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Odontóloga de Talca. Hasta el 5 de enero no muchos habían escuchado su nombre, a pesar de haber sido coordinadora de la comisión transitoria de Ética. Ella misma se define como bajo perfil y muy unida a las bases de su Asamblea, donde ella solo es una representante encargada de llevar su voz. La nueva líder de la Convención ya puso en marcha su trabajo, el cual pretende realizar de forma metódica, sin miedo a pedir ayuda y buscando la mayor cantidad de consensos posibles e indica que sus compañeros son un grupo humano al que le tiene mucha fe.

Autoexigente. Es una de las palabras con las que se define la nueva presidenta de la Convención Constitucional, repitiéndola en reiteradas ocasiones al momento de presentar y hablar ante la prensa.

María Elisa Quinteros tiene 39 años, es odontóloga y doctora en Salud Pública, apasionada por estudiar la relación del medioambiente con la salud de las personas, preocupada de los derechos sociales y amante de caminar por las calles y ocasionalmente comerse un completo.

A eso de las tres de la mañana del miércoles 5 de enero, de forma imprevista, su vida cambiaría.

Ahora, tiene una gran oficina en la que rápidamente instaló una pizarra para anotar sus tareas y pendientes y tiene cronogramas impresos para seguir su agenda al pie de la letra. Debe ir acompañada con personal de seguridad a todas partes e incluso le cuesta dormir. Hace solo unos días abrió los ojos a la tres de la mañana y para no perder tiempo, hizo yoga y luego comenzó a responder correos.

Rápidamente, le ofrecieron iniciar su camino con el círculo de hierro de Elisa Loncon, pero ella, agradecida del gesto, señaló que formaría su propio equipo. Habla con honestidad y no tiene miedo a equivocarse, teniendo total disposición a pedir perdón en caso que amerite y preocupada de no quebrar confianzas.

Mira con concentración a quien le habla, pero también pendiente de todo lo otro que tiene que hacer, demostrándolo con su cuerpo acelerado al conversar. Aquí, conversamos acerca de aquellos cambios y las tareas que se vienen.

Queen MEQ

Presidenta, ya va a cumplir una semana en el cargo, ¿cómo han sido estos primeros días?

Muy caóticos, lindos, pero de mucho trabajo. En general yo soy autoexigente, entonces quiero tener todo bajo control pronto, para empezar a delegar y confiar. Esta primera etapa es como reunión, tras reunión, tras reunión con tal de avanzar.

Como tocó esta semana territorial, todo ha sido más tranquilo pero a partir del lunes va a ser un caos. Afortunadamente tenemos estos días de inducción para tomar conocimiento de todas las unidades de la Convención, viendo los nudos críticos, preguntando cómo solucionarlos y enfocarnos para que el proceso sea lo más fluido posible.

¿Qué ha sido, por el momento, lo más desafiante? ¿O podría venir la próxima semana?

Tal vez la primera entrevista (ríe), esa que di en TVN, fue salir totalmente del anonimato y responder adecuadamente, con serenidad. Me sorprendió gratamente, fue una habilidad que no sabía que tenía tan interiorizada.

Usted misma se ha definido como una persona bajo perfil, ¿ha sido muy fuerte el cambio a pasar a ser una de las personas más importantes de Chile?

Sí, enorme. No tengo mucha conciencia de otras ciudades porque solo he ido a Talca y no fue un evento masivo, tuvimos un cabildo no más, si es que con 50 personas. No tengo esa percepción del impacto, pero la gente me mira en la calle, ahora tengo que cumplir los protocolos de traslados, ya no me puedo ir caminando como quisiera. 

Tengo otras estructuras que asumir, pero estoy muy agradecida del cariño, sobre todo en redes. Twitter no lo manejo porque encuentro que hay mucha violencia política, pero en Instagram, que es una red más cercana, donde está mi núcleo del distrito, por ahí sí comparto y se nota el cariño.

En la Asamblea y el distrito hablan de la nueva reina, la nueva queen

La queen poh, la queen MEQ. Pero eso viene de la Comisión de Ética, de la bancada de YouTube, de ese tiempo, tiene su historia.

Entonces quizás esto se estaba gestando antes de lo que usted pudiera haber pensado. Sabemos que fue reconocido su trabajo en Ética, pero su nombre empezó a sonar de golpe, en la octava vuelta, tipo 2-3 de mañana y luego, Presidenta de la Convención.

Al menos lo de Ética pasó que un día dije «a ver, voy a ver quiénes están conectados, a ver que tal». Y como habían dos, tres personas conectadas, las saludé, porque es maravilloso que haya gente viéndonos, eso significa que les interesa y debieran ser parte de la Comisión.

Luego los empecé a saludar, fue aumentando, les avisaba cuando íbamos al break, cuando iba a terminar, saludos en vivo y se dio una dinámica bien linda, también de conversación entre ellos, incluso aprendí cosas de ellos, es muy bidireccional. Por ese cariño, por esa buena onda salió el nombre.

En ningún caso fue que (la presidencia) se haya gestado desde el inicio. Lo que ocurrió ese día fue muy real. Un nombre de consenso de distintos espacios, que también tuvo repercusión en mi colectivo. Nosotros apoyábamos a nuestra compañera (Cristina Dorador), fue duro para nosotras y nosotros, pero también estamos al servicio de algo mayor, como lo hemos comprendido. Con generosidad, Cristina dejó libertad de acción.

Usted se ha enfocado mucho, su discurso también, en las personas: desde la preocupación por la Bancada Youtube, su misma Asamblea. El otro día dijo una frase que llamó mucho la atención: Este proceso se levantó gracias a la ciudadanía y después se concentró en la Convención. Usted lo que quiere hacer es devolverlo, ¿cómo pretende hacerlo?

Una de las mayores dificultades que tenemos es la información… o la desinformación, depende de cómo se quiera ver. Mi experiencia de lo que me cuentan en las semanas territoriales es que la gente no sabe lo que estamos haciendo. Solo se enteran de las polémicas o las cosas de las platas y ese es el discurso que se instala, hay harta desinformación.

En esta segunda etapa el objetivo es acercar e informar a las personas de todo lo que trabajamos, que es arduo y está invisibilizado. En el Maule, los espacios rurales, el 70% no tiene acceso a internet, esa gente, si no lo dice la radio local, no tienen cómo enterarse.

Claramente tenemos que buscar la estrategia. Aquí tenemos un equipo comunicacional –que costó mucho armarlo– que va a trabajar en eso. Ahora hay que sacarle el jugo y que nos propongan todo lo que conozcan, incluso las relaciones con ustedes mismos, los medios, mientras más personas aportemos ideas, mucho mejor va a quedar construida la estrategia comunicacional y podemos tener más impacto.

La gente quiere este proceso, pero lo ve lejano. Se ve enlodado por el tema económico. Y cuando llegamos aquí todos pasamos a ser de la clase política y lamentablemente hay una distancia con la gente. A través de la comunicación creo que podemos retornar este proceso hacia las personas.

Justamente sobre su llegada a la clase política. Usted es de profesión odontóloga y doctorada en Salud Pública, algo que podría estar más alejado de la política tradicional. ¿Cuáles fueron sus motivaciones para entrar a este mundo?

Súper alejado (ríe). Mis motivaciones tienen que ver con la construcción colectiva. Yo pertenezco a organizaciones de base en mi región porque quiero hacer ese link entre ciencia y ciudadanía.

Por la disciplina que he estudiado por muchos años tengo mucha conciencia que lo social es determinante para la salud. No saco nada con tener maravillosos genes si el medio en el que vivo determina la carga de enfermedades que puedo tener. Hay condiciones mínimas de vida que pueden asegurarnos un buen vivir.

Si somos una población menos enferma, que gasta menos en hospitalizaciones, en cirugías de cánceres que muchas de ellas tienen factores comunes que son prevenibles, por supuesto que eso también beneficia al país, podríamos destinar esas inversiones a otros aspectos sociales. Yo he tenido muchas oportunidades que he podido aprovechar, ahora hay que devolver la mano para que ojalá muchas personas tengan una mejor calidad de vida.

Intuición y sentido común

La Mesa Directiva ya tiene ciertos lineamientos para su gestión, ¿nos podría comentar cuáles son?

Uno es mejorar la comunicación. Lo dejamos en manos de la Secretaría, nos propones la estrategia y lo vamos conversando. Con el vicepresidente Gaspar Domínguez como somos los dos de salud necesitamos evidencia para tomar decisiones (ríe). Le estamos dando mucha energía y fuerza a este grupo pero sin financiamiento, hay que resolver eso. Una estrategia comunicacional potente lo necesita y hasta ahora no está en el presupuesto.

Consulta indígena es otra prioridad. Tenemos que entender, diagnosticar el meollo del asunto y de ahí ver cómo podemos apoyar. Es un proceso de la Comisión, en la Mesa estamos para facilitar los procesos pero no podemos llegar y meternos.

Tiene que tomar su tiempo de deliberación y apoyar todo lo que necesiten. Todavía nos falta para poder entender bien cómo ayudar. Ahí, al menos yo, puedo usar mis habilidades blandas de poder conversar, porque en estas cosas políticas hay mucho de conversación, por eso nos demoramos tanto el otro día en elegir presidenta (ríe). Conversar con los distintos actores a ver cómo podemos hacer que se resuelva pronto, el plazo es fatal. Tenemos ese plazo y hay que cumplirlo.

El plebiscito de salida lo tenemos como prioridad tres, todavía no hemos empezado a hablar nada de eso, pero está ahí.

Y sus propias metas personales en el cargo, ¿cuáles son?

Como presidenta me encantaría que todo estuviera lo más armónico posible. Sé que es difícil, me gustaría que el Pleno fuera puro amor, por ejemplo, pero eso es utópico. Sí facilitar para que estas instancias funcionen, si faltan salas ver de dónde las sacamos, vino la senadora Rincón y me comprometió unos espacios.

Solucionar todo lo técnico de infraestructura, Secretarías, capacidad humana y personal. Esa es mi principal misión, porque acá ya tenemos una estructura orgánica sólida. Ellos funcionan autónomos, muy bien. Sí preocuparnos de tener los financiamientos, comunicarlo adecuadamente y facilitar el diálogo.

Cuando me saludan, me preguntan el nombre y después me tratan por él… todas esas cosas chiquititas van ayudando a mejorar las relaciones y convivencia. Al final somos personas que están trabajando en un espacio bajo presión en un corto tiempo. Si ser amable facilita el diálogo, entonces está bien. 

Usted ha demostrado públicamente mucho agradecimiento y admiración hacia la ex presidenta Elisa Loncon. ¿Qué destaca de su gestión Elisa Loncon y qué le gustaría hacer mejor?

La gestión anterior fue muy solemne. Una ve la foto de la instalación y se ve todo muy republicano, de los procesos, ceremoniosa. Eso nos permitió conservar lo solemne de este espacio.

Ustedes no pueden ni imaginarse los problemas que hubo la primera semana. A mi me tocó venir a las 10 de la noche, junto con Gaspar –paradojalmente– y las chiquillas de salud, Aurora (Delgado), Loreto (Vidal), Natalia (Henríquez). Veníamos a apoyar el protocolo Covid junto con el Colegio Médico y a ellos les quedaban 3, 4 reuniones más todavía. Soy testigo –parcial– de todo el esfuerzo que pudieron para sacar esto adelante.

Dormían muy poco, iban a las conversaciones necesarias, fueron momentos tensos. Tener lo que tenemos hoy no es al azar. Es un trabajo enorme de la directiva anterior. Al inicio todo estaba muy concentrado en ellos. Crear, de la nada, una institucionalidad como la que tenemos hoy, no se puede desconocer.

Lo único que podría decir que se puede mejorar, tiene que ver con lo anterior, las comunicaciones. A los colegas no les dio la vida, no le dieron las horas para también hacerse cargo de las comunicaciones como hubiésemos querido. Pero con todo lo que tenían que hacer ¿a qué hora? Sería lo único, pero no es una crítica, es una realidad que la Secretaría de Comunicaciones empezó a funcionar desde diciembre. Lo que tenemos hoy es un esfuerzo de todo este grupo humano.

Usted ha sido muy enfática en la toma de decisiones colectivas en la Convención, sin embargo, eso también requiere de un liderazgo. ¿Considera que la tarea de conducir acuerdos va a ser muy dificultosa?

Tengo mucha fe en este grupo humano. Veo que en momentos muy tensos hemos logrado acuerdos. Yo he estado trabajando con ellos estos seis meses, puede que este liderazgo más de consensos, adaptativos o no sé, hay tantas definiciones ¿cuál es la definición de mi liderazgo? No sé, pero es muy de la intuición, del sentido común, del querer colaborar.

Es necesario eso, yo vengo de ese trabajo, soy muy consciente también de ese trabajo que existe. Por lo mismo, tengo muy presente que a veces pasan cuatro horas solo para enviar una propuesta de norma, consensuando los distintos grupos políticos.

Al final, si uno lo ve en perspectiva, cada colectivo está aquí representando a un grupo social que existe, donde nos relacionamos todos armónicamente. Yo creo que cada uno va a tratar de lograr los mejores acuerdos para el país.

¿Cuáles son las definiciones que le gustarían a modo personal que quedaran en la propuesta de Carta Magna?

Como María Elisa, constituyente del distrito 17, y no como Presidenta de la Convención, yo tengo un programa consensuado de mi Asamblea (Popular por la Dignidad). Fue construido colectivamente, en la plaza, sentados en el pasto, con grupitos deliberando qué queríamos para el país.

Tenemos un programa y en él tenemos súper claros los lineamientos. En ellos están la ecología y la defensa de la naturaleza, los derechos sociales, la igualdad de género, a grandes rasgos.

En mi Asamblea también tenemos articulación de movimientos sociales. Está No+AFP, entonces por supuesto hemos trabajado esta propuesta, está el Colectivo 8M y Las Hijas del Trueno, algunos de los centros culturales como La Candelaria. También obedece a esta construcción colectiva.

El compromiso de asumir esto –y trabajamos como lista independiente, nos sacamos la mugre para lograr un cupo en la Convención– es colectivo, no de ideales personales. Sí creo en eso, si no no estaría en la asamblea.

Al final de este proceso habrá un plebiscito de salida en el que no sabemos si la Constitución será aprobada o no. Entonces, más allá del texto constitucional, ¿cuál cree usted que va a ser el legado de la Convención Constitucional y todo el proceso constituyente?


En términos de democracia es un tremendo momento histórico. Es el único, hasta ahora, entonces marca un precedente en la historia del país muy importante, que va a cambiar la cara de Chile de aquí a 10, 20 años.

Independiente de lo que ocurra, el solo hecho de tener esta instancia, en donde gente común y corriente está trabajando para una construcción colectiva de una propuesta de Constitución, claramente es único es la historia. Es un ejemplo de democracia importantísimo. 

Por Valentina Matus Barahona
Fecha 13 Ene 2022