Falso

Los pueblos originarios no existen en Chile porque son invasores

Juan Pablo Figueroa
12 Nov 2020

Si sólo tienes 5 minutos, lee estas claves:

– En el contexto de la discusión legislativa por los escaños reservados para pueblos originarios en la Convención Constitucional, un usuario de Twitter publicó: “Los ‘honorables’ lo hicieron de nuevo. Aumentaron 23 escaños para pueblos ‘originarios’ (que en Chile no existen porque son invasores) para hacer la nueva Constitución; ahora serán 178”.

– Aunque el mensaje tuvo un alcance de más de 320.000 personas y más de 1,8 millones de impresiones, lo que se afirma ahí es FALSO.

– El Estado reconoce por ley como indígenas “a los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias”.

– Existen nueve etnias reconocidas legalmente: Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Atacameños, Quechuas, Collas, Changos, Kawashkar y Yaganes. Según el Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas, todas tienen su origen en el territorio que hoy es Chile y han evolucionado de distintos grupos presentes desde hace miles de años.

– Si bien hay teorías que señalan que, en el caso de los mapuche, éstos provendrían del otro lado de la cordillera, expertos aseguran que -de ser cierto- habrían llegado hace varios siglos, previo a la existencia de fronteras y de los estados chileno y argentino, por lo que difícilmente podría sostenerse la tesis de una “invasión”.

– Los registros arqueológicos dan cuenta de vestigios que datan de al menos el año 600 d.C., lo que demostraría la presencia en la zona de grupos que dieron origen a estas culturas desde hace unos 1.400 años.


Después del plebiscito, una de las discusiones públicas que más controversia ha generado es la de los escaños reservados para que los pueblos originarios tengan representación en la Convención Constitucional. Aunque el proyecto aún está en tramitación, la propuesta que ya aprobó la Comisión de Constitución del Senado y que ahora deberá ser votada en sala contempla 24 cupos supernumerarios, es decir, que se sumarían a los 155 que ya tendrá el órgano mandatado para redactar una nueva Carta fundamental.

La controversia está en que antes del 25 de octubre, aún no estaba claro cómo se asignarían esos escaños ni cuántos serían, y si bien ya había propuestas sobre la mesa en la discusión legislativa, nunca fueron parte de los mensajes de campaña que partidos políticos, comandos y organizaciones de la sociedad civil difundieron previo a la votación (ver chequeo). Por lo tanto, muchas personas alegan que al momento de votar, lo hicieron por una Convención con 155 integrantes, y que agregarle más a esta altura, sería un cambio arbitrario de las reglas que se sometieron a consulta popular hace poco más de dos semanas.

En ese contexto, el 30 de octubre un usuario de Twitter publicó un mensaje que decía: “Los ‘honorables” lo hicieron de nuevo. Aumentaron 23 escaños para pueblos ‘originarios’ (que en Chile no existen porque son invasores) para hacer la nueva Constitución; ahora serán 178”. 

Su publicación tuvo más de 1.200 me gusta, 778 retuits y 60 citas, lo que bastó para que se difundiera por las redes alcanzando a más de 320.000 personas y generando casi 1.830.000 impresiones. Sin embargo, a pesar de su viralización, lo que allí se señala es FALSO.

   

Lo primero, aquello de que eran 23 nuevos cupos, es cierto, o al menos lo era cuando se publicó el mensaje, ya que posterior a eso se incluyó uno más en el Senado. Lo segundo, en cambio, -lo de que no habría pueblos originarios en Chile por tratarse de invasores- no es así.

Dice en su primer artículo la Ley n° 19.253, más conocida como Ley Indígena: “El Estado reconoce que los indígenas de Chile son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura”.

En ese mismo cuerpo legal, se señala que son nueve las etnias reconocidas legalmente en Chile: Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Atacameños, Quechuas, Collas, Changos, Kawashkar y Yaganes. Todas ellas, según se explica en el informe elaborado en 2003 por la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas -publicado cinco años después, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet- tienen su origen en el territorio que hoy es Chile y descienden de grupos cazadores-recolectores que llegaron desde el norte hace más de 10.000 años.

“En el transcurso de aproximadamente catorce siglos, los descendientes de estos primeros pueblos fueron transformándose poco a poco en diversas culturas y pueblos, los pueblos indígenas de Chile, los que sobreviven y los que han desaparecido. Estos pueblos y comunidades culturizaron un territorio salvaje, le otorgaron nombres a los cerros, ríos y paisajes, ocuparon por años y años las tierras que hoy vivimos. Las primeras poblaciones probablemente eran pequeñas y poco a poco aumentaron en densidad, en capacidad tecnológica, en producción agrícola. Los descendientes de esos primeros pueblos tuvieron que enfrentarse a los europeos al momento de su llegada. Un período nuevo se iniciaba en la historia americana, el de la resistencia e integración a la ocupación extranjera”, señala el informe.

Si bien el texto tiene 684 páginas y en distintos capítulos se refiere a la historia de cada una de las distintas etnias reconocidas por el Estado -a partir de diversas fuentes-, todas las referencias que hace a una “invasión” tienen que ver con la efectuada por los conquistadores españoles y no con alguno de esos pueblos.

Aunque Contexto Factual intentó comunicarse con el autor del mensaje en Twitter para conocer sus fuentes de información, no hubo respuesta. ¿De dónde vendría la tesis de que los pueblos originarios serían invasores en Chile?

Teorías descartadas

Según explica el antropólogo Álvaro Bello, director del Instituto de Estudios Interculturales e Indígenas de la Universidad de la Frontera, en Temuco, el usuario de la red social podría haberse basado en antiguas teorías que postulan el origen de los mapuche en territorio trasandino.

“Hay dos vertientes que han levantado la tesis de la ‘invasión’. Una es una teoría de un investigador inglés que se llamaba Ricardo E. Latcham, quien planteaba que aquí existían dos pueblos que ocupaban desde la zona del Aconcagua hacia el sur (picunches y huilliches) y que los mapuche habrían llegado por la cordillera y se habrían metido como una cuña entre medio y los habrían dividido. Por eso habría diferencias entre grupos en aspectos como la lingüística, pero eso es sólo una teoría, y si ocurrió, los mapuche habrían llegado en tiempos prehistóricos, por lo que no aplican como invasores.  

La otra es la de Tomás Guevara, que plantea que hubo un desarrollo cultural endógeno, que se habría producido en Chile solamente. Toda esa discusión se dio en los años ‘20 o ‘30 y no se ha vuelto a retomar, pero sí hay más antecedentes de un desarrollo cultural antiguo; los registros arqueológicos hablan de vestigios de, al menos, el año 600 d.C., como el complejo alfarero Pitrén. Y por otro lado está la teoría que se contradice con la tesis de que en Chile los mapuche son invasores, que es de un investigador argentino, que dice todo lo contrario: que habrían invadido Argentina desde Chile. Aun así, el sentido de ‘invasión’ que ahora se le está dando en redes sociales no es el mismo que se le da en los estudios arqueológicos y antropológicos, porque ahí se parte del punto de vista de que esto se da a lo largo del tiempo, de cuando no había países ni naciones. Había control territorial de los grupos, tal vez, pero en esa época no existían las fronteras ni los países. Es absurdo actualizar una visión como si hubieran sido extranjeros o migrantes que vienen a invadir el país”

En su libro Historia del Pueblo Mapuche (siglos XIX y XX), el historiador y antropólogo José Bengoa -parte de la comisión que elaboró el informe antes citado-, se refiere a las teorías contrapuestas de Latcham y Guevara, pues mientras el primero postulaba que los mapuche en Chile habían migrado de lo que hoy es Argentina, el segundo sostenía que fue a la inversa. 

Según escribió Bengoa, “numerosos autores han criticado la tesis migratoria de Latcham, tanto que hoy día los círculos ilustrados la han desestimado totalmente. No existen pruebas confiables para sostener el origen tupí-guaraní y en cambio se conocen numerosos testimonios arqueológicos que avalan hipótesis alternativas”.

El experto en historia mapuche señaló en su texto que una de esas hipótesis plantea que en el territorio actualmente chileno había grupos humanos que vivían de la caza y la recolección, sin asentamiento fijo, pero que sí ocupaban ciertas áreas de manera estable. “Se podría plantear hipotéticamente que ellos fueron la base del asentamiento mapuche. Uno de estos grupos recolectores se erigió sobre el resto, Ies impuso su lenguaje, sus creencias, etc. Ese grupo pudo ser externo al área chilena, o que vivía desde antiguo en esta región. No lo sabemos. Sí hay una cierta evidencia de que, alrededor de los años 500 a 600 a.C., ya existía una cultura que se puede denominar mapuche”, escribió Bengoa.

“En esta discusión de que los mapuche no son chilenos hay una paradoja, porque hay quienes dicen lo mismo en Argentina, que no son argentinos y que son invasores desde Chile. Si fueran invasores aquí y allá, ¿de dónde son? Ese es el primer absurdo. Segundo, el Estado chileno y el Estado argentino se crearon recién en el siglo XIX, y antes de 1870, los territorios que habitaban los mapuche no estaban controlados por esos estados, por lo que no eran ni chilenos ni argentinos. Después los conquistaron o los incorporaron a la fuerza a cada país. Y por último, hay antecedentes y datos, entre ellos registros arqueológicos, que muestran que los mapuche han vivido desde hace siglos a ambos lados de la cordillera. Por lo tanto, no hay tal invasión. Lo que pasa es que se mira el pasado como si Chile siempre hubiera existido, y el Estado se formó después de la colonia y, hasta esa fecha, los mapuche se movieron por el territorio sin ser de uno u otro lado, esa idea no existía”, concluye Bello.


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