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Estamos a cinco días de una de las elecciones más importantes de nuestra historia y por eso esta semana tenemos un especial de nuestro Frente a Frente de escaños reservados de pueblos originarios. En esta pasada presentamos a los dos candidatos que nuevamente lideran la cantidad de aportes personales, que los transforma bajo ese criterio, los candidatos “más populares” para representar al pueblo mapuche en la Convencional Constitucional. Ella es Natividad del Carmen Llanquileo Piquimán (36), conocida abogada mapuche, independiente y defensora de los derechos humanos. Y Adolfo Millabur Ñanquil (54), agricultor, también independiente y miembro de la agrupación Identidad Territorial Ñancuil.

Este 15 y 16 de mayo viviremos uno de los momentos democráticos claves en nuestro país y por eso, partimos la última semana con debate entre candidatos que compiten por los escaños reservados. En esta oportunidad de quienes postulan a escaños reservados del pueblo mapuche, Natividad Llanquileo (Independiente, voto 117) y Adolfo Millabur (Independiente voto 118) de la papeleta verde que recibirán muchas personas a nivel nacional. Para ambos, esta es una oportunidad única para cambiar la forma en que nos relacionamos en el territorio, de lograr un Estado Plurinacional como han exigido durante años y a recuperar el lugar histórico que han tenido los pueblos indígenas en la cultura de nuestro país.

Nunca han tenido la oportunidad de sentarse en la mesa en igualdad de condiciones para decidir sobre el futuro de sus pueblos y defender sus intereses. También aseguran que han sido invisibilizados en los medios de comunicación durante la campaña y que son pocas las instancias para mostrar sus ideas. Pero esto no ha sido obstáculo para que sigan haciendo campaña en el territorio y por eso hoy también aceptaron la invitación a este Frente a Frente a pocos días de enfrentar las urnas.

  1. ¿Por qué decidió ser candidata a la Convención Constitucional? ¿Hay alguna frase o reflexión que haya ocupado durante su campaña que refleje su visión para la Carta Magna?

Natividad Llanquileo: Es una decisión colectiva, que nace del trabajo de varios territorios rurales y urbanos, que conocen mi trabajo en la defensa de los derechos del pueblo mapuche. Confían en que puedo llevar su voz a la nueva Constitución, porque entendemos que es un espacio donde hay que incidir, porque la Constitución no puede seguir invisibilizando a quienes habitan este territorio desde siempre, es otro espacio más de lucha por los derechos de nuestro pueblo. Pero queremos estar ahí POR UN FUTURO MÁS DIGNO PARA TODOS LOS PUEBLOS.

Adolfo Millabur: Con la organización Identidad Territorial Lafkenche venimos desde 2006 trabajando por cambiar la Constitución. El año pasado participé activamente en la Comisión Mixta que discutió y aprobó los escaños reservados para pueblos originarios. Mientras, en el territorio costero se desarrollaron distintos trawunes (reuniones) donde me propusieron que les represente como candidato para la Convención Constituyente.

Nuestra frase es “mapuche vota por mapuche”. Un llamado a que nos sintamos orgullosos de nuestra cultura y nuestros saberes. Debemos confiar en que nuestra experiencia histórica y comunitaria serán un aporte clave a la política actual, coaptada por las elites y desconectada de la realidad.

  1. La pandemia más que nunca, ha dejado en evidencia los problemas que tiene nuestro sistema de salud. ¿Cuál es su propuesta para mejorar el acceso y también la calidad de la salud en el país y tomaría alguna medida especial para los pueblos indígenas?

N.LL: La salud debe ser un derecho garantizado constitucionalmente y no una mercancía al acceso de unos pocos. Debe fortalecerse el sentido público de la salud, el Estado debe potenciar la salud primaria y asistencial de las comunidades locales, fortalecer la red de  hospitales públicos para garantizar el acceso universal y gratuito. Todos los pueblos deben tener acceso a las prácticas de salud conforme a su cultura e integrar saberes ancestrales.  La salud no es un concepto individual es colectivo.

A.M: En la Constitución vigente el derecho a la salud promueve una libertad de acceso a salud pública o privada, que se encuentra condicionada por factores relacionados con los ingresos de la persona, su estado de salud, su género, edad y territorio donde vive. Necesitamos urgente un sistema donde el Estado pase de un rol subsidiario a un rol garante de derechos. Además, el Estado debe contar con una visión de salud intercultural porque ahora está solo el punto de vista de la lógica europea.

  1. Respecto al sistema de pensiones ¿Cuál es el modelo que usted pretende defender en la Convención Constitucional?

N.LL: El Estado debe garantizar que la vejez sea digna. Que tras años de entrega al trabajo las personas puedan disfrutar la vejez sin vivir en la miseria. Voy a defender un modelo donde alcanzar esa dignidad sea un derecho, y un principio base para la gestión de cualquier sistema de pensiones que decidamos tener, creemos en un sistema de reparto, solidario, constituido sobre la base de aportes propios, del empleador y del Estado, sin grupos privilegiados como son las fuerzas armadas.

A.M: El Estado debe ser el garante de que las personas mayores tengan una vida digna. No podemos dejar las jubilaciones subyugadas a los intereses de lucro. Necesitamos un sistema que sea alimentado por trabajadores, empleadores y el Estado, donde el foco esté en nuestros mayores.

  1. La educación ha sido un eje fundamental en los últimos diez años y la preocupación de las personas hacia la calidad y acceso a ella ha generado numerosas movilizaciones sociales. ¿Está de acuerdo con aquellas demandas y cómo respondería desde la Convención Constitucional a ellas, principalmente en una educación que visibilice y reconozca la historia de nuestros pueblos indígenas?

N.LL: Estamos de acuerdo con las demandas estudiantiles, que no son otras sino entender la educación como un derecho social y no un bien de mercado. La educación debe ser un espacio de integración, no de segregación como ocurre hoy, y eso se logra fortaleciendo un sistema público que no discrimine en su acceso. La Constitución debe garantizar el derecho a la educación pública desde la pre- básica a la universitaria e imponer los principios de laicidad, calidad, interculturalidad, integración, pluralismo y perspectiva de género. La educación intercultural debe ser recogida a su vez como un derecho de los pueblos originarios y el Estado promover su cumplimiento efectivo.

A.M: Obvio que estoy de acuerdo. Es urgente priorizar la garantización de este derecho. Tiene que ser universal y que en cualquier lugar en que se encuentre el niño o niña, la calidad sea la misma. Por supuesto que tiene que valorar la diversidad cultural, ser territorialmente pertinente a lo largo del país, y tener un carácter reparatorio y de justicia ante las omisiones que aún existen en la educación de la historia de Chile. Ya dimos un primer paso en este sentido cuando con un grupo de la organización fuimos acompañados de nuestros hijos a La Moneda para entregar una lista de 21 indicaciones a la Ley General de Educación y en 2009 fueron efectivamente incluidas. Entre ellas estaba que en cada escuela con más de un 20% de alumnado de pueblo originario, debe enseñarse su lengua. Estoy listo para continuar este camino en la Constituyente.

  1. Ambos buscan representar al pueblo mapuche en la Convención Constitucional.

¿Cuáles son las principales ideas que van a representar? ¿Qué desafíos han enfrentado?

N.LL: Quiero representar las ideas propias de la herencia de un pueblo ancestral, quiero representar el sentir de un pueblo trabajador tratado de manera muy injusta por las estructuras de poder, quiero representar la voz de los independientes de partidos políticos que un Estado plurinacional, que respete los derechos de la naturaleza y que promueva un desarrollo justo, armónico e integral. Para ello es necesario garantizar los derechos sociales e incluir otros nuevos, como los culturales y de la naturaleza. La Constitución debe sentar las bases de un sistema tributario fundado en principios de justicia y progresividad.

A.M: En primer lugar está la urgencia de que Chile se defina plurinacional, pero también intercultural. Ya es hora de reconocer la existencia de naciones que estaban antes de la creación del Estado para que se nos garanticen derechos colectivos y se establezcan mecanismos que permitan un entendimiento en la diferencia, otorgando autonomía.

También me es prioridad que se incorporen principios de convivencia entre las personas y con la naturaleza, basados en el Itrofill Mongen, que se traduce como el respeto a todas las formas de vida que cohabitan en nuestra existencia. El desafío principal que hemos tenido ha sido poder llegar en contexto de pandemia a todos los rincones de Chile donde haya un mapuche para hacerles saber de los escaños reservados y de nuestra candidatura, porque la ley de escaños reservados se aprobó un año después del resto de los acuerdos.

  1. De acuerdo a su trabajo territorial y lo que ha conversado con las personas ¿Qué cree usted que es lo más importante para ellas que esté en la nueva Constitución?

N.LL: Fortalecer y ampliar los derechos sociales como la educación, salud, pensiones, sueldo digno, derecho al agua  y a los territorios. Otra de las demandas dice relación con la descentralización efectiva del poder y participación de los pueblos originarios en la toma de decisiones.

A.M: El agua es el gran tema que se plantea en los territorios. En todas las comunidades la primera preocupación es la sequía, la contaminación y el robo de agua dulce desde napas subterráneas hasta ríos y lagos. El otro, es la descentralización del poder, por la toma de todas las decisiones en el centro, de forma lejana a la gente, la diversidad cultural y las particularidades territoriales.

  1. ¿Cuáles cree usted que son sus fortalezas y debilidades en la generación de acuerdos que serán necesarios en la Convención Constitucional?

N.LL: Tener elementos técnicos y teóricos que me permiten considerar la opinión del otro/a y el haber estado en negociaciones políticas que permitieron la modificación de normas.

Las debilidades para llegar a acuerdos es tener que sentarnos en la mesa con personas que históricamente nos han negado nuestros derechos y nos tiene en la situación actual de injusticia.

A.M: Tengo experiencia en haber encabezado una organización mapuche y haber promovido con ella acuerdos que han llegado a buen término y se han transformado en normas, como la Ley 20.249 (llamada Ley Lafkenche) que hoy protege miles de kilómetros de costa marina de proyectos extractivistas. También he participado un buen tiempo del aparato público entonces lo comprendo desde adentro.

  1. ¿Usted cree que Chile necesita un cambio de modelo social-económico y cultural? y de ser así, ¿Cómo se lo imagina?

N.LL: La crisis social y política es la causa de la evidente decadencia de la institucionalidad pública. Existe un descrédito amplio al presidencialismo, al congreso, al poder judicial y el descontrol que hay en Chile de las FF.AA en materia de DDHH y corrupción. Por otro lado, el modelo económico neoliberal, es la base de la depredación de la naturaleza y las desigualdades sociales. El cambio y la transformación del régimen político y el modelo económico, que ha tenido como base la actual Constitución Política, que atenta contra los Pueblos en ámbitos sociales, culturales, económicos y territoriales.

A.M: Claro que hay que cambiar el modelo. Hay que replantear la relación del Estado con los ciudadanos, basándonos en la descentralización del poder y dirigiéndonos hacia una democracia más fuerte, con mayor participación de la ciudadanía. Es urgente co-diseñar también una convivencia sustentable y respetuosa con la naturaleza, así como entre los diversos pueblos, naciones e identidades que habitamos en este territorio.

Por Daniela Yáñez
Fecha 10 May 2021