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Desde Elige Educar, Walker trabaja en mejorar la educación parvularia impulsando políticas públicas, crean programas de apoyo para educadores y también buscan “instalar una cultura de respeto y valoración hacia el trabajo de profesores y educadores de párvulos”. Elige Educar es una organización que forma parte de la Universidad Católica junto a empresas privadas junto a financiamiento del Ministerio de Educación.

El abogado de la Universidad Católica, con un magíster en políticas públicas de la Universidad de Oxford, espera que la nueva Constitución tenga como centro la concepción integral de una educación de calidad, así como “asegurar normativamente las condiciones para el aprendizaje” y garantizar la educación parvularia dentro de estos conceptos. Además asegura que la sociedad está más unida de lo que parece, resaltando los aspectos en los que existe consenso entre las fuerzas políticas.

Fue Coordinador del Programa de Asesoría y Seguimiento Legislativo del Centro Democracia y Comunidad (CDC), organización sin fines de lucro dedicada a la “promoción, desarrollo, investigación y difusión del humanismo cristiano en Chile”. Actualmente, como director ejecutivo de Elige Educar junto a la Fundación Varkey y otras organizaciones colaboradoras, organizan en Chile el Global Teacher Prize, premio que se entrega desde 2016 en el país y reconoce el trabajo docente de profesores que “inspiran, empoderan y transforman”.

Esta semana en Contexto Factual, Joaquín Walker respondió el Cuestionario Constituyente:

  1. ¿Cómo cree que será el país después del proceso constituyente?

Con más esperanza, confianza y sentido colectivo del rumbo del país. Será gradual y habrá dificultades en el camino –es clave acercar el proceso a la ciudadanía y moderar expectativas para evitar problemas–, pero tendremos un marco común, creado democráticamente, el cual debiera contribuir al bienestar colectivo. Esto debiera favorecer la confianza social, política e institucional del país.

2. Si tuviera que elegir uno sólo, ¿qué elemento le gustaría ver plasmado en la nueva Constitución y por qué?

Me gustaría ver la palabra aprendizaje en la Constitución, que es el objetivo de la educación de calidad. Aprendizaje en sentido amplio –aprender a hacer, conocer, ser y convivir– y durante toda la vida. Hay que asegurar normativamente las condiciones para el aprendizaje, lo que implica posicionar el rol estratégico de los profesores y profesoras como el corazón del sistema educativo.

3. En una frase, ¿cómo definiría la importancia de la Constitución para la vida cotidiana?

La Constitución nos puede dar sentido de pertenencia y de comunidad con la república y las instituciones, al nacer de un proceso democrático y al permitir balancear el poder. Puede sonar poco cotidiano, pero la afección hacia nuestras instituciones influye en nuestro ánimo, confianza y relaciones. Hoy podemos sacar amarres ajenos y crear entre todos condiciones para asegurar el bienestar social.

4. Si tuviera la oportunidad de optar a un cargo público, ¿cuál sería y por qué?

Sería algún cargo –que va a depender de un proyecto colectivo y del contexto país–, en el que pueda contribuir a avanzar en mayor dignidad, bienestar y encuentro social, preferentemente vinculado a educación. Pero por la etapa de crianza en la que estoy, veo difícil aspirar a algún cargo público en el corto plazo.

5. ¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de la sociedad chilena?

Lo que más me gusta es nuestra capacidad de resiliencia. Me impresiona la posibilidad de sobreponernos a contextos adversos. Ahora, lo  que menos me gusta son nuestros muchos “ismos”. Sexismo, clasismo, racismo y otros modos de discriminación que están fuertemente arraigados en nuestra cultura.

6. ¿Qué destaca de los que están en una vereda política distinta a la suya?

Hacia la izquierda, la épica y naturaleza soñadora. Hacia la derecha, su capacidad aunar voluntades para proyectos políticos colectivos, como se expresa en su lista única para la convención.

7. ¿Qué ha aprendido con el debate constituyente?

Que tenemos más puntos de acuerdo de los que se cree. El proceso de participación de Tenemos Que Hablar de Chile, liderado por la UC y la UCh, del que he sido parte, nos muestra grandes puntos prioritarios que cuentan con mucha transversalidad.

8. ¿Cuál derecho cree que debería pesar más en la nueva Constitución?

El derecho a la educación de calidad. Debiéramos priorizar su importancia en el debate. Junto con ser un derecho en sí mismo –y clave para el desarrollo personal y social–, es también facilitador del ejercicio de otros derechos como la salud, el trabajo, la participación política, entre otros, por lo que requiere un valor preponderante. En esta línea, debiésemos priorizar el derecho a aprender y desarrollarse en los establecimientos educativos, poniendo un foco especial en el desarrollo de habilidades socioemocionales, la promoción del compromiso cívico y la búsqueda de la realización individual.

9. ¿Qué mantendría y qué sacaría de la Constitución actual?

En educación, mantendría la promoción que hace de la educación parvularia. Extendería su alcance, pero me parece valioso –a diferencia de otras constituciones– que aluda a la educación de forma tan temprana. Sacaría el desbalance que desfavorece el derecho a la educación frente a la libertad de enseñanza.

10. Si tuviera que elegir un representante en la Convención -sea o no candidato o candidata-, ¿quién sería y por qué?

Gabriela Mistral. Como profesora rural y poeta, aportaría con una experiencia y sensibilidad clave para el proceso. Con pedagogía, confiaría en la humanidad y capacidad de cada miembro de la convención, permitiendo a cualquiera sentirse acogido y respetado en su diversidad. Así, ayudaría a construir un rico ambiente de entendimiento y puentes para llegar a acuerdos. Además, podría aportar con una prosa constitucional que inspire, emocione y genere adhesión.

Por Magdalena Advis
Fecha 17 Mar 2021