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Luego de escuchar las demandas ciudadanas presentadas en el estallido social, distintas encuestas dan cuenta de que la ciudadanía rechaza mayoritariamente la participación de los políticos tradicionales en el proceso constituyente. La preferencia por expertos e incluso personas comunes y corrientes figura mucho más alta que por quienes militan en partidos políticos y, si bien ellos han trabajado fórmulas para incluir a los independientes en posibles candidaturas a la Convención, el proyecto que se tramita en el Congreso deja fuera la posibilidad que puedan conformar sus propios pactos. Expertos señalan que hay un evidente descontento, pero no se debe sacar a la clase política tradicional de la ecuación.

Tras el aplastante triunfo del Apruebo el pasado 25 de octubre, una serie de representantes de partidos políticos señalaron que aquel fue un logro ciudadano y no suyo, haciendo énfasis en el rol que tomaron con las manifestaciones del estallido social y la instalación de las demandas ciudadanas en la agenda pública.
El reconocimiento parece ser idéntico de parte de la ciudadanía, que cada vez se distancia más de los partidos y busca formas de participación ligadas a organizaciones civiles. Un ejemplo de ello son las agrupaciones independientes que se han formado con candidatos a la Convención Constitucional, como Independientes No Neutrales o Sumamos, entre otras, o bien una serie de personajes que han anunciado precandidaturas sin apoyo de partidos, como el exdiputado Jorge Schaulson, el director ejecutivo de Enseña Chile, Tomás Recart, o incluso el actual parlamentario Renato Garín.
Sin embargo, el escenario para los partidos es aún más crítico: aunque no tendrán que enfrentar trabas para que sus candidatos y candidatas compitan por los escaños en la Convención, sus niveles de confianza han decaído y, de acuerdo con varias encuestas, la ciudadanía ha indicado que sus integrantes están lejos de ser su preferencia para integrar la Convención Constitucional.
Ya a comienzos de noviembre, la encuesta ¿Qué perfil de constituyentes queremos en la Convención? de Ipsos y Espacio Público señalaba que sólo un 19% de los encuestados sentía confianza en una persona con trayectoria política y/o experiencia en cargos públicos, superados por expertos en temas constitucionales, profesionales destacados, dirigentes de movimientos ciudadanos, dirigentes sociales, personas comunes y corrientes y representantes de pueblos originarios.
Las personas asociadas a la política tradicional son quienes generan mayor desconfianza según el sondeo, alcanzando un 52%.
“Respecto a las personas que serán parte de la Convención Constituyente, que tendrán la misión de redactar la nueva Constitución, ¿Usted prefiere que sean…?” fue una de las preguntas de la encuesta Cadem de la última semana de noviembre, cuya respuesta tampoco fue positiva para los partidos: apenas un 2% de los sondeados señaló que optaba por militantes de partidos políticos, mientras que el 84% prefiere que sean independientes.
Además, solo un 3% respondió que un militante de partido es quien le daría más confianza como candidato o candidata a la Convención, obteniendo el mismo porcentaje que deportistas y sólo un punto más que personas de los medios de comunicación. Fueron ampliamente superados por académicos, expertos y personas comunes y corrientes.
El Estudio Nacional de Mujeres, Derechos y Nueva Constitución de Vota x Nosotras, enfocado en participación de género, arrojó resultados similares: sólo un 1% cree que las mujeres de partidos políticos deben estar entre las representantes en la Convención y un 75% cree que es poco importante que su candidato o candidata pertenezca a un partido político.
Y no sólo se muestra falta de apoyo a los políticos, sino que también un refuerzo de la participación ciudadana: el 53% de las encuestadas cree que la Convención debe contar con mecanismos que permitan que la ciudadanía participe del proceso, un 83% está a favor que la ciudadanía pueda presentar proyectos de ley y un 91% cree que se deberían realizar plebiscitos y consultas para decidir temas relevantes.

¿Qué ha ocurrido? “Las personas encuestadas prefieren expertos en temas constitucionales y va muy por atrás quienes tienen trayectoria política o experiencia en cargos públicos. Hay que tener cuidado en esa lectura, que las personas no prefieran políticos históricos, no es que estén despolitizados. Por lo mismo, el desafío va a ser que lleguen a la Convención personas que puedan ofrecer una visión política de sociedad y eso no necesariamente es igual a ser un político clásico, sino que puede ser una invitación a nuevas personas, nuevos perfiles que quieran entrar en la discusión y puedan ser un aporte”, argumenta la directora ejecutiva de Espacio Público, Pía Mundaca.
El analista político Cristóbal Bellolio dice que se presenta una paradoja, ya que a pesar de que la clase política leyó de forma correcta las demandas ciudadanas, de todas formas no quieren que participen en la redacción de la nueva Carta Fundamental.
“Creo que tiene que ver con la percepción extendida –que no es de ahora, es algo que viene apuntándose hace mucho tiempo atrás– de que los partidos políticos, y lo que algunos llaman peyorativamente la clase política tradicional, se desancló. Hay personas como Juan Pablo Luna que venían advirtiendo hace mucho tiempo atrás que los partidos políticos eran hidropónicos, es decir, no tenían raíces y que las dirigencias partidarias, independiente de que fueran veredas ideológicas distintas, se parecían más entre ellas que las dirigencias a sus respectivas bases, y creo que lo que ocurrió en el estallido social es que la impugnación a las élites, no es sólo las empresariales económicas sino que también a las políticas, que se percibe que gobernaron todos estos años en su exclusivo beneficio. Lo que estamos viendo ahora es sencillamente un correlato natural de ese sentimiento. Sería raro que la gente quisiese que ellos fueran los que monopolizaran un proceso que tiene justamente por objeto relegitimar las reglas del juego”, dice Bellolio.
La irrupción ciudadana en el proceso constitucional no ha sido ajena a los partidos. Si bien varios han anunciado que dispondrán cupos partidarios para quienes no son militantes, desde el Congreso cerraron la puerta a que los independientes pudiesen conformar pactos entre ellos.
“Uno podría decir que no están entendiendo, pero creo que tiene más que ver con que buscan protegerse de la competencia. No hay ningún partido político que esté dispuesto a ceder poder gratuitamente, salvo que sienta que estratégicamente es la única manera de conservarlo en el largo plazo, que es, yo creo, el cálculo que varios están haciendo. Entiendo que hoy haya una animadversión especial hacia los partidos pero eso no significa que los partidos no sigan siendo fundamentales al organizar ciertas visiones y proponer a la gente candidatos y candidatas que las interpreten”, argumenta Bellolio.
Mundaca señala que “los partidos tienen que entender que asegurar la legitimidad del proceso constituyente es fundamental y para eso hay que abrir todas las puertas para que los independientes puedan participar. Dicho esto, creo que la base de cualquier democracia es el establecimiento de los partidos políticos y que, en la medida que ellos se legitimen en esta pasada, permitiendo que participen los independientes, puede ser una nueva oportunidad para que se reposicionen en el país, algo que creo que es deseable y necesario en cualquier democracia”.