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En Conversaciones Constituyentes, el convencional independiente habló sobre el fracaso del Estado en materia de infancia y la necesidad de incluir a estos grupos en la práctica de las políticas públicas y la necesidad de tener un Estado Plurinacional. Martínez es enfático en una idea: su trabajo tiene que ver con la transversalidad y no ideologías, solo así se encontrará lo mejor para el país.

De bajo perfil pero con sus ideas claras, Helmuth Martínez agradece la posibilidad de tener esta conversación y dar a conocer algunos de sus puntos de vista. Entre risas dice que sabe que no es como los otros constituyentes, aunque sí le sorprende que las que solían ser caras visibles no son quienes han llevado el liderazgo del proceso constituyente.

Sabe que en la Convención cada persona tiene sus propias preocupaciones y para él lo son la infancia, la vejez y los pueblos originarios. Para él, lo primordial del trabajo de los siguientes meses es pensar en una Constitución para todo el país, no algunos sectores o grupos; por eso, tiene la intención de dialogar y trabajar con quien sea necesario.

Se muestra muy preocupado por la imagen que proyecta la Convención, de cuidarla como dicen algunos y por lo mismo cree que hay que comunicar todo lo que se está haciendo. Por aquel motivo quiso ser parte del grupo que ingresó la primera propuesta norma, pero siempre dejando en claro su independencia política.

  • Fue parte de los firmantes de la primera iniciativa constituyente del derecho a una vivienda digna. ¿Cómo se gestó?

Fue un grupo diverso, principalmente de Vamos por Chile, pero también estuve yo, del Colectivo Socialista y formamos parte de la discusión de esta primera propuesta de norma que es sobre un derecho que es muy sentido y hoy día no está considerado en la Carta Magna pero sí está en el debate público.

He tenido la posibilidad de recorrer, gracias a la Comisión de Forma de Estado en la que estoy, varias partes del país y hemos visto con énfasis que debiera tratarse este derecho. Además le agregamos un término que no está exento de controversia que es la vivienda digna, porque hay que acercarlo a lo que la gente necesita. Sabemos que es un término general, ambiguo, discutible, pero necesitábamos que estuviera ahí, tecnificar ese derecho.

Fue el punto de partida sobre el contenido que tenemos que entregarle a esta discusión constitucional.

  • Hasta la fecha de esta entrevista, se han ingresado cinco iniciativas constituyentes y usted ha participado en dos. La segunda es el derecho a la vida. ¿Por qué decidió adscribir como el único independiente a esta propuesta de norma? 

Desde un inicio, cuando estaba en campaña y lo dije en una entrevista anteriormente, que el derecho a la vida me parece algo fundamental. Todo lo que estamos haciendo tiene que ver con una vida mejor, más feliz, íntegra, desarrollada en un ambiente armónico; y por convicciones personales, por formación cristiana, concibo la vida desde la concepción hasta la muerte.

Con esta iniciativa se busca que el Estado garantice la mayor protección al derecho a la vida, que dentro del derecho internacional está considerado como el primordial, porque de ahí se derivan otros derechos. Hoy está en la Constitución vigente y no va a quedar fuera, eso es algo obvio. Pero queremos dejar el punto que se proteja la vida en todo su desarrollo, sin limitaciones. Hay algunos colegas que probablemente van a colocar otros puntos al respecto pero bienvenido el sano debate, el sano diálogo en democracia.

  • Uno de los temas con los que usted ha trabajado tiene que ver con la infancia. ¿Cómo busca que se resguarde la infancia en la propuesta de texto?

Hoy hay una institucionalidad que ha tenido sus falencias y errores nefastos, que todo el mundo lo sabe. Hay organismos que están al debe y derechamente han provocado vulneraciones a los derechos de la infancia. He trabajado en esas instituciones, he trabajado de cerca con la infancia y adolescencia en la iglesia y trabajo social.

Hoy día, está Constitución tiene la posibilidad de pactar una línea fundamental –y en el mismo camino con el adultos mayores, que son dos ejes importantes en mi– que al Estado le permita primero, no vulnerar derechos; que sus políticas públicas vayan orientadas al mayor bienestar, de evitar la vulneración de estos grupos. También establecer mecanismos de participación en estas mismas políticas, cómo se les aplica. Hay que llevar la mirada de los involucrados a las políticas y su aplicación. Con eso, derechamente nos hubiésemos evitado varios errores que cometió el Estado precisamente si se hubiese escuchado y es un derecho que estaba ahí, pero no se hizo efectivo al momento de aplicar las políticas públicas.

El Estado debe confiar esto a agentes externos, donde él sea el soporte principal; puede entregar recursos, institucionalidad y legislación, pero que pueda confiar en terceros y ahí también está el rol de la familia. Hay que reconocerlo, cuando hablamos de una Constitución hay que fijar líneas pero no limitarlas, en todo, pero en este tema aplica de sobremanera.

  • Parte de su trabajo también ha tenido relación con pueblos indígenas. ¿Cree que se debe incluir a los pueblos originarios en la nueva Constitución?

Sí. Yo pertenezco al pueblo mapuche por parte de mi madre, de la comunidad José Aillapan de Carahue, muy orgulloso, con una crianza y valores arraigados a lo mapuche. Vivo en una región donde he visto la necesidad, de la deuda histórica que se habla del Estado chileno.

Primero hay que entender las bases del reconocimiento. El Estado debe realmente reconocerlos y no darles un estatus. El estatus históricamente lo tenían, ahora el Estado debe hacer diferentes cosas. Que promueva en su máxima expresión la lengua, las manifestaciones culturales, la religión. Entendemos que es un Estado único, dentro de un país poder aceptar y que afloren las culturas que en algún momento, incluso institucionalmente, podemos ver que están limitadas, y eso pasa por el reconocimiento.

Esto considera un Estado Plurinacional, donde entendamos que hay un solo país con diferentes naciones y las limitaciones de no disgregarlo. Soy partidario de eso y así lo he escuchado en las comunidades. Seguimos siendo chilenos, pero chilenos somos mapuche desde la sangre y desde el corazón. No desconocemos la bandera ni ningún símbolo, eso está fuera de discusión y tampoco hay que perderse en eso.

Hay que dejar aflorar las culturas que han estado postergadas. Tienen manifestaciones propias en el idioma, la salud, la educación, la religión, los deportes incluso. Eso hay que valorarlo y respetarlo, y la Constitución debe dejar líneas de acción y principios para eso. Es un paso al diálogo, no total, pero sí un paso de muchos conflictos que se han dado en la historia. Esto no se inicia aquí y tampoco se va a terminar acá, pero estamos en un momento trascendental, puede ser un hito.

  • Durante estos cinco meses ha mantenido un perfil más bajo en comparación a otros constituyentes, pero su historia pasa desapercibida. Ingresó con la Lista del Pueblo pero dejando en claro que era un cupo electoral. Luego reafirmó su independencia, pero se unió a Independientes por la nueva Constitución. ¿Cómo ha sido trabajar en esta Convención tan diversa y tener que llegar a acuerdos?

Efectivamente llegué acá como independiente con el cupo de la Lista del Pueblo, pero después tuve que adecuarme a las formas de trabajo interno de la Convención. No me ha pasado solo a mi, sino que también a personas que incluso venían de partidos, que hemos tenido que aglutinarse a otros colectivos para tener derecho a voz, derecho a participar en ciertas instancias. Es una forma de trabajo interno.

Llego a los Independientes por la nueva Constitución porque me han dado el espacio para manifestar mi independencia. Ha habido diálogo fructífero, colaborativo, en que nos complementamos y se respetan puntos de independencia que para mi es fundamental. Llegue como independiente sin adscribir a alguna ideología particular a la que tenga que responder, sino que respondo al electorado y eso ha sido respetado en el colectivo. Me siento bastante feliz, cómodo, respetado y considerado.

No miro a la ideología, sino que miro al contenido y al progreso, desde una forma no partidaria, por eso mismo firmé en las normas. Quiero que este proceso resulte, quiero a mi país y quiero lo mejor para él y si eso significa hacer alianzas sin miramientos, lo voy a hacer. El bien mayor es lograr una Constitución que sea representativa y no exclusiva para un sector. Se ha hablado harto de “la casa de todos” y yo me lo creo y quiero.

 

  • Al final de este proceso habrá un plebiscito de salida en el que no sabemos si la Constitución será aprobada o no. Entonces, más allá del texto constitucional, ¿cuál cree usted que va a ser el legado de la Convención Constitucional y todo el proceso constituyente?

Primero la diversidad. Es un hito histórico con el órgano paritario y luego el encuentro de diferentes personas. Debemos llegar a buen puerto, porque el legado está por venir. Si logramos convencer y efectivamente sacar un producto bueno de esto, vamos a decir que los procesos democráticos y diversos, donde el pueblo habla, por así decirlo, funcionan.

De lo contrario podemos dejar un mal legado y mala señal para la democracia y que no se confíe en estos procesos. El principal legado es el que puede dejar luego del plebiscito y es un trabajo profundo que vamos a tener que establecer, recogiendo las demandas que nos llevaron a tener este órgano constitucional.

Somos producto de un estallido social, de un momento histórico en el país. Fue una salida democrática, una solución democrática que encontramos como país ante el estallido de ciertas demandas que hicieron explosión y debemos reflejarlo en un texto que nos haga avanzar como país salvaguardando esas cosas que en su momento hicieron estallar a la sociedad.

Por Valentina Matus Barahona
Fecha 08 Dic 2021
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