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Más de 60 artículos del borrador constitucional señalan que “la ley” deberá regular muchos de los contenidos de las normas. Es decir, estará en manos del Congreso Nacional o eventualmente de la Cámara de Diputadas y Diputados y Cámara de las Regiones regular el ejercicio de la Carta Fundamental. El desafío estará en mantener el espíritu de la ley en el tiempo indeterminado que se deban aplicar los preceptos. 

Ya son 161 los artículos aprobados en el borrador constitucional (puedes verlos todos pinchando aquí), texto que será la base de los principios fundamentales de la República en caso de ser aprobado en el plebiscito de salida.

Mucho se ha conversado en la Convención Constitucional que, justamente por ser la base, no puede ser la encargada de tener todos los contenidos del funcionamiento de las instituciones, los derechos y la organización estatal. Por lo mismo, deberá ser la ley la que regule mucho de los contenidos.

Hasta ahora, más de 60 artículos aprobados y que ya están en la propuesta constitucional señalan que será la ley la que regule, establezca, condicione, clasifique o determine el ejercicio de los artículos:

La ley y el estatuto comunal determinarán las normas sobre organización y funcionamiento del Concejo”, dice parte del artículo 8 de Forma de Estado sobre el Concejo Municipal.

Corresponderá a la ley determinar el modo de adquirir la propiedad, su contenido, límites y deberes, conforme con su función social y ecológica”, señala el artículo 18 sobre Derecho de Propiedad de Derechos Fundamentales.

La ley determinará los mecanismos de coordinación, cooperación y de resolución de conflictos de competencia entre los sistemas jurídicos indígenas y las entidades estatales”, como señala el artículo 2 de Pluralismo Jurídico, proveniente de Sistemas de Justicia.

El jurista alemán y Director del Instituto Max Planck sobre Derecho Público Comparado y Derecho Internacional, Rüdiger Wolfrum –quien visitó la Convención este jueves y realizó un taller sobre la materia (ver nota)–  señaló que los legisladores serán los que definan las regulaciones basadas en los lineamientos que ofrezca la posible nueva Constitución y que ello va a tomar tiempo, pero se deberá comenzar a aplicar de forma inmediata una vez aprobado el texto.

En la Constitución actual, las regulaciones se dieron mediante las Leyes Orgánicas Constitucionales o leyes simples, que complementan las materias, como señala la profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de La Frontera, Estefanía Esparza: “La Constitución es una norma muy general, por lo cual no puede regular de manera detallada todas las materias. Para esa regulación se utilizan las leyes que, basándose en las normas constitucionales, desarrollan con mayor detalle tales materias”.

“Esto permite que para modificar esas materias, no se requiera una reforma de la Constitución, sino sólo de una ley”, agrega la abogada.

“La Constitución hace un arreglo normativo que permite que la democracia funcione en el mediano y en el largo plazo. La pretensión de que la Constitución asuma y resuelva problemas de política pública desnaturaliza esa función, entonces sería pedirle algo ajeno a su lógica funcional”, agrega al respecto el profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Chile, Luis Cordero.

Cordero suma que “cuando tú transformas la Constitución en un texto legislativo, lo que haces es petrificar un set de políticas públicas que tienen que ir variando en el tiempo. Eso explica por qué la Constitución no puede tener labores legislativas”.

Esta tarea estará a cargo del Congreso Nacional o la eventual Cámara de Diputadas y Diputados y Cámara de las Regiones (según la propuesta vigente de la Comisión de Sistema Político), de quienes se espera dentro de la Convención, que respeten el llamado “espíritu de la ley”.

Este concepto jurídico –creado por el filósofo francés Montesquieu en 1748– posteriormente derivó en que quien legisle, al momento de interpretar las normas para hacer las leyes, respete la intención o finalidad que inspiró el articulado.

¿Es posible que esto ocurra? Esparza cree que sí: “La ley no debería cambiar necesariamente el espíritu de la norma, porque al menos, teóricamente, la Constitución debe establecer las bases generales para su elaboración”.

¿Cuántos artículos y qué tipo de normas serán las que quedarán a manos del Poder Legislativo? Es algo que sólo se sabrá una vez que se terminen de votar todos los informes de las comisiones y el borrador constitucional –luego de su revisión en Armonización– esté completo.

Por Benjamín AyalaValentina Matus Barahona
Fecha 08 Abr 2022