Falso, pero...

Senador Alejandro Navarro: “Las constituciones modernas garantizan el derecho a la alimentación”

Valentina Matus
28 Ago 2020

Si sólo tienes 5 minutos, lee estas claves:

– Alejandro Navarro señaló el 18 de mayo en su cuenta de Twitter que “las constituciones modernas garantizan el derecho a la alimentación”.

– El senador señaló posteriormente que se refería a las constituciones contemporáneas.

– Las constituciones “modernas” y las “contemporáneas” no son lo mismo. Las primeras corresponden a aquellas escritas durante el siglo XIX y anteriores, considerándose como el punto de inicio y referencia por expertos las de Estados Unidos (1787) y Francia (1791), de las cuales ninguna garantizaba el derecho a la alimentación.

– Las constituciones contemporáneas son las del siglo XX, específicamente las redactadas después de la II Guerra Mundial. Y si bien varias lo hacen, no todas garantizan explícitamente el derecho a la alimentación.

– Actualmente hay 29 países que garantizan constitucionalmente ese derecho, según datos de la FAO.

– También está reconocido en instrumentos internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.


El domingo 17 de mayo, el Presidente Piñera anunció la entrega de 2,5 millones de canastas de alimentos y otros elementos para las familias más vulnerables y de clase media, campaña que se lanzó al día siguiente. Fue entonces que el senador Alejandro Navarro (PRO) escribió a través de su cuenta de Twitter: “El @GobiernodeChile debe asegurar que las familias chilenas tengan para comer. Las Constituciones modernas garantizan el derecho a la alimentación; ingresamos un Proyecto de Reforma Constitucional para garantizar el derecho a #AlimentosParaChile”. 

La moción a la que se refirió Navarro aún no ha sido ingresada a tramitación en el Senado. Pero más allá de eso, su frase deja abierta una interrogante: ¿es cierto que “las constituciones modernas garantizan el derecho a la alimentación” de las personas? Contexto Factual averiguó y determinó que la afirmación es FALSA, PERO...

Consultados para este artículo, desde el equipo del parlamentario señalaron que “para efectos del tuit, se entiende por constituciones modernas a las constituciones contemporáneas, que en sus modificaciones han ampliado su catálogo de derechos fundamentales a través de los años. Todo eso siguiendo lo recomendado por la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de Derechos del Niño y también las recomendaciones de la ONU, específicamente de la Agriculture Organization”.

El derecho a la alimentación está reconocido en el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 como parte del derecho a un nivel de vida adecuado. También está consagrado en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966, que los países en caso de adscribir a ellos deben cumplir. Además, actualmente hay 29 países con protección explícita del derecho a una alimentación adecuada en sus constituciones, según datos disponibles en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).


Países que resguardan el derecho a la alimentación en la Constitución

Pero, ¿corresponden todas a “constituciones modernas”? ¿Son lo mismo que las “constituciones contemporáneas”, como señalaron desde el equipo del senador Navarro? Los expertos coinciden en que no es así. 
 
El Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Udine, Danilo Castellano, plantea la diferencia entre las constituciones “modernas” y las “contemporáneas” en su libro Constitución y Constitucionalismo: “Se dice que las Constituciones contemporáneas, al contrario de las modernas, son Constituciones «pactadas», es decir, el resultado (de facto antes que de iure) de la unión de voluntades, más aún, de la voluntad”. (...) “El pluralismo como valor garantizado y, a veces, promovido por las Constituciones contemporáneas «pactadas» representa una novedad respecto de las Constituciones modernas”. 

El doctor en sociología Francisco Paoli señala en su libro Las primeras constituciones modernas que bajo esa categoría se encuentran “la estadounidense (1787) y la francesa (1791). Ellas son seguidas por la sueca de 1809, la de Cádiz de 1812, que sirve a su vez de modelo para Portugal, algunos reinos italianos y algunos países latinoamericanos que empezaban a luchar por su independencia; y finalmente la noruega de 1814”.

Esto se suma a los argumentos del abogado estadounidense David T. Butleritchie, quien señala que “constitucionalismo moderno se refiere a un conjunto de conceptos legales y políticos formales que se desarrollaron en Europa occidental durante la Ilustración”, mientras que el doctor en Historia, Horst Dippel, establece que los “principios del constitucionalismo moderno fueron los mismos que Carl von Rotteck definió en los 1830’s como el ‘sistema constitucional’ [...] tal y como ha evolucionado desde el inicio de la Revolución Americana y –más efectivamente en Europa– de la Revolución Francesa”.

Ninguna de esas constituciones mencionadas se refiere al derecho a la alimentación, salvo la Constitución de Cádiz, que en cinco de sus artículos hace referencia a la alimentación de la Familia Real, mas no de la población en general.

Claudio Alvarado, profesor de Derecho Político en la Universidad Católica y director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad, dice: “Si uno se queda con la ‘constitución moderna’ como sentido estricto, ahí la frase es derechamente falsa, porque en las constituciones liberales clásicas, que caerían dentro de lo que uno considera como ‘moderna’, los derechos sociales aparecen recién por 1919 ó 1920. Entonces, la frase, dicha así tal cual, sin matices ni precisión, se vuelve aún más injustificada”.

El abogado y académico de la Universidad de Valparaíso, Christian Viera, indica que “cuando piensas en la palabra ‘moderna’, lo haces en las constituciones del siglo XIX. Si podemos poner como un hito, las constituciones ‘contemporáneas’ serían las de después de la II Guerra Mundial en adelante”.

La profesora titular de Derecho Público en la Universidad de Chile, Ana María García también se refiere a este punto en su texto Tendencias Constitucionales Contemporáneas: “Como consecuencia de este proceso de adecuación, que brota con singular brio a partir del término de la II Guerra Mundial, se van perfilando tendencias constitucionales que tienen por objeto hacer de la Constitución Política una institución más perfecta y vigente”. Algo similiar a lo que escribió el jurista español Francisco Rubio Llorente en el artículo El Constitucionalismo Contemporáneo, publicado en la Revista Española de Derecho Constitucional.

Alvarado agrega que “tenemos constituciones contemporáneas de todo tipo. Algunas se van a referir a los llamados derechos sociales, otras no, algunas van a incluir derechos que, siendo benevolente, contendrían la alimentación, pero la forma de exigirla es bien diferente”. 

Sobre la frase del senador Navarro, Christian Viera hace una precisión: “Algunas constituciones contemporáneas [garantizan el derecho a la alimentación], porque tampoco es razonable señalar las constituciones contemporáneas, porque las europeas no lo tienen. El derecho a la alimentación es un derecho que empieza a ser disputado más bien recientemente, así que en la clasificación de los derechos fundamentales sería uno de cuarta generación. Ahora, a su favor, sí aparecen en los instrumentos internacionales”. 


Palabras clave: