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Quiénes Somos Contexto Factual Temas Constitucionales Lupa Electoral
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Con la aprobación de una Convención Constitucional compuesta mitad por mujeres y mitad por hombres, Chile pasará a la historia mundial como un ejemplo de vanguardia en los avances de género. Ningún otro tipo de asamblea ligada a la escritura de una Carta Fundamental ha alcanzado números tan altos en cuanto a paridad de género, no obstante, todavía queda crecer en la elección paritaria de parlamentarios y otros representantes populares, experiencia que sí es mejor en otros países.

5.646.427 votos. Eso fue lo que recibió la Convención Constitucional, órgano elegido para redactar una nueva Constitución, ganadora indiscutible con el 79% de las preferencias. Sin embargo, de su composición no se sabe mucho. Solo que serán 155 integrantes -cifra que eventualmente podría cambiar si se aprueban los escaños reservados para pueblos indígenas-, que todos recibirán la misma dieta, que no podrán postularse a cargos públicos hasta un año después de la disolución de la asamblea y una de las novedades más importantes: será paritaria. Mitad hombres, mitad mujeres.
“Todo ello sitúa a Chile a la vanguardia de las formas en que se genera un nuevo pacto social”, señaló la decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado, Miriam Henríquez, en CIPER¿Por qué? Porque no hay antecedentes de que otro país haya realizado una asamblea de este tipo con motivos constitucionales.
“Hay casos de cuotas en cupos electorales y también de cuotas, pero nunca al nivel cercano al 50%. El caso más citado podría ser Túnez, que sólo llegó a un porcentaje cercano al 30%”, dice el abogado y académico de la Universidad de Los Andes, Sebastián Zárate.
Justamente en el país de Oriente Medio, en 2014, las mujeres ganaron el 30% de los escaños en su Asamblea Constituyente tras establecer una ley de cuotas en 2011. De 217 integrantes, 67 fueron mujeres. También implicó que se eligiera a la primera mujer como vicepresidenta de la Asamblea, la intérprete y traductora profesional, Meherzia Maïza Labidi.
Otro ejemplo es la Convención boliviana de 2009, que estableció en su Ley Especial de Convocatoria a la Asamblea Constituyente que “en la postulación de constituyentes deberá existir alternancia [de género], tanto en la lista de circunscripción territorial como en la Plurinominal”. El resultado fue que el 34,51% de las asambleístas fueron mujeres: 88 de 255 integrantes.
En Islandia se conformó una Asamblea Constituyente en 2010, y en la conformación de las listas de candidatos y candidatas se respetó la regla voluntaria de los partidos políticos islandeses, en que cada sexo debe estar representado al menos en un 40% en la integración de las listas. Si bien sólo eran 25 convencionales, 10 de ellas fueron mujeres, alcanzando un porcentaje relativamente paritario.
Sin embargo, como la legislación de Chile exige que tanto candidaturas como los cupos efectivos de la Convención Constitucional sean paritarios, no podrá haber más de 55% de representación de un sexo, situando efectivamente la experiencia del país como un hito único.

Antecedentes en parlamentos

Si bien la experiencia mundial de convenciones o asambleas que realizan cambios constitucionales respecto a paridad de género es escasa, sí hay avances en los parlamentos de diferentes países.
Según el Instituto Internacional de Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) hay 57 estados que tienen leyes de cuotas en sus cámaras bajas o parlamentos de una cámara:
Sin embargo, estas aplican sólo para las candidaturas y no para la conformación final de la instancia legislativa, lo que tiene como resultado que, en promedio, solo haya un 27,2% mujeres en los congresos de aquellos países.
Específicamente en Chile, la ley de cuotas actual establece que en las listas nacionales de partidos, ningún sexo puede superar el 60% de las candidaturas. Sin embargo, eso no implica que se refleje en las personas que son elegidas. En las elecciones parlamentarias de 2017, la Cámara de Diputados quedó compuesta por 120 hombres y sólo 35 mujeres (22,6%), número que, según expertas antologadas en el libro La política siempre ha sido cosa de mujeres (Flacso, 2018), es bajo en un país donde las mujeres componen la mitad de la población, producido por “falta de preparación de las candidatas, la ausencia de una planificación en  el  reclutamiento  de  mujeres  y  la  resistencia  de  los  incumbentes  a  incluir desafiantes competitivas”.
Por otro lado, hay otros países que tienen cupos reservados para mujeres en la conformación de sus parlamentos. En su mayoría son países asiáticos y africanos.
Aún así, el promedio de representación femenina en los parlamentos es de 26,4%.

Hay partidos en Argentina, Canadá, Etiopía, Hungría, Israel, México, Filipinas, entre otros, que a pesar de no tener legislaciones obligatorias, en sus estatutos exigen porcentajes mínimos de género (ver detalle aquí).

*En este artículo colaboraron alumnos del curso “Herramientas del fact checking”, dictado por la profesora Valentina De Marval en la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales. 

Por Rocío OlivaresGonzalo FouillouxJaviera RiveraValentina Matus Barahona
Fecha 04 Nov 2020