Falso

“Bajo este sistema [de D’Hondt], se suman todos los votos de todos los candidatos de cada una de las listas y luego se le asigna un número ficticio a cada uno de ellos dependiendo del lugar en que quedaron. [...] Es decir, se inventan votos de la nada”

Agustin Vázquez
19 Ene 2021

Si sólo tienes 5 minutos, lee estas claves:

– Un video circuló en redes sociales la semana pasada con el título Hay una trampa en la elección de constituyentes con la que la derecha puede sacar más escaños que votos. Su autor se refería en él al método de D’Hondt, afirmando que “bajo este sistema, se suman todos los votos de todos los candidatos de cada una de las listas y luego se le asigna un número ficticio a cada uno de ellos dependiendo del lugar en que quedaron. [...] Es decir, se inventan votos de la nada”

– Aunque su intención era informar -según señaló a Contexto Factual-, el autor del video incurrió en varios errores que hacen que sus dichos sean FALSOS.

– El artículo 121 del DFL Nº2, explica que el coeficiente de D’Hondt se obtiene de la siguiente manera: primero, los votos de cada lista se dividirán por uno, dos, tres y así sucesivamente hasta la cantidad de cargos que corresponda elegir; luego, los números que han resultado de estas divisiones se ordenarán en orden decreciente hasta el número correspondiente a la cantidad de cargos que se eligen en cada distrito electoral o circunscripción senatorial y; por último, a cada lista o pacto electoral se le atribuirán tantos escaños como números tenga en la escala descrita en el segundo paso.

– De ahí se puede extraer dos conclusiones: la primera es que el resultado de la división entre votos y cargos no son votos, si no una cifra repartidora que resulta de una división; la segunda es que esa cifra no se la inventan de la nada, sino que guarda relación con el número total de votos correspondientes a cada lista y el número total de cargos a repartir.

– Ernesto San Martín, director del Laboratorio Interdisciplinario de Estadística Social (LIES) de la Facultad de Matemáticas de la PUC señala que “el método de D’Hondt es el único de los métodos proporcionales que incentiva a las coaliciones y que, al votar, los votantes hemos de tener la conciencia de la lista, no de los rostros”.


“Hay una trampa en la elección de constituyentes con la que la derecha puede obtener más escaños que votos”. 

Con esa afirmación que difícilmente se puede pasar por alto, parte el video que se empezó a viralizar durante el fin de semana previo al cierre de las inscripciones de constituyentes en el Servicio Electoral (Servel), el cual en una semana alcanzó más de 36.000 reproducciones en Instagram, pero que llegó a muchos más luego de que la cuenta @PiensaPrensa lo compartiera a sus más de 232 mil seguidores en Twitter -días después eliminó la publicación-. 

A partir de esa frase inicial, el autor del video, un joven diseñador digital, comienza a desgranar de una forma muy visual el método electoral que se aplicará para la elección de convencionales constituyentes y que también se emplea para elegir parlamentarios: el sistema de D’Hondt. Allí, asegura en un momento que "bajo este sistema, se suman todos los votos de todos los candidatos de cada una de las listas y luego se le asigna un número ficticio a cada uno de ellos dependiendo del lugar en que quedaron [...] Es decir, se inventan votos de la nada".


Sin embargo, lo afirmado en el video es FALSO: no se le asigna un número ficticio a los candidatos ni se inventan votos de la nada. 

El sistema, es cierto, no es fácil de comprender, y por eso es mejor ir por partes. 

En primer lugar, el supuesto “número ficticio” al que se refiere el autor del video no es tal, sino que es precisamente el coeficiente de D’Hondt, una cifra repartidora que, tal y como señala el artículo 121 de la Ley de Votaciones Populares y Escrutinios, se obtiene de la siguiente manera:

a) Los votos de cada lista se dividirán por uno, dos, tres y así sucesivamente hasta la cantidad de cargos que corresponda elegir.

b) Los números que han resultado de estas divisiones se ordenarán en orden decreciente hasta el número correspondiente a la cantidad de cargos que se eligen en cada distrito electoral o circunscripción senatorial.

c) A cada lista o pacto electoral se le atribuirán tantos escaños como números tenga en la escala descrita en la letra b).

Así pues, y llegando a la segunda parte de la afirmación, ni son votos, sino que es una cifra, un coeficiente, el resultado de una división, ni vienen de la nada, sino que viene dado por el número de votos obtenidos por cada lista y por el número de cargo a repartir.


Consultado el autor del video respecto a los antecedentes en que sustenta su afirmación, este señala que se basó en una noticia del Servel que fue publicada el 18 de agosto de 2015, sin embargo, ahí se podría inducir a un error de interpretación, pues se les llama “votos” a la cifra resultante de dividir votos entre escaños.

En cuanto a la repercusión que ha tenido su video, reconoce a Contexto Factual que “ahora hay varias cosas que dije en el video con las que no estoy de acuerdo, resultado de muchos comentarios que he recibido y de conversaciones que he tenido con amigos que saben más del tema. Sin embargo, lo veo más con un video de opinión e interpretación personal que hice a 3 o 4 días del cierre de la inscripción de las candidaturas de constituyentes”. 

Y de paso, hace un mea culpa respecto a la supuesta “trampa” del sistema: “Creo que es una frase desafortunada que puede desalentar a que la gente confíe en el proceso”.

Para poder aclarar un poco más el funcionamiento que hay detrás del sistema de D’Hondt, Contexto Factual conversó con Ernesto San Martín, director del Laboratorio Interdisciplinario de Estadística Social (LIES) de la Facultad de Matemáticas de la PUC, ingeniero civil matemático de la Universidad de Chile y doctor en Estadística por la Université Catholique de Louvain (Bélgica). Según explica, “ese procedimiento, que parece tan ad hoc, tiene una explicación matemática que permite entender el sentido político de este sistema. El método D’Hondt es el único de los métodos proporcionales que incentiva las coaliciones. Es importante enfatizar que los sistemas proporcionales privilegian la lista, se unen varios por ideales políticos similares y, al votar, los votantes hemos de tener la conciencia de la lista, no de los rostros, cuestión que no parece ser el caso en la conciencia electoral de los ciudadanos ni tampoco de parte de la prensa”.

En cuanto al reparto de sillas obtenidas al interior de la lista, de mayor cociente a menor, el San Martín puntualiza que “eso no es el coeficiente, pero sí es lo que el mismo D'Hondt sugiere en su publicación Système pratique et raisonné de représentation proportionelle (Bruselas, 1882)”. Y es que una vez que se han asignado los escaños a cada lista, se hace lo siguiente, detalla el experto:

Caso 1: que la lista no sea pacto. En ese caso, se ordenan los candidatos de mayor a menor de acuerdo a los votos que cada uno obtuvo individualmente, y se reparten los cupos que la lista obtuvo asignando en orden descendente.

Caso 2: que la lista sí sea un pacto. Por ejemplo, en 2017, en el distrito 10, la lista G era un pacto de RD con Independientes. En RD iba el diputado Giorgio Jackson, y uno de los independientes era el candidato Alberto Mayol. La lista G obtuvo, de acuerdo a los votos acumulados, tres escaños en la Cámara. Como era un pacto, lo que la ley establece es que las tres sillas deben volver a asignarse usando el mismo método de D'Hondt, pero ahora considerando el total de votos de RD y el total de votos de los Independientes (o sea, al haber pacto se vuelve a aplicar el método de D'Hondt para asignar los cupos que el pacto obtuvo). En ese caso, se hizo esto y RD se quedó con las tres sillas, pues Jackson tenía más de 100.000 votos, mientras que los independientes sumaban aproximadamente 55.000. Pero efectivamente, los compañeros de lista RD tenían muy pocos votos comparados con Mayol, por ejemplo.

Ahora bien -señala San Martín-, en el caso de la elección de los convencionales, habrá un tercer caso: debe haber paridad de electos a nivel distrital. Supongamos, por ejemplo, que en el distrito 11 quedan electos 2 hombres y 4 mujeres (en este distrito se escogen 6 convencionales). Entonces, hay que "bajar" una mujer y "subir" un hombre. Pues bien, para eso se consideran todos los candidatos y candidatas sólo de aquellas listas a las que se les asignaron escaños. Todos esos candidatos/as se ordenan: los hombres de mayor votos a menor votos, las mujeres de mayor voto a menor voto. Se toma el hombre electo que tiene menos votos y se busca la mujer no electa que tenga más votos, y que pertenezca a la misma lista y/o pacto que el hombre que se bajará.

Al cierre de esta edición, ya eran abundantes los tweets que alertaban de la desinformación de este video y algunas cuentas que inicialmente lo habían compartido, borraron su publicación.







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