamos del buen vivir, estamos hablando de la calidad de vida de indígenas y no indígenas, y esto implica a la salud, donde ésta esté garantizada para las personas, sin discriminación alguna. Respecto a medidas especiales para los pueblos indígenas, una deuda sanitaria relevante es considerar la medicina ancestral, ponerla en el lugar que corresponde, ya no sólo con pequeños programas dirigidos a grupos pequeños de personas, sino más bien, que este acceso esté disponible a quien quiera recibirla o complementar con la salud tradicional.

  1. Respecto al sistema de pensiones ¿Cuál es el modelo que usted pretende defender en la Convención Constitucional?

L.J: Defiendo un sistema solidario, responsable y sostenible en el tiempo, que asegure pensiones dignas. No pueden seguir la AFP, ni un sistema basado solo en el ahorro individual, por las siguientes razones: bajas remuneraciones; cesantías y lagunas previsionales; mayores expectativas de vida; baja inserción laboral de la mujer, etc. Un sistema mixto, me parece, con un sistema de reparto solidario complementado con ahorro individual, sería una buena opción.        

C.C: Primero hay que dejar claro que el actual sistema de AFP, fracasó, ha demostrado que es un sistema perverso y que lamentablemente los y las trabajadoras de nuestro país son los afectados, recibiendo pensiones de miseria. En cuanto al modelo, la mayoría de las personas coincide que se necesitan cambios, grandes para muchos y pequeños ajustes para otros, varios especialistas han presentado alternativas y propuestas que son interesantes de estudiar, como el sistema de reparto o mixto, Yo soy de las personas que se inclina por cambios donde debe incluir la solidaridad intergeneracional.

  1. La educación ha sido un eje fundamental en los últimos diez años y la preocupación de las personas hacia la calidad y acceso a ella ha generado numerosas movilizaciones sociales. ¿Está de acuerdo con aquellas demandas y cómo respondería desde la Convención Constitucional a ellas, principalmente en una educación que visibilice y reconozca la historia de nuestros pueblos indígenas?

L.J: Estoy de acuerdo con una educación pública, gratuita y de calidad, porque es la principal herramienta contra la desigualdad y la discriminación. Se debe reconocer el derecho a la educación, y establecer los mecanismos para recuperar la educación pública y mejorar la regulación de la educación privada. Además, debiera reconocerse la educación intercultural, y que los contenidos de los programas de enseñanza deben incorporar nuestro idioma, historia, cultura, etc.

C.C: Estoy totalmente con las demandas, tanto en calidad y acceso, no es posible que existan alumnos de primera y segunda categoría, es inconcebible que los padres tengamos que pasar por la cantidad de recursos económicos que las familias posean, nosotros como pueblos indígenas tenemos grandes talentos en nuestros pueblos de origen, que ven frustradas sus aspiraciones de estudiar una carrera que los realice en lo personal y profesional, Es necesario reescribir la historia indígena de la educación formal entrega a sus alumnos, relegando a un último lugar la real historia y aportes que han realizados los pueblos indígenas, generando los contenidos del currículum, entre otros, porque se ha discriminado y marginado nuestra historia y cosmovisión.

  1. Ambos buscan representar al pueblo Aymara en la Convención Constitucional. ¿Cuáles son las principales ideas que van a representar? ¿Qué desafíos han enfrentado en su relación con el continente?

L.J: En la Constitución debe consagrarse un nuevo tipo de relación entre los pueblos indígenas y el Estado de Chile, basado en el respeto y no en la subordinación. Por ejemplo, hoy en nuestros propios territorios no podemos decidir nuestro modelo de desarrollo. La instalación de un proyecto minero en un mallku lo decide finalmente Santiago. Por ello, hemos levantado ideas como el Estado Plurinacional; un modelo de desarrollo basado en el suma qamaña, y el respeto a los derechos de madre tierra y nuestros mallkus, como base de esta nueva relación.

C.C: Lo primero que habrá que considerar es la unidad de los 17 representantes indígenas con el fin de establecer los temas relevantes que deberemos poner en la discusión teniendo como eje esencial el suma qamaña y sus 13 principios, tantos en sus derechos territoriales que han sido usurpados, sobreexplotados, el derecho al agua como derecho humano pero fundamentalmente desde nuestra forma de vida, un aymara no puede vivir sin ser agricultor, que agua no sea un elemento de transacción económica donde el más grande utilice a destajo este recurso natural, y lo principal que la madre tierra sea considerada como sujeto de derechos para que con eso poder defender el territorio y lo que ella nos entrega.Razón por la cual, hoy tenemos la oportunidad de construir un Estado Plurinacional, donde contemple los derechos de los pueblos indígenas y de la madre tierra.

  1. De acuerdo a su trabajo territorial y lo que ha conversado con las personas ¿Qué cree usted que es lo más importante para ellas que esté en la nueva Constitución?

L.J: En los diversos territorios y comunas que hemos recorrido, el pueblo aymara levanta temas muy concretas y transversales, como el respeto a nuestra cultura, cosmovisión, territorios e idiomas; recuperar las aguas en manos de unos pocos; terminar con las AFP y garantizar pensiones dignas, etc. Y también, la gente sabe que, si bien estos derechos son importantes, hay que garantizarlos en la práctica. Hay un gran descontento con los políticos de siempre, porque dictan leyes en su beneficio, desde Santiago, sin conocer nuestra cultura y sin participación. Necesitamos un nuevo Congreso y sistema de Gobierno.

C.C: Mi trabajo territorial ha confirmado que en el estallido social del 18 de octubre, donde no sólo son las AFP, la educación, salud, trabajo, sueldos dignos, sino el respeto y la dignidad de las personas, en nuestro pueblo además, es el racismo y discriminación la falta de oportunidades en todos los aspectos, la prepotencia de las grandes transnacionales ante nuestros recursos naturales, los pueblos indígenas hemos sido excluidos de las deliberaciones del país, por lo tanto, Chile debe ser un Estado Plurinacional y los derechos de la madre tierra y estos conceptos son esenciales que estén consagrados en la nueva carta magna porque según la experiencia de otros países vecinos, permite respetar, considerar y elaborar políticas públicas con la pertinencia que nuestros pueblos requieren, donde el centralismo no sea el elemento que sustenta el deber del Estado.

  1. ¿Cuáles cree usted que son sus fortalezas y debilidades en la generación de acuerdos que serán necesarios en la Convención Constitucional?

L.J: Mis principales fortalezas son, en primer lugar, el amor por nuestra cultura que heredé de mis abuelos y padres. En segundo lugar, que soy independiente, ya que nunca he militado en partidos políticos. En tercer lugar, mis conocimientos en derecho que aprendí en la U. de Chile. Pero sobre todo, sería mi experiencia concreta en la defensa de nuestros territorios y mallkus frente a proyectos mineros. Quizás no tenga tanta experiencia en negociaciones políticas, pero por ello, creo mucho en escuchar a todas y todos y en la participación de los pueblos indígenas y de la ciudadanía en general, para que todos juntos hagamos la nueva Constitución.

C.C: Creo que la fortaleza de generar acuerdos, conlleva un diálogo entre todos los convencionales constituyentes, donde los temas relevantes serán el elemento de debate, generar opinión, donde se implementará el acuerdo de la mayoría, donde la ciudadanía tendrá su opinión, a través, de sus representantes, pero también hay que considerar que para que esto ocurra todos debemos tener un espacio para presentar sus puntos de vistas y propuestas.

Una de las debilidades, podría ser su eterna implementación, el cual podría generar frustraciones, desconfianza en los ciudadanos. Donde los avances a medidas urgentes y necesarias no sean considerados por las futuras autoridades, ejemplo palpable en los pueblos indígenas el Convenio 169.

  1. ¿Usted cree que Chile necesita un cambio de modelo social-económico y cultural? y de ser así, ¿Cómo se lo imagina?

L.J: La Constitución debe dejar atrás el modelo de Estado Subsidiario, sustentado en la ideología neoliberal, el modelo de Estado centralista, monocultural y nacionalista. Me imagino una nueva Constitución con un Estado Solidario, con desarrollo social y económico, con respeto a los derechos humanos y a la madre tierra, junto con mayor poder para las regiones. Tratándose del pueblo Aymara, necesitamos mayor autonomía en nuestros territorios y participación en la dictación de leyes y demás decisiones, porque somos naciones milenarias preexistentes al Estado.

C.C: Cuando hablamos de Suma Qamaña, hablamos del buen vivir para todas y todos y cuando decimos Estado Plurinacional, hablamos de reconocimiento de una nación originaria antes de la existencia de este país. Y esto considera derechos, reconocimiento de un territorio y con ello el poder de decidir sobre los recursos naturales, garantizar el buen vivir y la autonomía territorial. Desde el punto de vista indígena necesariamente llevará a un cambio de modelo económico, cultural y social pues la génesis de la visión indígena es contraria a los modelos extractivos y muchas veces, neoliberales. Tener un territorio considera poder cuidarlo y hacer conciencia de ello a la sociedad en su conjunto y así también avanzar hacia una sociedad chilena intercultural.

Por Daniela Yáñez
Fecha 11 May 2021