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Quiénes Somos Contexto Factual Temas Constitucionales Lupa Electoral
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En otro imperdible debate, invitamos a los candidatos Jaime Bassa (Independiente, Lista Apruebo Dignidad) y Agustín Squella (Independiente, Lista del Apruebo) que lideran los dos primeros lugares en cantidad de aportes personales en el Distrito 7, Ambos son abogados y postulan a ser los Constituyentes de las comunas de la Región de Valparaíso, como Algarrobo, Cartagena, Casablanca, Concón, El Quisco, El Tabo, Isla de Pascua, Juan Fernández, San Antonio, Santo Domingo, Valparaíso y Viña del Mar.

Son doctores en Derecho, de la Universidad Complutense de Madrid en el caso de Agustín Squella y de la Universitat de Barcelona, por parte de Jaime Bassa. El primero es un importante académico y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2009, el segundo, también académico, participó en MarcaTuVoto y fue el coordinador de MarcaAC el 2013. Ambos propiciaron el cambio constitucional en el país y son líderes de opinión en distintos medios de comunicación. Aquí las ideas que quieren llevar a la Convención Constitucional.

 

  • ¿Por qué decidió ser candidato a la Convención Constitucional? ¿Hay alguna frase que haya ocupado durante su campaña que quisiera reflejar en la Carta Magna y cómo lo haría?

Jaime Bassa: Luego de participar de varias organizaciones sociales por una nueva Constitución, como MarcaTuVoto y MarcaAC, y de haber organizado decenas de cabildos desde octubre de 2019, me puse a disposición de una candidatura colectiva que busca seguir escuchando y conversando sobre el Chile que queremos, porque este proceso debe ser desde nosotras y nosotros como ciudadanía despierta. Nuestro gran objetivo en la Convención será desconcentrar el poder y terminar con los modos de acumulación.

Agustín Squella: Después de haber propiciado por años el cambio constitucional, sobre todo de cara al amplísimo triunfo del Apruebo, sentí algo así como un deber de postular. La frase que más he utilizado, y que, siendo más que una frase, colocaría a la cabeza de la futura Constitución, es esta: “Las personas nacen y permanecen iguales en dignidad y en esta se basan derechos fundamentales que se reconocen a todas ellas sin excepción, entre los cuales se cuenta ser tratadas con similar consideración y respeto y ser estimadas como fines en sí mismos y no como medios al servicio de los fines o intereses de otro”.

 

  • La pandemia, más que nunca, ha dejado en evidencia los problemas que tiene nuestro sistema de salud. ¿Cúal es su propuesta para mejorar el acceso y también la calidad de la salud en el país?

J.B: El lucro es la principal causa de la precarización de la salud pública, pues permite que exista salud de calidad para quien puede pagarla y otra diferente para el resto de las personas. Si queremos construir un sistema nacional de salud realmente universal, que se sostenga sobre una distribución equitativa de los recursos que el país destina a salud, esa segregación es insostenible. La Constitución de 2022 debe garantizar la salud como un derecho universal, estableciendo el deber del Estado como agente prestador y terminando con la subsidiariedad.

A.S: Un sistema público y universal de salud que brinde atención sanitaria oportuna y de calidad, preventiva y curativamente, así como en la fase de recuperación de los pacientes.

 

  • Respecto al sistema de pensiones ¿Cuál es el modelo que usted pretende defender en la Convención Constitucional?

J.B: La Constitución de 2022 debe reconocer y garantizar el derecho a la seguridad social como uno de carácter universal y solidario, que debe ser financiado por el Estado, trabajadores y empleadores. La actual lógica del ahorro individual reproduce las desigualdades estructurales de la sociedad, precarizando las pensiones de las grandes mayorías. El nuevo modelo de seguridad social debe ser construido en clave de justicia y equidad social, reconociendo el derecho a una vida digna de toda la población laboralmente pasiva.

A.S: Un sistema mixto, basado en la cotización del trabajador, del empleador y del Estado, pero administrado por un organismo público sin fines de lucro e independiente de los gobiernos.

 

  • La educación ha sido un eje fundamental en los últimos diez años y la preocupación de personas hacia la calidad y acceso a ella ha generado numerosas movilizaciones sociales. ¿Está de acuerdo con aquellas demandas y cómo respondería desde la Convención Constitucional a ellas?

J.B: Totalmente de acuerdo. En los cabildos digitales temáticos que organizamos durante marzo llegamos al consenso de que, en la Constitución, la educación debe ser un derecho universal y su garantía un deber del Estado, de modo tal que se pueda ejercer en condiciones de igualdad. Asimismo, la educación debe tener una perspectiva cívica, inclusiva e integradora, en clave ambiental y sexual desde la primera infancia, permitiendo el desarrollo de la autonomía progresiva de niñas, niños y adolescentes.

A.S: Respondería con la consagración del derecho a educación de calidad y no segregada, que no dependa de la capacidad de pago de las familias y, a la vez, libertad de enseñanza privada sin fines de lucro para aumentar la cobertura educacional.

 

  • El distrito 7 tiene la particularidad de tener comunas con diferencias socioeconómicas importantes. ¿Cómo se representa a todas estas comunas que tienen distintas necesidades?

J.B: Si bien las necesidades tienen un arraigo territorial importante, responden a ciertas condiciones de exclusión y postergación que son estructurales, por lo que generan efectos políticos y sociales transversales. Representar esa diversidad en la Convención significa mantener un diálogo permanente con los territorios y, además, incorporar mecanismos de participación ciudadana incidente que permitan superar las barreras de exclusión que hoy caracterizan al actual modelo de convivencia social.

A.S: Los futuros constituyentes serán elegidos por distritos formados por distintas comunas, pero su representación al interior de la convención será nacional. Serán elegidos distritalmente, pero representarán a todo el país, sin perjuicio de lo cual, y en caso de ser elegido, pondré especial atención a lo que la nueva constitución pueda hacer por la gran y diversa cantidad de habitantes del distrito 7.

 

  • De acuerdo a su trabajo territorial y lo que ha conversado con las personas ¿Qué cree usted que es lo más importante para ellas que esté en la nueva Constitución?

J.B: Lo básico es la garantía de los derechos a la salud, educación, agua, vivienda, trabajo, protección social y pensiones para una vida digna, así como la descentralización de los recursos y la toma de decisiones. También es clave proteger los derechos de los grupos sociales más postergados, como niñas, niños y adolescentes, personas mayores, migrantes, pueblos originarios, mujeres, disidencias sexuales y personas con discapacidad, a través de un modelo constitucional que dé paso a una democracia integradora, inclusiva y participativa.

A.S: Derechos sociales, medioambientales y digitales, y seguridad pública en sus ciudades, barrios y calles. Lo mismo, más poder para las regiones y los municipios y menos para el gobierno central del país, aunque con los debidos controles, en esos mismos tres niveles, para que no cunda la corrupción ni el amiguismo partidario de los alcaldes que contratan personas no para que trabajen por la ciudad, sino para su propia reelección.

  • ¿Cuál cree usted que son sus fortalezas y debilidades en la generación de acuerdos que serán necesarios en la Convención Constitucional?

J.B: Los acuerdos son fundamentales para el proceso constituyente, en la medida que sean el resultado de deliberaciones democráticas y de compromisos honestos entre los distintos sectores de la sociedad. No podemos replicar las lógicas de imposición, negociaciones reservadas y veto propias del actual orden constitucional, que impiden el pleno ejercicio de los derechos políticos de la ciudadanía y la marginan de la participación efectiva en las decisiones que les afectan.

A.S: Hablar de las propias fortalezas…¿Quién podría hacerlo sin incurrir en arrogancia o cuando menos ponerse colorado?  Solo puedo decir que después de enseñar por más de 50 años en una escuela de derecho no puedo desconocer que tengo una preparación para colaborar en el estudio, debate y redacción de una nueva carta fundamental. Cuando me correspondió tramitar la ley que creó el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, hoy Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, tuve una difícil pero buena experiencia de lo que significa buscar acuerdos entre personas que tienen pensamientos distintos. Los acuerdos son posibles, pero requieren paciencia, lealtad y buenos argumentos.

 

  • ¿Usted cree que Chile necesita un cambio de modelo? y de ser así, ¿cuál sería?

J.B: La principal evidencia sobre la necesidad de un cambio de modelo es que los modos de acumulación de poder y riqueza, propios del modelo neoliberal, no garantizan estabilidad social. Debemos superar este modelo subsidiario y de segregación social y dar paso a uno solidario, sustentable, paritario, garante de derechos humanos y que redistribuya la riqueza del país y la toma de decisiones. La paz social tiene un costo que debemos construir, democrática y participativamente, a través de una sociedad de derechos: la justicia social.

A.S: Aliento con toda mi fuerza intelectual el repliegue del dañino capitalismo neoliberal que hemos tenido, con distintos énfasis, desde 1980 en adelante, como sistema económico dominante, un sistema basado en la idea de que cada cual tiene rascarse con sus propias uñas, que niega la posibilidad de una justicia social, y que invita  a las personas a una competencia desenfrenada por adelantar a los demás, sin importar nada más que la propia suerte que se tenga en la carrera. En una sociedad abierta hay relaciones de intercambio y de competencia, cómo no, pero las hay también de colaboración y de solidaridad, y en Chile estas dos últimas se han debilitado mucho con un Estado subsidiario que es como un jugador en la banca, un jugador que observa el partido, que no es titular, y al que llaman a que se quite el buzo y entre a la cancha solo cuando queda una grande en el campo de juego, una grande que puede ser una crisis social, una crisis financiera mundial o una pandemia.

Por Daniela Yáñez
Fecha 19 Abr 2021