Federalismo, sustentabilidad, plurinacionalidad, paridad y desarrollo rural: Las propuestas de Creasur para la Convención Constituyente

Por Magdalena Advis
19 Feb 2021

El programa Convergencias Regionalistas de Estudios Aplicados del sur (Creasur) de la Universidad de Concepción (UdeC) realizó el lanzamiento de sus propuestas para la nueva Constitución el 27 de enero de 2021, en una actividad por Zoom. El libro titulado “Propuestas constitucionales desde el sur. Federalismo, sustentabilidad, plurinacionalidad, paridad y desarrollo rural” es resultado del trabajo de cinco profesionales.

Bajo la gestión de la editorial Ariadna, la Universidad de Concepción publicó el “mini libro”, de 45 páginas, que expone cinco propuestas generales para considerar en la creación de una nueva Constitución, cada propuesta cuenta además con puntos que profundizan en la materia. El conjunto de papers inicia proponiendo una Constitución de los territorios, así como “federalismo de autonomías territoriales con solidaridad estructural y plurinacionalidad”.

El libro está firmado por el doctor en historia contemporánea de la Universidad de Valencia, periodista y también director de Creasur, Esteban Valenzuela; la doctora en ciencia política de la Universidad de Denver, Jeanne Simon; el historiador y doctor en ciencias políticas, José Marimán; la directora del Magíster en Política y Gobierno de la Universidad de Concepción, Violeta Montero; y el investigador asociado de Creasur, el periodista Germán Catalán.

Creasur está adjunto a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales y al Departamento de Administración Pública de la Universidad de Concepción, y fue creado en 2019 en el marco de las celebraciones de los 100 años de la Universidad. El programa realiza una serie de estudios así como el desarrollo de conversatorios.

En el lanzamiento del libro que se transmitió por Facebook Live, el doctor José Marimán hizo un llamado a los candidatos: “Cuando ustedes vayan a la Convención Constituyente, piensen que el mundo no es como se lo dieron a conocer, al menos como esa Constitución de 1980 quiso que fuera el mundo [..], y ustedes tienen en sus manos la posibilidad de ayudar al resto del país a transformar ese mundo en algo nuevo, distinto”.

Cinco propuestas para otro Chile

El primer capítulo está redactado por Jeanne Simon, titulado De la libertad individual a la responsabilidad territorial: definiciones ambientales para una nueva Constitución, y dedica sus páginas a la necesaria autonomía regional que se suma a lo propuesto por otras organizaciones. Para esto, la doctora en ciencias políticas entrega una serie de ejemplos en los que el Estado centralizado falla en la protección de los ciudadanos.

La autora entrega una lectura del artículo 19 de la Constitución, que en su inciso octavo establece “el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. Es deber del Estado velar para que este derecho no sea afectado y tutelar la preservación de la naturaleza. La ley podrá establecer restricciones específicas al ejercicio de determinados derechos o libertades para proteger el medio ambiente”. En este sentido Simon sostiene que el Estado centralizado es incapaz de garantizar derechos fundamentales y critica principios estipulados como la privatización del agua.

A través de la proposición de autonomía regional, Simon, a su vez critica el modelo económico establecido constitucionalmente indicando que “el modelo chileno actual prioriza el crecimiento económico a nivel nacional por sobre estrategias de desarrollo territorial, favoreciendo la producción para mercados externos”. De esta forma, propone que la libertad individual sea conceptualizada dentro de los distintos territorios teniendo en consideración su nivel socioeconómico y características medioambientales.

José Marimán es autor del segundo capítulo que está dividido en tres partes: Plurinacional, Representación indígena multinivel y estatuto autonomía Wallmapu. En ese sentido, el autor juzga el concepto de Estado-nación que “viene a significar que cada Estado debe o debería tener-contener una nación. Así, lo que se conoce como el Estado de Chile se supone o da por hecho que contiene chilenos”. Sin embargo, y de acuerdo a lo sostenido por el doctor de ciencias políticas, Chile no se compone de una sola nación y deben ser reconocidas en el texto constitucional.

En el mismo sentido, relaciona el reconocimiento de la plurinacionalidad con la necesidad de que las naciones que constituyen Chile sean representadas, para lo cual es necesario “acomodar espacios propios para grupos humanos que se definen como naciones, que sienten amenazado su futuro y sobrevivencia con la presencia del Estado”. En este punto el autor se refiere principalmente al conflicto que se vive a diario en la Araucanía y critica que no se le reconozca al pueblo Mapuche un autogobierno, de esta forma Marimán suma a la idea de plurinacionalidad con un Estado Federal que contemple gobiernos distintos y entregue autonomía a pueblos en conflicto, logrando la representación indígena multinivel.

El tercer capítulo está dedicado a la paridad y género, redactado por Violeta Montero. Para comprender bien este punto tan controvertido, la autora entrega un contexto relacionado a desafíos actuales, reconociendo la Ley de Cuotas de Michelle Bachelet y la Ley 21.216 de Paridad de Género, también llamada Ley Cebra. Sin embargo, ella asegura que aún existe mucho camino que avanzar y llama a integrar enfoques de género en la nueva constitución.

Las propuestas estipuladas en este capítulo se centran en “comprender y promover la inclusión de mujeres en distintos cargos de representación, tanto en espacios de liderazgo local y territorial, como en aquellos vinculados a la representación parlamentaria y constituyente”. Además, indica que es necesario visibilizar las desigualdades que enfrentan las mujeres en relación a los hombres, así como la violencia de género en todos sus niveles.  la directora del Magíster en Política y Gobierno, es necesario “abordar el tema de la violencia hacia la mujer es importante y no se debe dejar de lado, considerando todas sus formas, desde el acoso callejero hasta expresiones más graves y fatales”.

A continuación, Germán Catalán escribe el cuarto capítulo llamado Sistema ecosocial de desarrollo rural sostenible con equidad interterritorial, donde el periodista selecciona diez puntos para que la Carta Magna garantice la soberanía territorial total que se relacione con la sostenibilidad de cada zona. El autor entrega datos de la OCDE referente a la población rural en Chile como contextualización de la problemática de la que se encarga en el texto, asegurando que “es imprescindible contar con una constitución que vele por los derechos de los territorios y sus comunidades rurales, considerando la gran cantidad de población que vive en esas zonas y cómo estas se van despoblando por la falta de oportunidades”.

El investigador asociado de Creasur propone la instalación de un sistema de Derechos del Buen Vivir Rural Sostenible Nacional; un modelo de Gobierno Local Rural con Innovación, desarrollo e Investigación; la creación de una Asociación Nacional de Municipalidades Forestales Colaborativas formada por todos los ediles del país; entablar una cohesión territorial armónica que sea pensada ecológicamente y que reduzca desigualdades; además de un Sistema de Salud Rural enfocada en mujeres, recién nacidos y salud mental; ampliar la cobertura a nivel nacional de la educación superior de acceso gratuito y práctica profesional; potenciar el ecoturismo rural; crear la Autoridad Regional de Aguas y Cuencas (AREGUAC); fomentar la empleabilidad con equidad de género; y establecer el derecho a la seguridad alimentaria en la nueva Constitución.
Finalmente, el último capítulo está destinado al posible establecimiento de un Estado Federal en Chile y es propuesto por Esteban Valenzuela. A modo de contexto, el director de Creasur establece los principales desafíos de la nueva constitución: “equidad social con austeridad y fin de privilegios, desarrollo territorial participativo corresponsable sustentabilidad y economía verde diversificada”.

Para conseguir el objetivo, el doctor en historia contemporánea, propone que se establezca un Estado Federal Eco Solidario donde la soberanía recae en sus comunidades locales, regiones, autonomías indígenas y otras formas de autogobierno; instalar una tributación justa en base a renta y equidad territorial, que exija más imposiciones a las empresas y menos a las familias más pobres del país; crear un Congreso unicameral con integración plurinacional y la elección del gobernante; establecer un sistema de salud integrado y solidario donde se aporte el 8% del sueldo de todos los chilenos; así como un sistema previsional igualitario; instalar una democracia directa donde las autoridades puedan llamar a un plebiscito revocatorio; que se reconozcan los derechos de los animales y de la naturaleza; y la implementación de territorios fraternos e igualitarios.

Esta propuesta de Creasur se suma a otras propuestas que hemos cubierto como SCAC y la Constitución verde, la propuesta de la Fundación Los Ojos de Chile que busca poner en el centro de la discusión constituyente los Derechos Humanos, el documento sobre el reglamento que rija la Convención Constituyente de Observatorio Nueva Constitución y otros de partidos políticos como Revolución Democrática.


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