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En menos de un año el país pasó de registrar la votación con más alta participación desde la instalación del voto voluntario al número más bajo. La segunda vuelta para la elección de gobernadores en 13 regiones registró sólo un 19,6% de votantes, llegando a sólo un 12% de participación en tres territorios de Chile. ¿Por qué bajó tanto? No hay respuestas claras pero sí algunos pronósticos. 

Es oficial. Para la gobernación regional fueron electos y electas 10 personas de Unidad Constituyente –con partidos de la ex Concertación–, dos del Frente Amplio, tres Independientes y una de Chile Vamos. De ellas, sólo tres fueron electas en primera vuelta, donde la participación alcanzó un 43,4%. Sin embargo, otras 13 autoridades regionales fueron elegidas con un promedio nacional de 19,6%.

Si bien en octubre de 2020 la población celebraba con la alta participación electoral que alcanzó el plebiscito, un 50,9%, cifra más alta desde la instalación del voto voluntario, solo ocho meses después se ve un escenario totalmente contrario: el país alcanzó la cifra más baja de votación. 

“Es muy difícil predecir la participación electoral pero se apuntaba a que iba a ser baja y eso puede tener múltiples razones. El problema es que uno puede especular, pero no tenemos una encuesta para saber la verdadera razón”, señala María Jaraquemada, Oficial de Programa para Chile y el Cono Sur del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA International).

No obstante, la experta en participación electoral baraja alguna de las razones de falta de participación, las cual argumenta que pueden ser pueden ser múltiples: “Desde que no se sienten convocadas por esta elección, falta de información respecto al rol de los Gobernadores, fatiga electoral porque esta es una segunda elección y van a venir más todavía, la pandemia, desafección con la política partidista; puede haber una combinación de muchas razones que expliquen la alta abstención que tuvimos, que la verdad es preocupante”.

En la misma línea responde el Doctor en Ciencia Política, Claudio Fuentes: “Observamos hace más de una década un proceso diacrónico de abstención, lo que ha generado una abstención estructural. A ello debemos sumar que se trataba de una elección particular nueva para Chile y sobre lo que no hay mucha información ciudadana. Además hay factores coyunturales: fenómeno de pandemia; anuncio de cuarentena que comenzó un día antes de la elección; y oferta muy tradicional en los cargos que se disputaban”.

Asimismo, la magíster en Ciencia Política e integrante de la Red de Politólogas en Chile, Javiera Arce, comentó en Política sin letra chica, el podcast de Contexto Factual (escuchar aquí) que la falta de interés se debió a dos razones principales: “Primero es que había falta de información, la gente no sabía que había una segunda vuelta y lo segundo es que la gente no tenía idea qué era el cargo”.

“Aquí yo creo que los principales responsables no son solamente el Gobierno, que hizo una pésima campaña o nula respecto de las elecciones, y las candidaturas fueron poco claras”.

Y si bien la conversación se concentró en la disputa de la Región Metropolitana, hubo otros 12 territorios que también eligieron a su gobernador o gobernadora. ¿Cómo fue la diferencia entre regiones?

Como se aprecia en las imágenes, hubo una mayor participación en la Región Metropolitana y la Región de Los Ríos, pero de todas formas estas superaron levemente el 20% de votación del padrón electoral. Asimismo, en las que hubo menos sufragio, se rodeó entre el 12 y 13%.

 

¿Qué se puede hacer para fomentar la participación?

 

“Lo primero es indagar en cuáles son las distintas causas de la abstención electoral. Muchas veces si lo hacemos a través de percepciones que tenemos, podemos promover políticas públicas que no sean correctas. El voto obligatorio, que se ha ido conversando, creo que es una opción pero no es suficiente. Nosotros tenemos que generar también un mayor convencimiento de por qué es necesario votar, por qué es bueno participar, y eso por ejemplo es que mi voto efectivamente incida. También más renovación de las personas, educación cívica, pero hay distintos modos”, indica Jaraquemada.

Fuentes, politólogo y coordinador de la Plataforma Contexto también planteó algunas ideas:

Como se puede ver, una de las mayores soluciones que se bajaran actualmente es la reinstauración del voto obligatorio (ver nota). Sin embargo, María Jaraquemada es categórica con que no es una solución absoluta: “Lo que queremos es que no solo se vaya a votar por la fuerza, sino que también por las ganas, por la razón, y que todos sintamos que nuestro voto vale lo mismo, que podemos incidir, que puede tener efecto nuestra votación y no da lo mismo lo que yo vote porque al final son los mismos y mismas de siempre, que es otra de las cosas que se dicen de por qué no se vota”.

Por Valentina Matus Barahona
Fecha 15 Jun 2021