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Se ha dicho que sumar escaños reservados para pueblos indígenas en la Convención Constitucional sería cambiar ‘las reglas del juego’ a último minuto, pero restarlos de los 155 que ya están definidos también implicaría cambios importantes. Para darles cabida, distintos distritos tendrían que disminuir su representación y cederles ese espacio, alterando el diseño de representatividad ya establecido antes del plebiscito. La propuesta de Chile Vamos que el Senado ya rechazó, pero que muy posiblemente se reinstalará en la comisión mixta que terminará resolviendo las discrepancias, ya considera una fórmula. ¿Quiénes podrían terminar entregando asientos a favor de los pueblos originarios?

Que cambiar ‘las reglas del juego’ a esta altura, sería contrario a lo que la ciudadanía eligió en el plebiscito del 25 de octubre. Ese es el principal argumento que han esgrimido quienes se opusieron en el Senado a que los escaños reservados para pueblos originarios sean supernumerarios, es decir, que se sumen a los 155 cupos que ya considera la Convención Constitucional. Su justificación es que al haber votado por ese tipo de órgano constituyente -opción que obtuvo el 79% de los votos-, 5,6 millones de personas se habrían manifestado a favor de esa instancia y con esa composición: 155 representantes y no más.
La semana pasada, el Senado votó la propuesta que ya había aprobado su Comisión de Constitución, la que consideraba, entre otras cosas, la reserva de 24 escaños adicionales. Para que fuera aprobada, se requerían 26 votos, pero faltaron dos para alcanzar ese quórum de ⅗, por lo que fue rechazada y la discusión del proyecto de reforma constitucional esta semana deberá cerrarse en el Senado para después volver a la Cámara de Diputados y, muy posiblemente, se termine resolviendo en una comisión mixta.
También se votó el 18 de noviembre la contrapropuesta que presentaron los senadores de Chile Vamos Rodrigo Galilea (RN), Felipe Kast (Evópoli) y Luz Ebensperger (UDI), que proponía reducir el número de escaños a reservar a un máximo de 15 y que éstos no se sumaran, sino que se descontaran de los 155 ya considerados (ver indicación). Ante el acuerdo transversal por que los cupos reservados existan y considerando las discrepancias sobre el mecanismo a utilizar, esta fue la propuesta que contaba con el apoyo del Ejecutivo. Sin embargo, la indicación también fue rechazada, aunque distintas fuentes consultadas por Contexto Factual aseguran que lo más probable es que sea repuesta en las siguientes instancias de debate.
A pesar de que la alternativa de descontar los escaños reservados mantendría el número de integrantes originalmente definidos para la Convención, también significaría un cambio de reglas, pues implicaría un rediseño de la representatividad ya establecida. Entonces, como las propuestas consideran que los pueblos indígenas se configuren en conjunto bajo un nuevo distrito, los cupos totales se tendrían que repartir ya no entre 28 unidades territoriales, sino que 29. Y para que ello se pueda materializar, habría zonas que tendrían que ceder parte de su representación.

Los distritos que cederían

Aunque al día del plebiscito la discusión sobre los escaños protegidos ya consideraba hace rato sumarlos y no restarlos (ver chequeo), lo cierto es que la discusión legislativa aún estaba abierta, y como al momento de la votación no se había resuelto, cualquier cambio en ese sentido a esta altura implica modificar la base de lo que sí se había acordado para la Convención que se eligió en la urnas.
La reforma que dio curso al proceso constituyente definió que la Convención Constitucional estaría “integrada por 155 ciudadanos electos especialmente para estos efectos”, los que serían elegidos bajo las mismas reglas electorales que corren para los diputados. Eso incluía también la misma distribución de representatividad proporcional definida en la Ley de Votaciones Populares y Escrutinios. Así, cinco distritos de las regiones Metropolitana, de Valparaíso y del Bío Bío contarían con ocho representantes cada uno. Habría otros cinco con siete cupos; dos con seis; ocho con cinco; cuatro con cuatro; y cuatro con tres; un espejo de la composición de la Cámara de Diputados.
Ese es el diseño que se alteraría si se decide descontar y no sumar los escaños para pueblos originarios. La propuesta que presentó el oficialismo, además de definir en 15 los cupos a reservar, definió también una fórmula para su asignación:
Se descontarán los respectivos escaños indígenas de los distritos establecidos para la última elección de diputados y diputadas, disminuyendo un escaño en aquellos distritos con mayor cantidad de convencionales respecto del número de electores habilitados en la señalada elección del respectivo distrito, hasta completar el número establecido de acuerdo al inciso anterior. Con todo, ningún distrito podrá resultar con menos de tres Convencionales Constituyentes electos. Excepcionalmente, el escaño a descontar en el distrito número 6º establecido en el artículo 188 del DFL Nº 2 que fija el texto refundido, coordinado y sistematizado de Ley Nº 18.700, Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios, será descontado del distrito número 7º del mismo artículo.
La propuesta oficialista busca restar hasta 15 representantes en aquellos distritos donde haya sobrerrepresentación, manteniendo como mínimo tres convencionales para cada territorio. Para ello, se debe calcular a cuántos electores representará cada convencional en su respectivo distrito.
De acuerdo con los datos del último padrón electoral -el del plebiscito-, cada convencional podría llegar a representar entre 32.000 y más de 131.000 personas. Los escaños destinados a pueblos originarios se restarían de aquellas zonas donde el número proporcional de representados es inferior.
Por ejemplo, el distrito 27, que agrupa las comunas de la Región de Aysén, sería el que mayor sobrerrepresentación tiene, pues cada uno de los tres convencionales que le corresponden representaría a unas 32.479 personas. En ese caso, no tendría que ceder escaños, pues ya tienen el mínimo de tres representantes, pero una situación distinta es la del distrito 4, compuesto por las nueve comunas de la Región de Atacama. Allá les corresponden cinco cupos para la Convención, cada uno en representación de unas 48 mil personas. Según la propuesta de Chile Vamos, ellos sí tendrían que ceder un puesto a favor de las comunidades indígenas.
Lo mismo pasaría con el distrito 24, de la Región de Los Ríos, que de cinco representantes pasaría a tener cuatro, al igual que los distritos 3 (Antofagasta), 15 (O’Higgins), 19 y 21 (Bío Bío). Los distritos 5, 17 y 23, de Coquimbo, el Maule y La Araucanía, respectivamente, ya no tendrían siete asientos, sino que seis. También ocurriría con el distrito 22, en La Araucanía; el 18, en el Maule; el 25, en Los Lagos; y el 16, en la Región de O’Higgins; todos disminuirían de cuatro a tres sus representantes en el órgano constituyente. Ninguno de la Región Metropolitana se vería alterado bajo esa fórmula.
Entre los que tienen más de tres representantes, sólo un distrito estaría blindado: el 6, correspondiente a las comunas interiores de la Región de Valparaíso. Si le tocara restar un cupo producto del cálculo, en vez de quitárselo a esa zona se les restaría a la contigua, el distrito 7, con las comunas costeras e insulares de la misma región. ¿Por qué? “La idea fue que, como en los escaños reservados ya hay uno para el pueblo Rapa Nui, que pertenece a ese distrito, lo lógico era restarle a ese y no al 6, que es interior más que nada por justicia electoral”, explica la senadora Luz Ebensperger.
La lógica, dice un asesor legislativo que participó en el diseño de la indicación, fue buscar una fórmula que tendiera a atacar la desproporción. Esto se explicaría en que luego de que se redistribuyeran los distritos con la ley que modificó el sistema electoral, algunos quedaron con más escaños de los que les correspondería según el número de representados que tienen. Por ejemplo, el distrito de Atacama tiene actualmente cinco cupos asignados para representar a una población electoral de casi 241.000 personas, pero el de Tarapacá cuenta con un padrón de 257.000 y apenas tres escaños.
“Esto no es descabellado, sino bastante normal. Hay que considerar que el mismo sistema electoral vigente considera una reestructuración de los representantes que tendría cada distrito para la Cámara de Diputados al cabo de 10 años. Lo que que hace la propuesta de los senadores de Chile Vamos es simplemente adelantar eso para la Convención”, dice el asesor.