Las batallas constituyentes de los pueblos originarios

Valentina Matus Barahona
23 Dic 2020

17 escaños reservados para pueblos originarios en la Convención Constitucional. Aunque su aprobación fue celebrada transversalmente por partidos políticos, académicos y ciudadanos, entre las comunidades indígenas hay sentimientos encontrados: algunos agradecen el espacio, pero no es lo que querían, y otros dudan si efectivamente serán parte del proceso junto a su comunidad. No obstante, todos tienen claridad respecto a qué demandas impulsarán para incluir en una nueva Constitución y que la construcción de ese pacto se hará junto a todos los chilenos y chilenas. En este reportaje de Contexto Factual, la mirada de cinco representantes de los pueblos Mapuche, Rapa Nui, Kawéskar, Colla y Lican Antai, sobre las batallas que se preparan a dar en la arena de la Convención.

“Denunciamos el Racismo y Discriminación con que el Estado de Chile ha tratado y trata a nuestros Pueblos, estableciendo de hecho una interdicción a nuestras capacidades, y al legítimo derecho de participación política, legislando, ‘desde el menosprecio y el  autoritarismo institucional y antidemocrático que lo han caracterizado históricamente’, para ‘nosotros y nosotras’…. Pero sin nosotros y nosotras

Eso es parte de lo que dice el comunicado que firmaron decenas de asociaciones, comunidades, sindicatos y organizaciones indígenas el pasado 2 de diciembre. A través del texto, buscaban dar un ultimátum a las autoridades sobre la tramitación del proyecto de ley que les aseguraría escaños reservados en la Convención Constitucional.

Por entonces, el debate legislativo estaba trabado en una comisión mixta y en total incertidumbre, pero 13 días después ya salía humo blanco en el Congreso Nacional: se aprobó destinar 17 de los 155 cupos de la Convención para representantes de los pueblos originarios –aunque se rechazó el cupo nº 18 para el pueblo tribal afrodescendiente–, marcando un hito en el país en cuanto a la inclusión de un grupo históricamente relegado de la toma de decisiones (ver artículo).

No era el acuerdo que esperaban. Los pueblos originarios aspiraban a tener 24 asientos supernumerarios -como se propuso en algún momento en el Senado-, aunque reconocen que tener sus propios representantes en cupos protegidos es un gran paso adelante respecto de lo que ya había, que era nada.

“No es lo óptimo, pero se avanzó sustancialmente: los escaños para pueblos originarios son ahora una realidad. Estamos viviendo un hecho histórico, por primera vez en 210 años de la historia republicana de este país, los pueblos indígenas serán parte con derecho a voz y voto del proceso deliberativo de la elaboración de una nueva Constitución, pero esto es fruto del trabajo y la unidad; un gran trabajo que no se lo puede atribuir nadie, sino que es una gesta colectiva de los Pueblos Indígenas y los que nos apoyaron”, dice un nuevo comunicado que la Red de Ciudadan@s por una Convención Plurinacional emitió el 15 de diciembre, cuando el Congreso despachó a ley el proyecto. 

Sin embargo, ese reconocimiento estuvo acompañado de una fuerte crítica a cómo se llevó a cabo la discusión en la comisión mixta y un emplazamiento directo al rol de la derecha en la tramitación. 

Fuimos testigos de varias noches de la barbarie, el racismo y la discriminación que afloraban de los discursos de los parlamentarios de Chile Vamos, del desconocimiento de derechos de los pueblos indígenas en materia de tratados internacionales suscritos por Chile por los ministros del gobierno actual, los cuales fueron, en varias ocasiones, corregidos por el senador Francisco Huenchumilla”, acusaron.

Con más o menos situaciones al debe, finalmente su inclusión en el órgano que redactará una nueva Carta Magna está asegurada y, como anticipa la Convención Plurinacional al cierre de su comunicado, para ellos “este es sólo el principio, aún quedan batallas por ganar”.


Contexto Factual conversó con representantes de cinco pueblos originarios distintos para conocer sus desafíos de cara al debate constituyente, así como las demandas e intereses que buscan plasmar en la futura Constitución. Mapuche, Rapa Nui, Kawéskar, Colla y Lican Antai (más conocidos como Atacameños); todas culturas con intereses y cosmovisiones propias, pero también con causas comunes. Sí, les quedan importantes batallas por dar, se librarán entre el edificio del ex Congreso Nacional en Santiago y el Palacio Pereira -las sedes de la Convención- y son las que les contamos a continuación.

Reconocimiento y autodeterminación

Ni un capítulo, ni un artículo, ni siquiera una palabra: la Constitución vigente desde 1980 no menciona a los pueblos indígenas, a pesar de que viven en el territorio desde antes de la Conquista española, antes de Chile fuera Chile (ver chequeo). De hecho, así los reconoce la ley: “Son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura”. 

Aun así, no están en la Constitución actual, no estuvieron en la de 1925 ni tampoco en la de 1833. Han sido históricamente omitidos, incluso siendo una parte importante de la población del país: el 12,8% de las personas que vive en Chile se considera perteneciente a un pueblo originario, según el Censo 2017

La deuda histórica con las etnias es algo innegable: lo afirman expertos, la ciudadanía y, por supuesto, los mismos pueblos. De acuerdo con el Estudio de Opinión Pública: Pueblos originarios y nueva Constitución, desarrollado por el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR), el 95% de los encuestados cree que se les debe reconocer constitucionalmente. 

“A lo largo de la historia, la clase política de este país se ha encargado de excluir de los espacios de toma de decisiones a los pueblos originarios. Por tanto, el proceso constituyente es la oportunidad para construir un Chile Plurinacional e Intercultural que refleje la diversidad de nuestra sociedad, donde el mundo indígena debe estar presente”, señalaba hace algunos meses a Contexto Factual el exintegrante de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) y actual alcalde de Renaico y presidente de la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche (AMCAM), Juan Carlos Reinao, cuando la ley de escaños reservados estaba completamente estancada en el Senado.

¿Qué pasa ahora?

“Se ha iniciado un camino y no hay vuelta atrás. Vamos a seguir porque somos las nuevas generaciones de los que ayer, este mismo sistema, pretendió eliminar, negar y omitir. Pero estamos aquí y vamos a seguir adelante, peldaño por peldaño y vamos a ocupar el lugar que nos corresponde de forma legítima”, señaló el secretario general del Consejo General de Caciques Williche de Chiloé, Manuel Rauque, el día que se aprobaron los escaños reservados. 

La visión es compartida por varios representantes de los nueve pueblos originarios reconocidos por el Estado: es momento de levantar a sus candidatos y candidatas y dar inicio a un proceso activo de defensa de sus intereses, que saben no será fácil.

“Nuestra aspiración es tener un Estado Plurinacional, en donde se reconozcan nuestros derechos políticos, sociales, culturales: el derecho al territorio y al agua como derecho humano; para eso nosotros necesitamos que los constituyentes puedan quebrar los ⅔, porque si no lo hacen, no vamos a conseguir nada”, dice Isabel Godoy, presidenta de la Comunidad Colla Flora Normilla. 

En la misma línea argumenta la exconsejera mapuche de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) y precandidata a la Convención, Ana Llao, quien asegura que hay temáticas esenciales a tratar en la redacción de la propuesta constitucional: “Queremos poder ejercer nuestros derechos colectivos y entre ellos están, obviamente, los territorios, los mal llamados ‘conflictos’. Dentro de eso se puede hablar del concepto de la libre determinación o la autonomía propia de los pueblos originarios. Tiene que verse también la deuda por los delitos de lesa humanidad contra el pueblo mapuche; son temas que se deben colocar y plasmar. Lo hemos dicho, son temas que estamos construyendo con nuestras comunidades, con la sociedad chilena, porque la nueva Constitución plurinacional la vamos a construir entre todos”.

“Yo los invito a que no se asusten con el concepto del estándar de nación. Una nación dentro de la nación de Chile no tiene nada que ver con respecto a leyes o legislaciones. Sí a temas identitarios; esos tienen que ponerse sobre la mesa”, agrega el consejero nacional Indígena del Conadi, Wilson Reyes, del pueblo atacameño.

Estado Plurinacional. Ese es quizás el núcleo de las demandas comunes que tienen las distintas etnias. ¿Habrá acuerdo para consagrarlo a nivel constitucional? Difícil saberlo mientras no comience la discusión, pero ya hay luces de -al menos- lo que la opinión pública espera. 

El mismo estudio mencionado previamente del CIIR, señala que un 55% de los encuestados cree que se debe declarar a Chile como Estado Multicultural, pero tan sólo un 16% considera que el país debe ser un Estado Plurinacional. ¿Cuál es la diferencia? El primero es cuando en un mismo Estado conviven diferentes culturas, mientras que el segundo se refiere a que bajo un mismo Estado conviven diferentes naciones dentro del mismo territorio.

Si bien la demanda sobre la forma de organización estatal es uno de los puntos fuertes y comunes que tienen los grupos indígenas, hay peticiones particulares por las que cada pueblo velará. Porque a pesar de que vayan todos por un distrito único a la elección de abril, no son .-ni nunca fueron- un bloque unitario y homogéneo. 

Causas propias

Leticia Caro, representante de Grupos Familiares Nómades del Mar del pueblo Kawéskar señala que desde su comunidad todavía no están seguros de participar en el proceso constituyente –motivos que se explican más adelante en el reportaje–, pero que en un escenario idílico, lucharían por algo clave para su cultura: el reconocimiento del territorio ancestral y de las naciones preexistentes. 

“Esa es la discusión que creo que todos dirían que debe ser así: que ese reconocimiento no sea de Chile, sino cómo se cohabita en él. Creo que esa es la demanda matriz, la más importante, pues desde el territorio derivan todas las otras: salud, educación, autonomía, autodeterminación. Cuando alguien le dice a uno ‘esta es tu casa’, uno ve cómo se desarrolla en ella. Nosotros sabemos que esta es nuestra casa, nomás que no nos permiten desarrollarnos”, explica la dirigente. 

Los Kawéskar son un pueblo que, territorialmente, se ubica al sur del país, específicamente en Puerto Edén, Puerto Williams, Punta Arenas y toda la cadena de fiordos y canales de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. De ahí que las aguas abiertas sean para ellos otro punto clave. Dice Caro: “La desprivatización del mar, es muy importante para nosotros que se proteja y que lo que se escriba derive hacia ese espacio. Hoy los espacios territoriales marinos están seriamente afectados”.

En el caso de los Colla, originarios de la zona que hoy es la Región de Atacama, Isabel Godoy señala que es necesario abrir la discusión sobre los derechos políticos y cómo se organizan: “La Ley Indígena, que en su tiempo vino a resolver algunos problemas que existían, también impuso la forma de organizarnos. Para la ley, yo soy la presidenta de una comunidad, pero en mi familia soy la matriarca y soy la curaca, otras hermanas son las yatiri; esa es nuestra organización política. Hoy no tenemos acceso a eso”. 

“Se instala el sentido de propiedad privada porque te hacen entrega de títulos de tierras y nosotros habitamos el territorio, nuestros ancestros transhumaban y la trashumancia es parte importante de nuestra cultura. Se formaban lazos, intercambios de saberes y familiares, porque una familia movía su ganado de un punto a otro buscando mejores pastos. Actualmente no se puede hacer eso porque hay cercos, entonces se destruyen los ayllus”, agrega la dirigente Colla.

Los Atacameños, antiguos habitantes del desierto más árido del mundo, hoy enfrentan serios problemas medioambientales. Lo explica Wilson Reyes: “Por mucho tiempo hemos sido invadidos por mineras que no han respetado para nada nuestros modos de vida, nuestra cultura y ahí hay un punto fundamental para desarrollar. También el tema de la identidad clara, la realidad de nuestro pueblo y cómo nos desarrollamos: no puede ser que en un territorio nuestro como San Pedro de Atacama, el turismo se maneje prácticamente con actores externos, que ofrecen bellezas externas de nuestro territorio, hablen de la cultura viva y usufructúen con nuestra cultura. Ahí hay otro desafío grande que tiene que estar instalado en esta nueva Carta Fundamental, pero con la mirada del pueblo Lican Antai; no que otros van a escribir, nosotros tenemos que escribirla y por eso la importancia del representante que vamos a tener en la Convención”.

“A nosotros nos interesan las mismas temáticas que a ustedes como chilenos: que mi soberanía esté en manos de mi pueblo. Los recursos naturales para que mi pueblo pueda vivir; nuestro mar, nuestra tierra, nuestro territorio administrarlo nosotros junto a Chile, caminar juntos en ese sentido”, señala el consejero indígena del pueblo Rapa Nui ante la Conadi, Rafael Tuki. 

Godoy agrega un punto clave y que es común a todas las etnias: la autodeterminación. “Necesitamos el derecho a la autodeterminación, donde nosotros pongamos los temas relativos a nuestros pueblos, no los que nos impongan. La mirada de Estado y de los parlamentarios es paternalista. Ellos creen saber lo que nosotros necesitamos, pero ellos no viven en nuestro territorio. Un ejemplo de eso es creer que la autoidentificación sea a través de un notario. No saben lo que es vivir a cuatro horas al interior de una cordillera y tener que bajar a una notaría. Eso es no conocer la cultura de los pueblos”, argumenta.

La mayoría de los representantes también hace referencia a la protección internacional de los resguarda: “Hay que hablar de los estándares internacionales, convenios internacionales. Chile los ha reconocido, tenemos que adecuarlo a la legislación nacional. La declaración internacional de pueblos indígenas, ¿por qué no?”, señala Reyes. 

“Hay que tener claro que la Carta Fundamental es para todos los chilenos, pero nosotros necesitamos visibilizar la pelea de los pueblos indígenas en Chile, y si hay que hacer un capítulo especial, hay que hacerlo. No nos podemos mezclar, tenemos que hablar del desarrollo, del territorio –que es de los pueblos indígenas– y, en ese escenario, vamos desarrollando el diálogo. Insisto, no quiero mezclar peras con manzanas: tenemos que hablar de capítulos indígenas y en este caso yo pido que la Carta lo tenga, para que se defina y diferencie la realidad de un chileno común y corriente versus un pueblo indígena que está inserto en territorio nacional”, agrega el hombre de la cultura Lican Antai. 

Intereses transversales 

Para la dirigenta mapuche, Ana Llao, las prioridades están claras: “Estamos conscientes de que no vamos a tocar sólo el tema indígena, vamos a tocar temas de país. Por ejemplo, el agua para todos los chilenos y todo lo que tenga que ver con recursos naturales. La riqueza debe quedar en el país y ayudar a tener una buena educación, salud, pensiones dignas. Este es un país rico en todos los aspectos, debe quedarse en el país y distribuirse”.

“Las constituciones son para ver derechos generales, para reconocimientos generales y de ahí viene la ley y normas para cosas más técnicas”, indica Tuki, quien reconoce que habrá un foco amplio en la discusión constitucional. 

“Lo que le afecta al resto de la sociedad también nos va a afectar a nosotros. Son todos los derechos culturales, sociales y políticos, el derecho a la salud, que Chile deje de ser un estado subsidiario donde el privado tiene la prioridad en temas tan importantes como el lucro en la salud, el lucro en la educación, en la vivienda también; eso también nos afecta. Nosotros estamos en el territorio, pero nuestros hijos también van a la ciudad a estudiar, nuestra familia también trabaja y se pensiona, también somos parte de esta sociedad que es Chile”, señala Godoy.

No obstante, Llao sabe que no será un camino fácil. “Tenemos que tratar de ver cómo vamos a caber en ese traje a la medida que nos hicieron. Tenemos que hacer el esfuerzo de llegar con los mejores representantes a la Convención. Nos va a tocar negociar, hacer mucho lobby y no queremos una cocina. Queremos que sea abierta, que estén las comunidades y, por ende, los constituyentes tienen que representar a la población”. 

Reyes señala que respetan el funcionamiento del Estado: “En ese escenario las demandas tienen que estar, pero insisto, no las podemos mezclar con las de los pueblos indígenas, porque muchas veces son culturales, territoriales, distintas. Pero tienen que estar mayoritariamente porque es lo que Chile ha defendido, trabajado y ha pedido. Y ahora tenemos, al igual que los pueblos indígenas, un momento histórico para que la Carta Fundamental dé respuestas al ciudadano chileno”.

Disyuntivas en la participación

Si bien hay representantes de pueblos que ya han comenzado a trabajar sus propuestas y representantes para la Convención Constitucional, hay otros que mantienen en duda su participación en el proceso constituyente por cómo se decidió incluirlos en los cupos.

“Esta situación de escaños se había vuelto hegemónica en torno a quiénes somos nosotros: gobierno, parlamentarios, academia y pueblos mayoritarios. En la discusión, los parlamentarios se refirieron al pueblo kawéskar casi como inexistentes, desconociendo el real problema de base de las familias, el genocidio, asimilación, asentamiento, obligados a no navegar de la manera en que se hacía habitualmente. Es un gran problema que el Estado desconoce”, dice Leticia Caro, quien dejó en claro que su grupo familiar no se siente cómodo con cómo se ha llevado adelante el proceso, pero que no puede hablar por otras comunidades Kawéskar. 

“Estamos en desacuerdo porque según la organización del pueblo Kawéskar, que habita en tres organizaciones territoriales, estamos muy distanciados los unos de los otros. No existen los jefes y tampoco una figura de alguien que pueda hablar por otros. Tiene que ver con que descendemos de nómades, no existe autoridad designada para el pueblo ni para una unidad de comunidades”, explica. 

Sin embargo, hace hincapié en un punto compartido por los pueblos, que fue la ausencia de una Consulta Indígena como señala el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), documento que en su artículo segundo señala que “ los gobiernos deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad”, situación que según indican algunos representantes, no se habría cumplido. 

“Tomando en cuenta que era una medida legislativa que nos afecta directamente, debió haber una consulta indígena que nos permitiera garantizar, decidir la participación y cómo se iba a participar, decidir la forma en que nos organizamos en ese sentido. ¿Por qué decimos que hacía falta la consulta? Porque dentro de ella se toman distintas decisiones, con las diferentes unidades territoriales y comunidades que existen y se definen, no a través del Servel o votación. Nosotros acostumbrábamos a estar todos en un lugar y luego ver, charlar, definir y pelear. Se definía al representante por las aptitudes, en voz alta o levantando la mano y se dice por qué, y a los que no les gusta, también dicen por qué. Finalmente se llegaba a un acuerdo donde el que va a ir realmente representa al pueblo kawéskar”, cuenta Caro.

Para Tuki, la situación es similar: “La pregunta que hay que hacerse es si se va a representar la voluntad del pueblo. El Convenio 169 garantiza la participación de los pueblos, pero aquí va a participar una sola persona con su forma de pensar. Este mecanismo no cumple los estándares internacionales de derechos humanos y menos el Convenio 169, pues no se realizó la consulta indígena y además debería haber un proceso constituyente paralelo de los pueblos”.

La representante de los Nómades del Mar señala, respecto a una eventual participación en la Convención, que “lo estamos analizando, porque entrar al juego de las candidaturas, palometas y carteles, le quita un poco la fortaleza a los pueblos. Nos deja en condiciones indistintas a la población chilena y se supone que tenemos que establecer un Estado Plurinacional donde se indique que coexisten varias naciones dentro del mismo territorio, y al mismo tiempo, la singularidad de ellas. ¿Dónde se encuentra en esta votación? No existe la forma tradicional, no existe la singularidad. Lo que vamos a hacer es lo que hacen todos los chilenos”.

“Los tratados internacionales no pueden ser tocados. Las naciones originarias tenemos nuestro estatus de colonia respecto a Chile como dicta el derecho internacional y ahí tenemos diferentes pactos donde se especifican nuestros derechos. Entonces, nosotros como pueblo y a mi como consejero, me gustaría que se respetara lo que ya hay hoy en día. Creo que es una buena oportunidad para que el Estado arregle su relación con el pueblo Rapa Nui, pero no a través de una asamblea constituyente. Esta es una cuestión de relaciones internacionales, es otro estatus, incluso que con otros pueblos de Chile, no deberíamos estar negociando de la misma forma”, señala Tuki sobre la situación específica de su pueblo en la Convención. 

A pesar de que todos coinciden en que la forma en la que se llegó al acuerdo no fue correcta, que -en palabras de Llao- se sintieron ofendidos y humillados, y que vieron niveles insultantes “de discriminación y despecho”, como lo calificó la vocera Colla, sí creen que el próximo paso es la colaboración.

“Tenemos que actuar en unidad, unirnos tanto los indígenas como el resto de la población en tratar de buscar temas en común. Que nosotros estemos luchando por un Estado Plurinacional e intercultural no va a afectar en nada a las aspiraciones del resto de la gente, al contrario. Hay que tratar que los convencionales sean personas que tengan intenciones de realmente hacerle cambios a la Constitución y terminar con la de la dictadura, dejar que los privilegiados de siempre tengan la sartén por el mango”, plantea Godoy.

Por otro lado, el consejero Reyes señala que habrá colaboración pero también peleas propias: “Vamos a hacer defensas comunes de los pueblos, pero no podemos caer en hacer defensa comunitaria de los pueblos dejando de lado las nuestras. Muchas veces se confunde eso”.

A modo de cierre, Llao, envía un mensaje: “El 18 de octubre del año pasado nos abrió los ojos. Es un país tolerante, que está entendido y quiere diversidad. Que no nos tengan miedo, nosotros tenemos que ir a trabajar temas de la sociedad país, no nos vamos a ir a atrincherar. Somos 17 personas solamente, tampoco va a ser fácil. El pueblo tiene que estar pendiente de lo que trabajarán sus representantes. No nos tengan miedo, solamente necesitamos el apoyo y la solidaridad”.


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